Atlético de Madrid: una oportunidad para involucrarse.


Era imperativo comenzar a sumar de tres en juegos como visitante para el Atlético de Madrid. Ni en liga ni en Champions habían disfrutado de una victoria en campo contrario esta temporada, a pesar de haberse adelantado en todos los encuentros en el campeonato liguero.

Tras el jarro de agua fría en Londres con la derrota ante el Arsenal y considerando que en la semana del clásico uno o ambos de tus rivales podían perder puntos, era el momento de redimirse y volver a la lucha por los objetivos. El partido contra un Betis que llegaba con ocho partidos sin perder, en su campo y con la oportunidad de alcanzar los puestos de Champions, se preveía complicado. El Atlético de Madrid y Simeone supieron cómo hacer daño al rival, sellando la primera parte con un 0-2 —Giuliano y Baena— que mantuvieron en la segunda mitad, aunque esta se vio condicionada por cambios que revolucionaron el partido, como la entrada de Lo Celso y la lesión de Barrios, que resultaron ser claves.

El Atlético de Madrid muestra un rendimiento muy diferente fuera que dentro del Metropolitano; lejos de casa se les nota falta de solidez y competitividad. A pesar de varias buenas primeras partes, como las de Barcelona o Mallorca, siempre parecen renunciar al control, a veces por penaltis y expulsiones que han perjudicado al equipo rojiblanco. Curiosamente, solo han ganado en el único partido donde no ocurrió nada fuera de lo normal. Esta sensación, que ha sido única en la temporada, debe dejar de serlo lo antes posible. Debe servir para pasar página y convertirla en común, en algo regular.

Foto: @Atleti

Era el momento ideal para volver a sentirse protagonista y ganar confianza fuera de casa, desterrar los fantasmas del pasado y hacer del tiempo un aliado. Si no hubieran ganado este lunes, el Atlético de Madrid habría cerrado la décima jornada de liga fuera de los puestos Champions y a once puntos del líder, ¿en octubre? Sería casi temerario. Ahora se encuentran a tres puntos del Barcelona y a ocho del Real Madrid, con un Kylian Mbappé estelar, equipo al que precisamente le endosaste una “manita” en tu estadio, lo que pone de manifiesto que los demás resultados no han sido recíprocos con el juego del equipo. Parece que todo empieza a funcionar con naturalidad, que la recuperación de varios jugadores clave ha surtido efecto, y que las piezas están encajando.

Una de las razones fundamentales por las que los de Simeone no han logrado resultados ha sido la mala fortuna en términos de lesiones. Baena, Almada y Johnny —este último sin minutos desde agosto— son los más afectados y han perdido varias semanas de competición. Además, han tenido que lidiar con las indisposiciones puntuales de Julián y Hancko en Anfield, y, por supuesto, la situación de Giménez. El uruguayo se lesionó en el Mundial de Clubes y desde entonces, sin un parte médico oficial del club, su estado ha sido casi una incógnita. Desde su regreso a la titularidad, el Atlético acumula dos porterías a cero consecutivas en liga, donde la casualidad no tiene lugar. La presencia del charrúa aporta una seguridad esencial a la línea defensiva que ha hecho mejor a un Le Normand que cada vez se siente más cerca de su mejor nivel. El problema con Giménez radica en su estado físico, que mantiene en tensión a toda la afición rojiblanca durante la temporada.

Además, hay una pieza que ya puede considerarse indiscutible a pesar de haber jugado poco, se trata de Álex Baena. El prometedor fichaje del verano empieza poco a poco a adquirir ritmo competitivo y los escasos minutos que ha jugado le han servido para demostrar su categoría futbolística, lo que puede aportar y lo sustancial que es para el equipo. Es un jugador que anticipa la jugada antes de recibir el balón, y con él en los pies, lo ejecuta con una clase diferencial; un breve resumen de un futbolista que es cuestión de tiempo que muestre el número que lleva a su espalda.

Foto: @Atleti

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