Arbelo recibe su presente de cumpleaños.
Una mezcla de emociones para Álvaro Arbeloa en su presentación ante el Santiago Bernabéu. Tres días antes, en su primer partido oficial como entrenador del Real Madrid, el salmantino fue eliminado en octavos de final por el Albacete, equipo de Segunda División. Aunque apenas llevaba 48 horas en el puesto, el exfutbolista madridista aceptó la «máxima responsabilidad» del «fracaso» que sufrió el equipo en el Carlos Belmonte. Tenía claro que debía ganarse el perdón del público contra el Levante, en un estadio que estaba listo para estallar en apoyo a sus jugadores.
Porque él también experimentó algunos silbidos. Fueron pocos, pero se hicieron notar. En el anuncio de la alineación, Vinicius, Valverde y Bellingham recibieron críticas. Arbeloa no, aunque también escuchó algunos silbidos desde las gradas. Probablemente de aficionados que aún no habían asimilado la despedida de Xabi Alonso. Sin embargo, la verdad es que el ‘Espartano’ no tiene la culpa de su salida. Al contrario, siempre ha respaldado al tolosarra. Pero ahora le toca liderar al primer equipo del Real Madrid. Acepte o no, se le ofreció el cargo. Es una oportunidad que no se rechaza. «El Madrid es un tren que no espera«, comentó en relación a la situación de Huijsen. Así, él saltó al vagón de pie.
Porque Arbeloa enfrenta los retos y siempre lo hará. En los pocos días que ha estado al mando como entrenador del Real Madrid, el salmantino ha manifestado su agradecimiento y respeto incondicional hacia el escudo. Algo que ha hecho a lo largo de su vida, pero ahora con más fervor. No son muchos quienes pueden afirmar que son técnicos del «mejor club de la historia«, tal como él lo describe.



