¿Qué hace una araña como tú en un lugar así?


Saludos a todos. Anoche, Julián Álvarez, con tres goles, llevó al Atlético de Madrid a una remontada que, en el contexto de heroicidad característica de Canillejas, fue sin duda épica. El rival no era el Bayern de Múnich ni el Manchester City, pero, ¡vaya!, era el Rayo Vallecano, que, para los estándares mencionados, vale exactamente igual, o tal vez más, puesto que es una remontada más auténtica.

Para que esta remontada se produjera, fue necesario que el legendario Hdez Hdez y su compañero del VAR se abstuvieran (o se inhibieran) ante un agarrón de Koke en el cuello del portero rayista, el cual le habría costado a Carvajal unas siete tarjetas rojas, así como en un puñetazo de Marcos Llorente en el estómago de un adversario del barrio. También se produjo una falta anterior a Isi Palazón en el segundo gol de Álvarez. Nos parece que esta liga está peligrosamente diseñada para que el equipo del pueblo termine cuarto, que es su objetivo, como han señalado tanto Simeone como los voceros mediáticos del club, a pesar de haber invertido cerca de 400 millones de euros en fichajes durante los últimos dos veranos.

Si el Real Madrid gasta 400 millones y luego aclara que era para quedar cuarto, Florentino Pérez debería exiliarse en las Islas Pitcairn y permanecer confinado en una cueva de su exuberante costa hasta nuevo aviso.

El hecho es que el jugador conocido como Araña salvó el día, un impresionante delantero sobre el que muchos empiezan a preguntarse qué hace alguien como él en un lugar como este, o incluso una araña como él, que encaja mejor en la letra de la legendaria canción de Burning.

Al final del partido, y para celebrar esta histórica victoria, los seguidores cholistas se unieron a la elite del Frente Atlético en el cántico “Madridista el que no bote”. Digan ustedes que sí. ¿Qué más se puede pedir? El Atlético de Madrid es una institución donde el listón de exigencia se alinea milimétricamente con su aversión hacia lo blanco. Si aborreces lo suficiente al Madrid, no hace falta que marques goles ni que ganes más partidos de los estrictamente necesarios para quedar cuartos, aunque inviertas fortunas escandalosas en fichajes y tu entrenador sea el mejor remunerado del planeta. Simeone cobra lo que cobra porque se levanta de las reuniones con la UEFA muy enérgicamente, protestando decisiones arbitrales de Ceferin, y porque intentó agredir a Varane y a un aficionado del Liverpool, y porque mira a las gradas de una manera que nadie más lo hace. El Atleti es una inmensa cantidad de dinero disfrazada de calderilla, al servicio de una narrativa falsamente épica que solo necesita que sus protagonistas odien lo suficiente a la hidra, que es el Madrid. Bueno, eso y quedar cuartos, como ya se mencionó, para repetir el mismo patrón el año siguiente sin alteraciones financieras significativas. No se nos ocurre nada más sencillo que ser del Atleti.

Por eso, el sábado, que se acerca a grandes pasos, es el día más crucial del año para los cholistas, el círculo rojo en el calendario. Porque quedar cuartos con ese presupuesto y esos gastos en fichajes debería ser pan comido, y en la vida es necesario, al menos un par de veces por temporada, enfrentarse al glorioso objetivo de fastidiar al rival. No se puede vivir sin altos desafíos.

Los propietarios/dirección no pueden estar más contentos con este patrón de comportamiento deportivo, mediático y social. Nadie les pide cuentas mientras cumplan con esos dos parámetros. Se apropiaron indebidamente del club, aunque el delito ya prescribió, y ahora planean vender una parte significativa del mismo a un fondo de inversión. Precio de venta = 3000 millones de euros. Precio de compra = cero euros. No hace falta ser un genio de la contabilidad para deducir la plusvalía. Al igual que para reclamar al Cholo que gane títulos. Tampoco se los pide ningún periodista considerado afín, así como no lo reclama la afición mientras… Bueno, ya hemos mencionado mientras qué. A la parte más ruidosa de esa afición le basta con lo ya expuesto para evitar conflictos, y mientras sigan siendo respaldados por el club, esta parte de su afición representa la “oficialidad” de la misma.

Por eso es inevitable preguntarse no solo qué hace una gran estrella del fútbol mundial como Julián Álvarez en ese lugar, sino cuánto tiempo permanecerá allí. La respuesta no tiene una fecha exacta, pero sí un marco temporal: estará allí hasta que llegue una oferta del club cliente de Negreira un poco inferior a lo mínimamente aceptable. Porque traspasar a tu único verdadero crack al único equipo que puede hacerle daño, a nivel nacional, a la mencionada hidra es correcto, siempre que los que se queden sean capaces de seguir habilitando al equipo para quedar cuartos y ganar de vez en cuando al Madrid, o tal vez solo baste con anunciar que se tiene la intención de hacerlo de una manera suficientemente vehemente y amenazante, con un lenguaje que denota la intención.

Los dejamos con la prensa cataculé. Que tengan un buen día.

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