Antonio Banderas respalda el centenario y la nueva fase del Teatro Pavón, bajo la dirección de Santiago Segura y José Mota.
Para celebrar su centenario y ante un cambio en la dirección, el (Gran) Teatro Pavón inicia una nueva fase. No solo incorpora un nuevo adjetivo a su nombre, sino que también cuenta con un equipo directivo renovado que ha presentado este martes su ambiciosa propuesta. La temporada ofrecerá una mezcla de clásicos, humor, magia, actividades familiares y el debut en Madrid de una destacada producción de Antonio Banderas.
La participación del nominado al Oscar por Dolor y gloria (2019) ha sido la gran atracción durante la presentación de la programación. Luis Álvarez, productor y gestor cultural, ha actuado como maestro de ceremonias en una gala matutina que también incluyó al mago Jorge Blass (con un acto dedicado al Pavón), a la cantante Inés León (quien interpretó con fuerza Punto de partida) y al versátil imitador Julián Fontalvo. El evento culminó con una fotografía grupal que reunió a la mayoría de las compañías y artistas que serán parte de la temporada.
Estos son meses decisivos para el futuro del teatro, dado que se pone en marcha la ambiciosa visión del nuevo equipo directivo. Junto a Álvarez, también están Santiago Segura y José Mota, quienes han sido mencionados en la presentación, así como “empresarios que prefieren permanecer en segundo plano”.
Este tándem ya participa en otro espacio escénico de la ciudad, el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío. Además, su empresa, Teatrópolis, adquirió el castillo de Pedraza de Segovia el año pasado, un inmueble que la familia propietaria puso a la venta por 4,8 millones de euros. Álvarez mencionó en una entrevista con El Confidencial que los planes incluyen abrir el castillo al público y continuar con eventos como el popular concierto de velas de la Fundación Villa de Pedraza. También tiene la intención de utilizar el lugar para rodajes y la organización de grandes eventos y celebraciones medievales.
Sin embargo, no todas las acciones relacionadas con Luis Álvarez han resultado exitosas. La Estación Gran Teatro Príncipe Pío, la compañía detrás del recinto que dirige, no pudo llevar a cabo sus planes de explotar comercialmente una parcela arrendada a Adif cerca de Atocha. Aunque la compañía comenzó la construcción de una carpa llamada Atocha Plaza, los problemas de licencia imposibilitaron cualquier actividad y llevaron al desmantelamiento de una instalación que se levantó sin los permisos requeridos.
Banderas presenta ‘Godspell’ mostrando carisma y pasión por el teatro
Dejando de lado la faceta empresarial de esta nueva etapa y enfocándose en el ámbito artístico, el gran atractivo de la temporada del Pavón será Godspell, que se estrenará en enero de 2026. La presentación contará con la presencia de Banderas, quien también será el director de esta reposición. La obra es un clásico del musical, creado por Stephen Schwartz y John-Michael Tebelak en 1970. Esta versión ha sido desarrollada por Emilio Aragón y ha sido ya presentada en Málaga, Sevilla y Valencia.
Banderas describe Godspell como “la pasión de Cristo interpretada por payasos”, un relato que “a través de las parábolas del Evangelio habla de paz y antiviolencia en el contexto de la Guerra de Vietnam”. El galardonado con el Goya ha subrayado la importancia de este tipo de mensajes en el contexto actual y ha señalado al teatro como “un refugio para la verdad”. Durante su intervención, donde demostró su carisma, bromeó con cariño con Luis Álvarez sobre la posibilidad de renombrar su teatro como “Gran Teatro Soho”.
Banderas también destacó las dificultades en la gestión teatral. “Hay un dicho en el teatro: si quieres tener una pequeña fortuna, haz primero una gran fortuna y luego métete en el teatro”, bromeó. Asimismo, se defendió de las informaciones que apuntan a que su Soho de Málaga está en números rojos: “Era algo que asumíamos desde el principio. Si no quisiera tener pérdidas, haría un monólogo y me iría de gira yo solo”. El protagonista de Femme Fatale cree que en este sector “la excelencia no garantiza el éxito”, pero se compromete a hacer todo lo posible para lograrlo.
El actor recordó cómo su infarto lo llevó a retomar su relación con las artes escénicas que tanto lo influenciaron al inicio de su carrera. En esa época, estuvo involucrado en el actual emblema de Luis Álvarez, el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío. “Fue mi primera experiencia como empresario y promotor. Perdí un millón de dólares y las cosas no salieron bien, pero conseguimos recalificar ese recinto como espacio cultural, para que años después Luis pudiera aprovechar con éxito esa licencia”.
De Virginia Woolf a María Galiana, pasando por grandes clásicos y un toque de magia
El resto de la programación presentará otras destacadas figuras sobre las tablas y detrás de ellas. Hasta junio, en el Pavón se podrán ver nuevas adaptaciones de Federico García Lorca (La zapatera prodigiosa), Virginia Woolf (Orlando) y Calderón de la Barca (La dama duende).
Hablando de grandes interpretes, María Galiana, una de las más respetadas de España, será la protagonista de Yo solo quiero irme a Francia, basado en un texto de la actriz Elisabeth Larena. Es una historia sobre la herencia familiar y las secuelas de la Guerra Civil, con un elenco que incluye a Alicia Armenteros, Nieve de Medina y Anna Mayo. La programación se complementa con Carmen, nada de nadie y las comedias No me toques el cuento, Cádiz, Goteras, Semen, 666 y Lo mejor de Yllana. Los más jóvenes disfrutarán de Nemo, el musical y El Principito en los planetas de Holst.
Pero no solo habrá artes escénicas. Jorge Blass presentará su espectáculo Ilusionarte, mientras que Julián Fontalvo traerá desde el Teatro Infanta Isabel El imitador, su premiado y exitoso show que ofrece un recorrido nostálgico a través de temas icónicos de diferentes épocas. La música también estará presente con la Swing Machine Orchestra y la compañía Violinísticas, que ofrecerá el espectáculo La Teoría de Cuerdas.
100 años del Pavón, un teatro entre el ostracismo y la vanguardia
El Pavón fue inaugurado en 1925 en un emblemático edificio de la calle Embajadores, concebido por el arquitecto Teodoro de Anasagasti y promovido por la gestora cultural Francisca Pavón. La historia de su programación refleja la evolución cultural del país, desde obras folclóricas en los años 20 y 30 hasta su transformación en cine en los años 40, un periodo difícil para el teatro español. Tras un periodo de ostracismo económico al final del franquismo y durante la Transición, el siglo XXI trajo su rehabilitación, primero bajo el Centro Dramático Nacional y luego con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, relanzando el teatro en la escena madrileña.
La revitalización del Pavón fue aprovechada por la compañía Kamikaze, que le otorgó una especial relevancia dentro del tejido cultural de Lavapiés. Desde 2016 hasta 2021, la gestión y programación de Kamikaze lo transformó en un epicentro teatral en Madrid, gracias a producciones como Jauría, La clausura del amor y Sueños y visiones de Rodrigo Rato. El proyecto, creado por Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó, recibió el Premio Nacional de Teatro en 2017, así como varios galardones Max de las Artes Escénicas. Sin embargo, la continuidad se volvió insostenible debido a la falta de rentabilidad, la pandemia y una enmienda de Vox aprobada por el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida que recortó la ayuda municipal en 50,000 euros.
Además, la mala relación con la propiedad del edificio, protegido por su valor patrimonial y adquirido en 1999 por la Compañía Zampanò, dirigida por José Maya y Amaya Curieses, complicó las cosas. «No ha habido ni negociación ni relación. Solo show me the money«, llegaron a declarar desde Kamikaze en comentarios a elDiario.es. A partir de septiembre de 2021 y hasta este nuevo cambio de gestión, el propio Maya asumió la dirección del espacio, acompañado de dos entidades: Vértigo 360, una empresa multidisciplinaria de producción que abarca desde la televisión hasta la ilustración, y Fever, una plataforma social de venta de entradas que ofrece al usuario diferentes planes culturales (y comerciales) según la ciudad en la que se encuentre.
“Los premios me importan poco. El mejor premio es que el público se divierta y también reflexione un poco. Solo un poco, lo justo”, declaró Maya a elDiario.es en respuesta a si esperaba conseguir con sus nuevas producciones el mismo nivel de reconocimiento que alcanzó con Kamikaze. Durante su dirección, el espacio tuvo una repercusión limitada en la escena teatral madrileña, aunque algunas de sus producciones todavía están en cartel (No me toques el cuento o Nemo, el musical). Está por ver si esta nueva y prometedora etapa devolverá al Pavón al sitial privilegiado que soñaron sus creadores hace un siglo. Maya se mantendrá vinculado al espacio, encargado de la dirección de La zapatera prodigiosa.


