Atlético y Real Madrid alcanzan los cuartos de Champions en la cuerda floja de las sanciones.
La fase de cuartos de final de la Liga de Campeones comienza con un elemento silencioso pero crucial: las tarjetas amarillas. Tanto el Atlético de Madrid como el Real Madrid se presentan en sus respectivas eliminatorias con varias piezas clave al borde de la suspensión, en un escenario que podría influir en los partidos de vuelta.
El equipo dirigido por Diego Pablo Simeone es el más vulnerable de todos los clasificados. Hasta ocho jugadores están apercibidos antes del primer encuentro contra el FC Barcelona, lo que implica que una sola amonestación les impediría jugar en la vuelta en el Metropolitano.
Entre los nombres en peligro se encuentran varios habituales del once rojiblanco, lo que añade un elemento de gestión emocional y táctica a la eliminatoria.
Por su parte, el Barcelona también llega con cuatro futbolistas bajo amenaza de sanción, mientras que el Real Madrid encara su reto ante el Bayern de Múnich con siete jugadores apercibidos, varios de ellos piezas clave en el esquema blanco.
El equipo bávaro presenta una situación más controlada, con solo dos jugadores en riesgo, mientras que en las demás eliminatorias también se observa este factor disciplinario que podría alterar el desarrollo de los encuentros.
En el otro lado del cuadro, el Liverpool FC se presenta en el Parque de los Príncipes con varios apercibidos, al igual que el Paris Saint-Germain, que también cuenta con futbolistas al borde de la sanción.
El enfrentamiento entre el Sporting de Portugal y el Arsenal FC concluye unos cuartos de final donde la gestión de las tarjetas puede ser tan determinante como el propio juego.



