Arbeloa intensifica el discurso y modifica la comunicación del Real Madrid.
Han pasado siete días desde que Álvaro Arbeloa asumió el banquillo del Real Madrid, y durante este tiempo, el nuevo entrenador ha intensificado el tono y la rigurosidad de sus mensajes en las cinco ruedas de prensa ofrecidas. Arbeloa ha tomado las riendas del equipo en uno de los momentos más complicados de la historia reciente del club y ha sufrido una severa eliminación en la Copa ante el Albacete. Su comunicación es clara y directa, mostrando cierta consideración hacia la directiva, pero en poco tiempo, corre el riesgo de dividir al madridismo, lo cual podría resultar muy peligroso.
Arbeloa y un mensaje directo
El Real Madrid ha pasado de un técnico moderado en su discurso, como lo era Xabi Alonso, a un enfoque más directo y contundente con Álvaro Arbeloa. En su primera semana, no ha dudado en presentar su verdadera personalidad a través de declaraciones francas y firmes en conferencias, muchos de los cuales son necesarios, pero en otros se arriesga a exacerbar la crisis que enfrenta el club. Como es habitual en estas situaciones, los resultados determinarán el futuro de su gestiones en el banquillo blanco.
La presentación de uno de los grandes canteranos del club, ahora en el rol de entrenador, hace hincapié en la necesidad de unidad, defiende a sus jugadores clave y reconoce que el equipo tiene muchas áreas por mejorar. Desde sus primeras declaraciones hasta la más reciente, antes de la Champions League, ha pasado de dar la impresión de que no había problemas entre los jugadores a afirmar que el escudo exige esfuerzo, unidad y dedicación para alcanzar los objetivos de esta temporada, que debería ser conseguir al menos un título y evitar otra campaña en blanco.
Florentino Pérez y Arbeloa
No obstante, hay un aspecto que ha generado incomodidad entre muchos aficionados del Real Madrid: la exageración en sus gestos y mensajes, especialmente en lo que respecta a la defensa de su presidente. Al igual que mencionó que respetaba al madridismo por las críticas a Vinicius en el último partido contra el Levante, también denunció una supuesta campaña en contra de aquellos que silbaban a Florentino, como si los aficionados que asistieron al Santiago Bernabéu el pasado sábado no hubieran actuado en base a su propia voluntad. En su mensaje, sugirió que quienes protestaban contra el presidente no eran verdaderos madridistas, un mensaje peligroso que intentó imponer la idea de que no se puede criticar su gestión.
El madridismo tiene claro cuál ha sido la trayectoria de Florentino Pérez al mando del club, las decisiones clave que ha tomado, el lugar en el que ha posicionado al equipo desde su llegada a la presidencia y muchos son conscientes de sus recientes errores en la planificación del plantel, así como de su complicidad con algunos jugadores. Además, existe una cierta preocupación respecto a lo que el presidente está haciendo con la propiedad del club, un movimiento que aún no se ha explicado adecuadamente.
Arbeloa y el populismo
Se ha percibido un mensaje populista destinado a agradar a su presidente, que puede polarizar a los aficionados madridistas. Pero eso no es todo; su entrada al estadio el sábado y su admiración por las Copas de Europa parece un gesto más dirigido a la galería. Tan solo en dos partidos, Albacete y Levante, ya está apelando al espíritu de Juanito y a los valores del club, palabras típicas de las grandes noches en las que se disputan títulos, no en enero frente a rivales que no deberían representar un obstáculo para el equipo.
Estos mensajes y su defensa incondicional de Florentino Pérez, así como la distinción entre buenos y malos madridistas dependiendo de si critiquen o no, no son lo más adecuado para un club que ha tenido un rendimiento deportivo deplorable en los últimos año y medio. Aunque intentó matizar sus palabras en la última rueda de prensa al mencionar una «campaña» contra Florentino Pérez, no se explicó en detalle. Sería importante que aclare a qué se refiere, ya que de no hacerlo, podría enfrentar la primera silbatina en una semana, sin tener culpa en lo deportivo, algo que Xabi Alonso nunca sufrió. A su juicio, quienes critican la gestión de Florentino son parte de una campaña, lo cual resulta sorprendente y peligroso. No es el momento de cuestionar a la afición; es urgente cambiar la dinámica de un equipo que ha perdido su esencia y ha olvidado qué significa vestir esta camiseta. Si lo logra, seguramente ni silbarán a los jugadores ni al presidente.



