Controversia entre Benfica y Real Madrid por insultos a Vinicius y la respuesta de Mbappé.


El encuentro Benfica‑Real Madrid en Da Luz dejó de ser amistoso cuando las cámaras enfocaron a Vinícius tras un breve intercambio tenso con un joven delantero argentino. Fue entonces cuando surgió una polémica inesperada en la Champions.

La expresión recogida por los micrófonos, en la que se niega el racismo pero se ataca su orientación, convierte la burla en agresión y pone a la UEFA ante el reflejo de sus propios protocolos. Los jugadores del Madrid denunciaron insultos a Vinícius que cruzan cualquier límite aceptable, especialmente cuando se repiten desde diversas áreas del estadio. Aquella tensión en Da Luz dejó a todos perplejos.

La coartada de Prestianni: negar el racismo asumiendo otra discriminación

En el partido Benfica‑Real Madrid, la tensión en torno a Vinícius Júnior aumentó con cada queja del banquillo. Al narrar lo sucedido, la versión de Tchouaméni se centró en Prestianni, quien negó haber dicho la palabra mono en discusión hacia el brasileño de manera clara.

La justificación inicial del joven extremo argentino pareció una excusa improvisada en medio de la polémica por los gritos hacia Vinícius. Posteriormente, la defensa de Gianluca Prestianni quedó en evidencia al aceptar haber pronunciado un insulto homófobo maricón, un acto que resulta inaceptable para el vestuario madridista.

Aspectos destacados del episodio:

  • Los futbolistas del Real Madrid se agruparon alrededor del árbitro para relatar las palabras dirigidas a Vinícius.
  • Parte del banquillo blanco insistió en que las cámaras habían captado el gesto de Prestianni.
  • El debate en Portugal se centró en los límites del insulto dentro del campo de juego.

El estadio se enciende y Mbappé aprieta: el relato de los madridistas y el protocolo antirracista

El Estádio da Luz se transformó en un punto de tensión cuando los jugadores del Real Madrid rodearon al árbitro francés tras otra acción fuerte sobre Vinícius Júnior. Durante el intercambio, la activación por Letexier del protocolo contra el racismo fue solicitada desde el banquillo blanco, al entender que la grada había cruzado una línea.

Cada toque de Vinícius con el balón intensificó la hostilidad, mientras desde las gradas aumentaban los reproches que combinaban frustración deportiva con ataques personales. En ese ambiente, los silbidos del público lisboeta llevaron a Kylian Mbappé a abogar por una sanción solicitada por Mbappé contra Prestianni ante la UEFA.

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