2-1: Preocupante escasez de creatividad


El Atlético de Madrid prolongó el pobre comienzo de la Liga F del Real Madrid femenino al llevarse el derbi capitalino (2-1) en otro partido insípido de las futbolistas de Pau Quesada. El gol de Lauren Leal que adelantó a las colchoneras fue respondido por un potente disparo de falta de Sara Däbritz, pero la falta de intensidad de las blancas permitió a Luany darle los tres puntos a las locales.

El Real Madrid femenino cuenta, entre otras jugadoras destacadas, con una centrocampista alemana que lleva el dorsal 8, una zurda talentosa que aprendió a jugar viendo a Zinedine Zidane, una box to box francesa capaz de romper líneas rivales, y una joya colombiana con el físico y la calidad necesarios para marcar diferencias. También posee perfiles de extremo puro para penetrar por las bandas y al menos una delantera que puede convertir en cualquier oportunidad. Aunque su plantilla tiene margen de mejora, su nivel es superior en todos los aspectos al que puede ofrecer el Atlético de Madrid en 2025.

Desde la delantera, con los perfiles mencionados, hasta la portería, donde Pau Quesada puede hacer competir a Misa Rodríguez con Merle Frohms por el puesto de titular, la diferencia es evidente. A pesar de que ambas son imperfectas, hacen bien su trabajo bajo palos, algo que no puede decirse de la portera titular y capitana del Atleti, Lola Gallardo. La pregunta que surge es: ¿por qué una plantilla del Real Madrid que hace parecer pequeña la del Atleti no es capaz de siquiera probar con intención a una portera rival que comete errores?

Tuvo que esperar hasta el tiempo añadido de la primera parte, con un 1-0 en Alcalá de Henares y ya corriendo el minuto 49, para que Gallardo interviniera con dificultad. Fue en un córner directo lanzado muy cerrado por Sandie Toletti que la sevillana rechazó de puños, casi rozando el palo corto. Hasta ese momento, al igual que en Logroño, la falta de eficacia ofensiva del Real Madrid era absurda e inconcebible. Athenea del Castillo y Linda Caicedo apenas intentaron desbordar con valentía por los flancos, el centro del campo era un desierto inhóspito y Signe Bruun, costantemente en la lucha, se vio forzada a implicarse más, con la mala suerte de terminar expulsada a la hora de juego por dos faltas que fueron amonestadas con amarilla pero que en otras circunstancias no serían sancionadas.

¿Por qué una plantilla del Real Madrid que hace empequeñecer en comparación directa a la de su rival capitalino es incapaz de siquiera probar con intención a una portera rival propensa al error?

La alarmante falta de ideas de ambos equipos se vio mínimamente equilibrada a través de las jugadas a balón parado, de donde provinieron los dos primeros goles. El 1-0 se produjo tras un centro largo de las locales que Gaby García prolongó cómodamente en el segundo palo, siendo rematado cerca de la portería por Lauren Leal (es importante señalar que hubo dos toques de cabeza rivales consecutivos dentro del área). El empate llegó, ya avanzada la segunda parte, gracias a Sara Däbritz, quien incluso recién llegada pareció ser la única que recordó que había que probar a Lola Gallardo. Así lo hizo la alemana con un potente zapatazo desde una falta lejana, que terminó en la red para sorpresa de nadie.

En ese momento, el Real ya jugaba con un jugador menos, pero esto no afectó a su desempeño, dada la distancia con el Atleti, por lo que las de Quesada pudieron haber logrado un nuevo empate sin mucho esfuerzo. Sin embargo, a diez minutos del final, María Méndez falló en un despeje de cabeza que no se alejó de la frontal y al que ninguna madrileña se anticipó. Esto le permitió a Gaby recuperar el balón en la entrada del área y asistir a Luany, quien estaba sola y cómoda, logrando así el 2-1.

A pesar de que el Madrid contaba con tiempo suficiente para buscar un empate, tampoco en este tramo final de urgencia se dispararon a puerta, y tal vez esta estadística sea suficiente para resumir el desconcertante inicio de campaña de las blancas.

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