En Madrid, hay más estudiantes en situación de vulnerabilidad que apoyos para el desayuno escolar: solo 1.182 niños los reciben | Noticias de Madrid
Las ayudas económicas proporcionadas por la Comunidad de Madrid para que los niños de Educación Infantil y Primaria reciban el desayuno en las escuelas tienen un alcance muy limitado. Solo 1.182 estudiantes se beneficiaron de esta prestación el año pasado, a pesar de que se estima que alrededor de 140.000 menores en edad escolar sufren carencia material severa en la región, según un informe de CC OO. En resumen, solo un 1% de los potenciales beneficiarios ha recibido esta ayuda. Además, se prevé que la cifra de beneficiados sea similar este año, de acuerdo con lo anunciado por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Las solicitudes se abrirán en septiembre y el tiempo para recibir una resolución se extiende por meses, lo que genera incertidumbre en las familias durante las primeras semanas del curso, sin saber si contarán o no con la ayuda. A esto se le suma la escasa financiación del programa y la poca difusión que reciben estas ayudas, lo que, según los propios interesados, explica que los demandantes sean mucho menores que los que realmente las necesitan.
Las ayudas para el desayuno son tan complejas como la situación que enfrentan las familias solicitantes. El Gobierno regional sostiene que esta medida facilita que los estudiantes “que pertenecen a la población más vulnerable de la Comunidad de Madrid” puedan acceder a su primera comida en los colegios antes de iniciar su jornada escolar, entre las 8:00 y las 9:00. “Por ende, existe un interés público en garantizar la alimentación saludable de estos alumnos para un rendimiento escolar adecuado y en igualdad de oportunidades”, se menciona en el documento oficial que regula las ayudas.
Las familias elegibles para esta ayuda son aquellas que perciben la Renta Mínima de Inserción (RMI) ―una prestación autonómica― o el Ingreso Mínimo Vital (IMV) ―una prestación estatal―, dirigida a personas que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Elena, una madre en esta situación, que prefiere no revelar su nombre ni ningún dato que pueda identificar a sus hijos debido al estigma que esto podría acarrear, ha solicitado la ayuda este año. Vive sola con sus tres hijos, dos de ellos con discapacidades en grado I y II, lo que complica su búsqueda de empleo compatible con las terapias, estudios y actividades de cada uno. “Todo esto me genera mucha ansiedad y estoy teniendo episodios de migrañas”, explica. Desde mayo, sus condiciones han empeorado, ya que por un error en la documentación solo está recibiendo 172,50 euros al mes del IMV.
El PSOE denuncia que, para empezar, el presupuesto destinado por la región se mantiene desde 2023 en unos 600.000 euros, sin cambios. Una de las razones por las que puede que la cifra no aumente es la baja tasa de solicitantes, lo cual también causa preocupación en una región donde el 8,5% de la población enfrenta carencia material severa, según las últimas cifras del INE. “Esta situación contrasta con el número de menores con carencia material severa en Madrid, aproximadamente 140.000, o con los 119.000 que recibieron una beca comedor el curso pasado”, argumenta Lorena Morales, portavoz de Políticas Sociales del PSOE en la Asamblea.
Se infiere, apuntan, que entre las 119.000 familias que requieren una subvención para que sus hijos coman en los comedores escolares, el número que necesite también una ayuda para el desayuno debe ser considerablemente mayor que mil. Según los últimos datos de la Comunidad de Madrid, en 2024 hubo 1.416 personas que recibieron la RMI (se proporciona a un solo integrante de la unidad familiar) en la región, mientras que 387.300 eran beneficiarias del IMV (que puede recibir más de uno en el hogar). Estas cifras sugieren que muchos más de esos 1.182 niños pudieron haber necesitado el año pasado ayuda para el desayuno, la cual no se les tuvo en cuenta.
“No es razonable que al solicitar la beca comedor haya tantos perfiles de familias necesitadas y luego desaparezcan al momento de pedir la ayuda para el desayuno”, coincide María Carmen Morillas, presidenta de la asociación de padres y madres del alumnado de la Comunidad de Madrid, la FAPA Francisco Giner de los Ríos. Elena solicitó la ayuda para el desayuno, cuyo plazo fue del 2 al 22 de septiembre, y también para la beca comedor, de la que ya recibió noticias. Esta última fue concedida solo para uno de sus dos hijos que la necesita, obligándola a presentar una reclamación para el otro, pero teme que vuelva a ocurrir como el año anterior, cuando le otorgaron una beca parcial y tuvo que asumir un gasto de casi 60 euros mensuales.
“Sería lógico que abrieran el plazo de solicitud de las ayudas para el desayuno junto con las becas de comedor [que fueron en junio y cuyos resultados se comunicaron a finales de agosto]. De esta manera, al iniciar el curso, las familias tendrían claridad sobre su situación”, comenta Morales. Además, añade que la Comunidad de Madrid cuenta con plazos muy largos para emitir respuestas: el año pasado, la resolución de estas ayudas se publicó el 18 de marzo de 2025. “Es decir, si no están atentas, se puede acabar el curso”, concluye.
Morillas menciona otro problema: no solo se otorgan pocas ayudas, sino que tampoco están bien publicitadas. Muchas familias desconocen la existencia de esta prestación y los plazos para solicitarla. Elena supo de las ayudas para el desayuno en 2023, cuando las solicitó por primera vez. Sin embargo, el año previo no pudo acceder a ellas porque la secretaria del colegio que le informaba estaba de baja y no se enteró de la convocatoria.
Morales indica que muchas familias, tras un primer intento fallido o temiendo que les nieguen la ayuda, prefieren no arriesgarse y ofrecer el desayuno a sus hijos en casa, ya que el del colegio resulta más costoso. La ayuda otorgada asciende a un máximo de 55 euros al mes por estudiante, una suma que las familias a veces prefieren gestionar internamente.
A este problema se suma el hecho de que la Comunidad solo concede estas ayudas a estudiantes de Educación Infantil y Primaria, porque los centros de Secundaria “no disponen de servicio de comedor escolar ni servicio de acogida temprana”, según el documento regulador. Argumentan además que los alumnos mayores de 12 años tienen “mayor autonomía”, lo que, según su criterio, justifica no incluir al alumnado de Educación Secundaria entre los beneficiarios de la medida. Para colmo, el documento señala que aunque la mayoría de los colegios concertados de ese nivel educativo sí ofrecen servicio especial de acogida temprana con desayuno, estos no son incluidos “para evitar crear una situación que pueda parecer discriminatoria para los centros públicos”.
“Un chico de 13 años puede ser más autónomo, pero si su familia no tiene para darle un vaso de leche y unas galletas, su autonomía no vale de nada”, refuta Morales. Según la portavoz del PSOE, el Gobierno de Ayuso debería recordar que el comedor escolar, con todas sus funcionalidades, “es una medida de conciliación básica”.
Casi 59.000 becas comedor denegadas el pasado curso
En el curso 2024-2025, la Comunidad de Madrid concedió aproximadamente 103.000 becas de comedor en la primera ronda, que durante el año escolar alcanzaron hasta 127.000 tras la resolución positiva de reclamaciones de varias familias que inicialmente fueron excluidas. La cifra final estuvo muy por debajo de las 137.000 ayudas prometidas por el Gobierno de Ayuso.
Sin embargo, de acuerdo con los datos proporcionados por Lorena Morales, diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, a los cuales tuvo acceso este diario, en ese mismo curso se denegaron cerca de 59.000 solicitudes de becas comedor. Esta cifra representa el 21% del total de solicitudes, es decir, que una de cada cinco familias que solicitaron ayuda para alimentar a sus hijos en el colegio recibió una negativa por parte de la Administración regional.



