Así hizo Mourinho sufrir al Real Madrid en la Champions League.
El encuentro entre el Benfica y el Real Madrid ya presentaba una historia fascinante antes de que iniciara el juego en el Estádio da Luz el miércoles por la noche, culminando en un desenlace épico y sorprendente.
Este partido marcaba el regreso de Mourinho al club blanco, además de reencontrarse con uno de sus exjugadores, Álvaro Arbeloa, quien había tomado recientemente el lugar de Xabi Alonso.
Tercero contra 29º
No obstante, lejos de cualquier rencor, Arbeloa elogió a su antiguo entrenador, destacando en la conferencia previa que el ‘Special One’ abrió el camino para la dirección en el fútbol contemporáneo. ‘Mou’ correspondió con cortesía, deseándole éxito a Arbeloa en su nuevo desafío.
Antes de iniciar el partido, el Madrid estaba en la tercera posición en la tabla, en una buena ubicación para ser uno de los ocho primeros que clasifican directamente a los octavos de final del torneo.
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Las Águilas ocupaban el puesto 29, formando parte de un grupo de equipos con seis puntos, y urgían una victoria sólida para evitar la eliminación, dado que la diferencia de goles podría marcar la finalización de su recorrido.
En 2012, en su último enfrentamiento, el Benfica se impuso por 5-2, aunque solo los más optimistas en casa podían esperar un resultado parecido en esta ocasión.
Otamendi, centenario
En la plantilla visitante, Kylian Mbappé llegaba en un gran momento y venía de anotar un doblete frente al Mónaco en el 6-1 que los blancos lograron sobre el equipo francés en la jornada anterior.
La Juventus había superado a los lusos por 2-0, lo que obligaba a los portugueses a una auténtica hazaña en la jornada final. Aun así, el técnico portugués optó por el mismo once titular, llevando a Nicolás Otamendi a alcanzar su partido número 100 en la Champions League.
El inicio fue emocionante, con ambos equipos recibiendo una tarjeta amarilla y generando tres ocasiones cada uno en los primeros 20 minutos.
Leandro Barreiro no se dejó amedrentar por el gigante español y realizó cuatro entradas en los primeros momentos, el doble que cualquier otro jugador en el campo.
Georgiy Sudakov también complicó la vida al R. Madrid, y cuando su disparo en el minuto 26 impactó en el poste, ya había creado tres oportunidades y mantenía a los visitantes en problemas.
Siempre aparece Mbappé
Parecía que todo el esfuerzo era en vano hasta que Mbappé hizo lo que mejor sabe hacer, y abrió el marcador con su 12º gol en esta edición, justo a la media hora.
Solo Cristiano Ronaldo con el Real Madrid en la temporada 2013/14 (13) y Robert Lewandowski con el Bayern Múnich en la 2019/20 (13) han anotado más goles en los primeros siete partidos de una temporada de Champions.
Esto no auguraba nada bueno para un Benfica que había caído en los cuatro partidos de Champions esta temporada en los que recibieron el primer gol, y que comenzaba a sentirse superado por la precisión en el pase de jugadores como Fede Valverde (95,5% de acierto) y Raúl Asencio (96,8%).
La alegría del Real no duró mucho, ya que Andreas Schjelderup devolvió la esperanza a la afición local, empatando el encuentro en menos de cinco minutos.
El propio Schjelderup tuvo otra ocasión que fue despejada sobre la línea, y el equipo local sumó tres remates adicionales a pesar del 66% de posesión del Real.
El Benfica se adelanta contra pronóstico
Con Jude Bellingham y Aurélien Tchouaméni fuera de lugar y por debajo de su mejor rendimiento, no sorprendió que este último cometiera un penalti sobre Otamendi.
En las protestas que siguieron, Asencio vio la amarilla por quejas, lo que le pasaría factura más adelante.
Vangelis Pavlidis no falló desde el punto penal y revolucionó el tramo final del primer tiempo.
La segunda mitad comenzó igual de frenética, y el Benfica amplió su ventaja gracias a Schjelderup.
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Es cierto que la defensa del Real Madrid no era la habitual, pero apenas lograron tres entradas exitosas entre todos, lo que deja mal parados a Huijsen, Carreras, Asencio y Valverde.
Ninguno de ellos mostró la contundencia defensiva que caracteriza a los españoles.
Bellingham, más lastre que ayuda por momentos
Jude intentó contribuir con su despliegue, pero su escaso éxito en los duelos individuales (solo ganó seis de 14) demuestra que este fue un mal día para él.
La reacción de Arbeloa fue introducir a Rodrygo y Camavinga por Tchouaméni y Mastantuono. La decisión fue inmediata, ya que Kylian anotó su segundo gol solo tres minutos después.
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Ese doblete lo deja a solo dos goles de los 70 en Champions, con suficiente tiempo para unirse al club de los centenarios.
Los visitantes controlaban el juego con un 70% de posesión durante los primeros 15 minutos de la segunda parte. Y no es que Fredrik Aursnes, Amar Dedic y Leandro Barreiro estuvieran haciendo un mal juego, en absoluto.
Las consecuencias empezaban a ser evidentes
El gigante portugués apenas generaba oportunidades en ataque, con solo cuatro de los pases de Barreiro realizados en campo rival, como ejemplo.
A medida que avanzaba el tiempo y se hacían evidentes los efectos del resultado, ambos equipos comenzaron a cometer faltas innecesarias.
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Un tercer cambio de Arbeloa parecía acertado, dado que llegaron noticias a la banca de que el Madrid estaba saliendo de los ocho primeros debido a otros resultados.
Los últimos diez minutos fueron un auténtico caos emocionante, donde ambos equipos necesitaban solo un gol para marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Trubin vuela y decide con el último toque
La segunda amarilla a Asensio en el descuento resultó en su expulsión, dejándolo afuera de la ida en los play-offs. Y lo peor para los blancos llegó después, cuando Rodrygo fue expulsado por segunda amarilla en apenas cuatro segundos tras protestar.
Con la tensión al máximo y un final apremiante, todo el juego se llevó al área del Real.
El tiempo reglamentario ya había concluido cuando el Benfica tuvo una falta al borde del área tras otra infracción de Bellingham.
Aursnes realizó un centro magistral que encontró la cabeza de su portero, Trubin, que había subido a rematar, y este anotó para desatar la locura en la grada, asegurando así la participación de su equipo en los play-offs junto al Real Madrid.
Fue el último toque del encuentro y el 12º remate a puerta del Benfica, su mejor registro en Champions en la temporada 25/26.
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