Arbeloa y Mou: Dos de nosotros


Saludos, amigos. Hay situaciones que ilustran una realidad de manera más efectiva que numerosos tratados al respecto. Un claro ejemplo son las ratas moviéndose libremente por el césped del Camp Nou. No estamos comparando a los aficionados que llenan el estadio azulgrana con animales de alcantarilla, ni tampoco a los futbolistas que allí juegan. Las ratas, sin embargo, funcionan como una confirmación moral de la gestión de Laporta y sus cómplices en el FC Barcelona, club que representa la salud del fútbol español.

El fútbol en nuestro país es un ecosistema complicado en el que las ratas han estado presentes de diversas formas. Aunque lo habitual era que no se mostraran a plena vista (similar a lo que ocurre con los vampiros). Sin embargo, tal vez la impunidad con la que estos pequeños roedores han estado erosionando la credibilidad del sistema les haya dado valor.

Las ratas —junto con otras criaturas como las cucarachas— producen un miedo ancestral en el ser humano, uno que va más allá de 1984. En este entorno orwelliano, el Camp Nou se transforma en una especie de Habitación 101.

Estos seres simbolizan la falta de limpieza, una de las principales características de la administración del club por parte de Jan Laporta. Un estilo de gestión, que escasa consideración por normativas, leyes y ética, solo puede llevarse a cabo porque quienes deberían controlar las plagas no están haciendo su trabajo.

Tanto Tebas como el presidente actual de la RFEF y organismos internacionales no han logrado frenar, hasta ahora, las irregularidades de este Barça, que sigue compitiendo sin sanciones después de haber manipulado el sistema arbitral durante décadas y tras no cumplir con ningún tipo de fair play financiero, entre otros.

Las ratas son un indicador de que el fútbol español se encuentra en una crisis. Y el divertido vídeo viral es la metáfora perfecta.

Casi se nos olvida mencionar nuestro libro: las portadas.

Hoy a las 21:00 se llevará a cabo la última jornada de la primera fase de la Champions. Al Madrid le podría bastar con un empate para entrar en el top 8 y facilitar la carga de partidos. Pero el Madrid es el maldito Real Madrid y viaja a Lisboa con la victoria como objetivo.

Allí, como saben, les espera el Benfica, dirigido por un viejo amigo: Mourinho. El destino ha querido que el equipo blanco sea entrenado por Arbeloa, quien es mucho más que un exalumno para José.

Ambos entrenadores, dado que siempre han mostrado aversión hacia las ratas y han hecho todo lo posible por erradicarlas, están siempre bajo el escrutinio de la prensa. Ayer no fue la excepción y trataron de enrarecer la situación. Mou declaró que Álvaro ha sido uno de los mejores jugadores que ha tenido, mientras que Arbeloa afirmó que el portugués es, fue y será Uno di noi. Arbeloa y Mou. Due di noi

La casualidad también ha querido que este reencuentro tenga lugar en el estadio donde se obtuvo la Décima, Champions que marcó el inicio de quizás el ciclo más glorioso en la historia del Real Madrid. Una etapa cuyas bases fueron establecidas por José Mourinho.

Un agradecimiento eterno, pero hoy, sin piedad. A ganar al Benfica.

Que tengan un buen día.

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