Caos absoluto en Madrid
La versión menos convincente del Real Madrid bajo la dirección de Xabi Alonso se hizo evidente el pasado domingo frente al Rayo Vallecano. El equipo merengue no logró imponerse a los locales y se quedó sin marcar en un encuentro muy apagado por parte de todos sus jugadores. En ciertos momentos, el juego se adaptó a lo que el Rayo quería y no al contrario.
Un análisis publicado por DAZN este lunes reveló las debilidades del planteamiento táctico del tolosarra. Ningún jugador parecía tener claro cómo debían jugar, y estaban en constante comunicación para tratar de resolver los problemas que les generaba el Rayo.
En el Mundial de Clubes se vislumbraron momentos prometedores ante la Juventus y el Borussia Dortmund, sin embargo, a medida que avanzan las jornadas, el Madrid se asemeja cada vez más al equipo de Ancelotti que al de Alonso. El tolosarra mostró su potencial en Leverkusen, pero no ha logrado implementar nada de ese enfoque en el Santiago Bernabéu.
Nadie entendía nada en Vallecas
Mbappé no encontraba la forma de atacar la defensa del Rayo y solicitaba apoyos arriba: «Aquí estamos siempre con uno menos». En defensa, Huijsen se sentía solo y superado por los embates rayistas: «Estamos dos para uno, ayuda». Ambos fueron quienes quedaron más en el punto de mira. Mbappé prácticamente no se hizo sentir y Huijsen fue reemplazado al descanso tras una primera mitad desastrosa.
Al otro lado del campo, Vinicius se frustraba con sus compañeros por optar por el juego largo: «¡No! Juega, caralho, hazlo fácil», protestaba tras una pérdida de balón. Güler, por su parte, no comprendía cómo presionar a la defensa local y se dirigió al banquillo para preguntar a Xabi Alonso, discutiendo posteriormente el esquema con Jude.
El tolosarra observaba el partido desde la banda, consciente de que nada estaba saliendo de acuerdo a lo planeado. Su estrategia era iniciar el juego desde la parte trasera, pero en el análisis de DAZN se le ve visiblemente molesto tras los balonazos que terminaron en pérdidas para su equipo. También mostró descontento ante algunas jugadas individuales de Vinicius: «¡Pásala, hostia!«, gritó el entrenador.


