¿Conocías que Gonzalo comenzó su carrera en Argentina? La conmovedora historia del modesto club donde dio sus primeros pasos.
Aunque el perfil de Gonzalo García menciona que sus inicios en el fútbol fueron en la cantera del Real Madrid, el propio jugador ha compartido que sus comienzos se remontan a los 6 años en el modesto club Santa Bárbara, situado en las afueras de Buenos Aires, donde, 15 años después, todavía lo recuerdan por sus regateos, su pasión por River Plate y su apodo premonitorio: ‘Raúl’.
«Era bastante pequeño. Debido al trabajo de mi padre, viví allí durante dos años y empecé a jugar al fútbol«, recordó García en una entrevista con la televisión argentina en julio pasado, mientras deslumbraba con la camiseta del Madrid en el Mundial de Clubes.
La declaración del futbolista tomó por sorpresa a muchos en el país sudamericano, pero resonó aún más en los pasillos del Santa Bárbara, un club amateur de la localidad de Tigre, a una media hora de Buenos Aires, donde pocos recordaban a aquel niño español.
«Gonzalo era un jugador pequeño para su edad. Entrenaba con chicos mayores y era muy habilidoso. Se destacaba del resto, tanto por su habilidad como por su carácter, marcando una gran diferencia», comenta Martín Frontera, quien en ese entonces entrenaba a los pocos niños que jugaban en el club y sostiene que García «tenía un don».
El entrenador recuerda que frecuentemente llevaba la camiseta de River Plate, pero sobre todo la del Real Madrid, lo que llevó a que lo apodaran ‘Raúl’, en honor al delantero que brillaba en el Merengue en ese momento.
Por ello, cuando en Santa Bárbara se dieron cuenta de que el pequeño ‘Raúl’ -como aún lo recuerdan- era el mismo que sobresalía en el primer equipo del Madrid, quedaron asombrados.
«Dijimos ‘guau’, no podíamos creer que este chico llegó tan lejos. Hoy yo sigo en el mismo lugar y este chico ha crecido tanto que no solo vive del fútbol, sino que juega en el mejor club del mundo», explica Valentín Ruocco, quien jugó junto a García y aún permanece en el club.
Ruocco menciona que el joven sobresalía a pesar de jugar con niños de mayor tamaño y lo recuerda como un futbolista «picante»: «Era escurridizo, se deshacía de los chicos fácilmente y tenía un carácter fuerte, especialmente con su hermano Fernando».
En esos tiempos, el club aún no participaba en competiciones formales y se enfocaba en amistosos con otros equipos de la zona. En uno de esos encuentros, recuerda Frontera, ocurrió un duelo que años después se repetiría en La Liga: «Se dio la casualidad de que en nuestro clásico, contra Nordelta, jugaba el hijo de Simeone (Giuliano). Era emocionante verlos jugar en esos partidos; se sacaban chispas».
Con el tiempo, el Santa Bárbara, fundado solo un año antes de la llegada de la familia García a la zona, fue creciendo a la par del desarrollo de los barrios cerrados en sus alrededores.
Hoy en día se practican deportes como natación, pádel, hockey césped, tenis y squash. En cuanto al fútbol, pasó de tener 30 jugadores en sus inicios a contar actualmente con casi 900, incluyendo hombres, mujeres y niños, que compiten en diversas ligas amateur locales.
Aparte de García, también han pasado por Santa Bárbara futbolistas como el delantero Mateo Pellegrino, que actualmente juega en el Parma Italiano, y las jóvenes Milagros Martín y Francisca Altgelt, ambas integrantes de la selección argentina.
Este crecimiento ha permitido al club organizar viajes para participar en competiciones en el extranjero, y este año tienen planeado uno a Huelva.
«Antes de jugar en el torneo, vamos a pasar por Madrid para visitar el Bernabéu, y tenemos la esperanza de poder encontrarnos con Gonzalo y llevarle una camiseta del club«, revela Frontera, hoy coordinador del fútbol de la institución, expresando el orgullo que siente por haber contribuido a la formación de un jugador de su magnitud.
«Para nosotros como club, es un gran orgullo. Sinceramente, no esperábamos que un jugador nuestro pudiera llegar a un club tan grande como el Real Madrid. Y la realidad es que verlo jugar a él es un orgullo para toda la comunidad de Santa Bárbara», concluye.



