¿Crisis en el Barcelona? El enfado de Lamine Yamal con Hansi Flick.
La victoria ajustada del Barcelona frente al Rayo Vallecano generó una serie de declaraciones que trascienden lo ocurrido en el campo, enfocándose ahora en la relación entre Lamine Yamal, la joya de la Masia, y el entrenador Hansi Flick, especialmente tras lo que parece un conflicto en los minutos finales del encuentro, cuando se realizó la sustitución del jugador.
Durante el partido contra el Rayo Vallecano, en el minuto 82, se decidió que Marcus Rashford ingresara al campo en reemplazo de Yamal. Esta decisión no fue bien recibida por el joven extremo, que ha anotado 14 goles en LaLiga esta temporada, lo que lo coloca como el cuarto máximo goleador del torneo.
Las cámaras de DAZN captaron una secuencia que parece evidenciar un problema en la comunicación: Yamal dejó el campo con paso pesado, evitando el contacto visual con Flick y murmurando frases que, según algunos, sugieren un descontento entre ambos.
«Siempre a mí… es de locos»
El malestar del jugador no se limitó a un simple gesto de desaprobación. Al llegar a la zona técnica, el canterano comenzó un monólogo de quejas que fue registrado por las cámaras de televisión.
«Siempre a mí… madre mía, es de locos», repetía una y otra vez mientras ignoraba los intentos de Arnau Blanco, asistente de Flick, por calmarlo. La frustración del futbolista de 18 años creció tanto que se negó a ocupar su lugar en el banco, prefiriendo apartarse en el túnel de vestuarios.
Aunque hay algunas versiones que sugieren que el descontento de Lamine podría estar relacionado con la actuación del árbitro —después de haber recibido una tarjeta amarilla—, otros consideran que sus palabras «siempre a mí, solo a mí» se dirigen directamente a la manera en que el entrenador gestiona los minutos de juego. Para el jugador, ser el «sacrificado habitual» en un marcador ajustado (1-0) es una decisión incomprensible, dada su importancia en el ataque culé.



