Álex Baena, criticado en el Metropolitano por su desempeño.


El fichaje estrella del verano sigue sin brillar y su escaso rendimiento comienza a generar dudas y frustración en el Atlético.

El descontento es palpable en el Atlético de Madrid. Y no es para menos. El desempeño de Álex Baena, considerado el fichaje estrella del verano anterior, está muy por debajo de lo que se esperaba. El club rojiblanco realizó una fuerte inversión, superando los 40 millones de euros para hacerse con uno de los futbolistas más decisivos de LaLiga. Las expectativas eran inmediatas y el impacto aguardaba ser significativo. Sin embargo, nada de eso ha sucedido.

Álex Baena llegó al Metropolitano como uno de los grandes aciertos del mercado. Provenía de varias temporadas destacando por su creatividad, su capacidad para romper líneas y su talento para asistir. Se esperaba que fuera un jugador que marcara la diferencia desde su debut, que liderara y que elevara el nivel ofensivo del equipo.

La realidad es muy distinta. A pocos meses de su llegada, el balance es profundamente insatisfactorio. El futbolista que dominaba el último tercio del campo ha desaparecido del mapa. Ha perdido relevancia y ha pasado desapercibido en demasiados partidos. La afición lo nota y la frustración aumenta.

Antes de unirse al rojiblanco, Baena era sinónimo de desequilibrio. Su rendimiento lo respaldaba: siete goles y diez asistencias en una temporada. Dieciocho pases de gol en la 23/24. Un registro que solo unos pocos centrocampistas ofensivos en España pueden alcanzar. Era una referencia indiscutible.

El Atlético contaba con él para dar un salto de calidad. Buscaba más control, más creatividad y más claridad con el balón. La inversión exigía resultados inmediatos. El contexto parecía perfecto para su definitiva explosión.

No obstante, los datos actuales son desalentadores. En sus primeros 20 partidos oficiales con el Atlético, abarcando todas las competiciones, solo ha logrado dos goles y una asistencia. Números decepcionantes, muy lejos de lo esperado. Más preocupante aún es su escasa influencia en el juego colectivo: sin continuidad, sin liderazgo y sin presencia real en los grandes partidos.

La decepción ha suscitado un profundo debate. Una parte de la afición señala a Diego Pablo Simeone, argumentando que su sistema no potencia las virtudes del jugador, lo limita y lo aleja de las áreas donde puede hacer la diferencia. El rol que se le asigna, con constantes obligaciones defensivas y menos libertad entre líneas, ha disminuido su impacto.

Otros, en cambio, critican directamente al jugador, acusándolo de falta de personalidad, poca jerarquía y de una adaptación lenta. En el Atlético, no solo se requiere talento; se demanda carácter, intensidad y regularidad, aspectos en los que Baena aún no ha cumplido.

Indiscutiblemente, se ha convertido en la gran decepción de la temporada rojiblanca. Un fichaje prometedor que no ha justificado ni su costo ni las expectativas generadas. El margen de mejora existe, pero no es infinito. El tiempo avanza y el Metropolitano no suele perdonar.

Start typing and press Enter to search