Desde que estoy en el Atleti, no he oído a nadie expresar que nuestro objetivo sea finalizar en tercer lugar.


Álex Baena está viviendo un gran momento en su carrera. Fichaje destacado del Atlético de Madrid y pieza clave en la selección española dirigida por Luis de la Fuente, después de haber conquistado la Eurocopa 2024. Justo un año antes de alcanzar esta cima, consideró abandonar todo. «El psicólogo me ayudó a superar esos pensamientos».







La vida de un futbolista exitoso a menudo oculta una historia que no resulta tan ideal como se supone. La historia de Álex Baena refleja el sacrificio de dejar su infancia atrás, partiendo a los 11 años de su hogar en Roquetas de Mar (Almería), para comenzar su trayectoria en la cantera del Villarreal, un camino que ha culminado en éxito.





En un contexto donde se presta especial atención a la salud mental, tras conocer de cerca las dificultades del capitán Álvaro Morata, Baena comparte sin rodeos en una entrevista con EFE lo que sintió. Los altibajos, tanto los negativos como los positivos, como la posibilidad de ofrecer una mejor vida a su madre y hermanos. Su nueva ilusión, con los colores rojiblancos, bajo el mando de la figura de Diego Simeone, a quien defiende y elogia, a la vez que apoya a Luis de la Fuente tras el incidente con Lamine Yamal. Siente nostalgia por una cultura de selección que únicamente se vive en los grandes torneos.




Regresando a la selección tras un cambio de club, ¿siente que su rol ha cambiado?

«Me siento igual que la primera vez. Es un orgullo representar a la selección, formar parte de este grupo de jugadores. Estoy aquí para ayudar en lo que sea necesario para el entrenador y el colectivo. A medida que paso más tiempo con los compañeros y el cuerpo técnico, me adapto mejor y tengo más confianza. Desde mi primera convocatoria hasta ahora, me siento más relevante gracias a esa confianza».




No hace tanto tiempo, no lo habría creído…

«Es cierto que después de perder la final con la sub-21 y mi primera convocatoria en la selección absoluta, tuve un momento personal muy difícil, llegando incluso a pensar en dejar el fútbol. Pero gracias al psicólogo con el que llevo trabajando bastante tiempo, y el apoyo de mi familia, logré salir de esos pensamientos y momentos oscuros. Juntos, pudimos superarlo».



Es positivo que los futbolistas compartan estas experiencias. Recientemente fue el Día Mundial de la Salud Mental, y cada vez se abren más sobre temas que muchos piensan que no afectan a los profesionales que cumplen sus sueños…

«La gente solo ve lo bueno, porque te reconocen en la calle y piensan que todo es positivo. No comprenden las dificultades; estar pendiente las 24 horas, viajando y sin ver a la familia, y no poder hacer lo que los amigos hacen, ya que debes cuidar la alimentación y el descanso. Solo se aprecia lo bonito, pero el fútbol es una carrera muy dura. Solo quienes están cerca lo saben. Aun así, somos privilegiados que experimentamos tanto lo bueno como lo malo».





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En su caso, ¿todo comenzó con el sacrificio de dejar su hogar siendo tan joven?

«Sí, me fui con 11 años, lejos de mi familia, y creo que ellos lo pasaron incluso peor que yo. He tenido momentos difíciles y he querido regresar a casa con amigos y familia. Mi madre siempre ha sido quien me ha alentado a seguir mis sueños y luchar. Si miro a todos los compañeros que compartieron vestuario conmigo desde el principio hasta ahora, hemos llegado solo muy pocos, dos o tres. Es duro, pero hay que perseguir tus sueños, pelear por ellos. Si no se logra, hay que buscar otras alternativas. Hay que mentalizarse de que es muy difícil alcanzar el éxito. Uno de cada mil niños puede vivir del fútbol de manera profesional. Es fundamental estudiar o tener una opción secundaria y no centrar todo en el fútbol».

Aunque cada historia es única, el caso de Morata tuvo un gran impacto en el grupo de la selección. Rompió barreras para visibilizar un problema que todos podemos sufrir

«Sí, porque la gente piensa que si tenemos veinte años de carrera estamos completamente felices y que todo va bien. Casos como el de Álvaro demuestran que no siempre es así, que ha pasado por momentos complicados y ha buscado apoyo. Ver que nosotros podemos enfrentarnos a nuestros problemas puede animar a otros a hacer lo mismo. Álvaro es una gran persona que siempre prioriza a los demás antes que a sí mismo. Es positivo que haya hablado sobre lo que le ha sucedido».

¿Qué papel ha jugado la asistencia de un psicólogo en su vida?

«Empecé a ver a un psicólogo cuando subí al primer equipo del Villarreal. Solía jugar todo en categorías inferiores, pero al llegar al banquillo, fue una situación nueva que no comprendía bien. A los 17 años, pensé que no era malo tener un psicólogo. Ahora incluso hablo con él cuando me siento bien. Solo su presencia ya me hace sentir más cómodo. Desde ese momento, se ha vuelto una pieza esencial en mi desarrollo, tanto en el fútbol como en mi vida personal».

¿Los momentos difíciles que ha atravesado han moldeado su personalidad?

«Creo que también gracias a mi entorno. Soy una persona muy familiar, tengo los mismos amigos y el mismo círculo desde que empecé. He colaborado con las mismas personas en cuanto a psicólogo, preparador físico y representante, que es fundamental en este camino. Mi círculo cercano me dice más lo que no quiero escuchar que lo que quiero oír».

¿Qué le comentan que debe mejorar?

«Cuando cometo un error en un partido o en la vida, son los primeros en señalarlo, incluso cuando no quiero escucharlo. Otras personas solo te alaban y te dicen lo bueno que eres. Es valioso tener amigos y familiares que sean sinceros y te digan lo que necesitas corregir de manera ordenada».



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¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado su madre?

«Que disfrute y que sonría. Es cierto que soy algo introvertido, me cuesta sonreír. A menudo me enclaustro en mí mismo. Ella me dice que debo disfrutar y ser feliz; cuando lo hago y me ve en fotos sonriendo, todo va mejor».

La cara positiva del futbolista, que antes solo veíamos de manera negativa, es poder cuidar a quienes te rodean.

«Todo lo que logro en el fútbol es para ellos. Hago lo posible para mejorar la vida de mi familia, ya sea apoyando a mi madre, en los estudios de mis hermanos, ayudándoles en el trabajo, y asegurándome de que siempre tengan lo que necesitan, cuando se lo merecen y se esfuerzan. Siempre quiero que tengan una mejor calidad de vida. Recuerdo que con mi primer sueldo significativo, lo primero que hice fue comprar una casa en Roquetas para mi madre y mis hermanos, para que pudieran vivir mejor. Todo lo que hago en el fútbol, más que por mí, es por ellos».

¿Cuánto le debe a Míchel y al Girona?

«Míchel me otorgó la confianza y los minutos que necesitaba para mostrar mi fútbol y recuperar la autoestima tras un año sin jugar. Mi experiencia en el Girona fue fundamental para estar donde estoy hoy; me ayudó significativamente a integrarme en el fútbol profesional y a comprender lo que sucede en un vestuario con confianza. Gracias a Míchel y al Girona, regresé al Villarreal como un jugador renovado».

De Míchel a Simeone, son dos mundos distintos, ¿qué ha encontrado en el Cholo?

«Me siento muy cómodo. La gente a menudo habla sin conocer lo que sucede dentro del vestuario con el Cholo y forman ideas erróneas. En realidad, todo es muy diferente. Comunica conmigo, infunde mucha intensidad; sus charlas son increíbles, te inspiran a salir al campo con ganas de comerte el mundo. Es uno de los mejores entrenadores del mundo, y a menudo las ideas erróneas que publicado distan mucho de la corriente real. Si la gente tuviese la oportunidad de estar en el vestuario, podrían ver cómo es el Cholo».

Álex Baena, futbolista del Atlético de Madrid, en el derbi ante el Real Madrid. Diego Pablo Simeone le felicita.

Álex Baena, futbolista del Atlético de Madrid, en el derbi ante el Real Madrid. Diego Pablo Simeone le felicita.

Club Atlético de Madrid

¿En qué aspectos siente que ha mejorado?

«En la intensidad, en no detenerme en acciones defensivas, en estar presente. En el Villarreal no se me exigía tanto en defensa, pero en el Atlético de Madrid, si quiero un perfil titular, eso es crucial. Me demanda mucho y en eso estoy progresando considerablemente».

¿Siente un cambio del Villarreal al Atlético de Madrid?

«Sí, aunque muchos no lo noten, hay un pequeño escalón. El Villarreal es el club de mi vida, siempre estaré agradecido a ellos, pero el Atlético de Madrid juega Champions cada año y compite por títulos. Es cierto que los últimos dos años no han sido favorables en cuanto a trofeos, pero siempre están en la pelea, alcanzando cuartos de Champions o semifinales de Copa del Rey. Luchar contra el Barça y el Real Madrid es complicado, pero el Atlético siempre está presente. Es evidente en la magnitud de los aficionados que te paran tras los partidos, en el estadio, en las infraestructuras y en la calidad de los jugadores. Estoy compartiendo vestuario con dos de los mejores del mundo, como Julián y Griezmann. Eso marca una gran diferencia».




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¿Siente presión por ganar títulos o el vestuario enfatiza que ser terceros en LaLiga ya es suficiente?

«Desde mi llegada, en el vestuario no he escuchado a nadie afirmar que queremos ser terceros. Al contrario, el mensaje es que debemos luchar por ganar títulos. Luego, en la vida, se lucha, pero no todos logran lo que desean. Competir contra el Barça y el Real Madrid es difícil, recibir sus pasos es complicado, pero el Atlético está haciendo un buen trabajo, estamos en competencia por títulos».

¿Cómo es posible golear al Real Madrid y luego no superar a otros rivales de menor entidad?

«Eso es lo fascinante del fútbol, su imprevisibilidad. Le ganas 5-2 al Real Madrid y la semana siguiente, por razones que están fuera de nuestro control, empatas en Vigo. También hemos tenido ocho o nueve fichajes nuevos y adaptar eso a una filosofía que contaba con una dinámica previa es un desafío. No merecemos los puntos que tenemos ahora porque hemos creado buenas oportunidades en muchos partidos, excepto en algunos. Creo que si hubiéramos ganado contra el Espanyol, merecíamos la victoria, la dinámica habría cambiado. Empezamos mal, pero actualmente estamos en un gran momento; eso se refleja en nuestra actitud».

En la selección se vive un conflicto con los clubes por lesiones. ¿Se ha juzgado injustamente a De la Fuente por lo que pasó con Lamine Yamal?

«No puedo pronunciarme en profundidad porque no estuve en la concentración, pero desde que estoy aquí siempre se ha priorizado el cuidado del jugador. Existe una conexión entrenador-jugador que nos permite saber cómo estamos; si necesitas descansar, te dan el espacio para recuperarte. Nunca ha habido inconvenientes. Parece que debido a que es un jugador del Barça, el asunto se magnifica. No ocurriría igual si fuera de otro club como el Atlético o el Bayer Leverkusen, ya ha sucedido en ocasiones pasadas con otros jugadores que debieron retirarse por molestias o lesiones. Al final, es el morbo que rodea a Barcelona y Real Madrid y se critica al entrenador, pero él se preocupa plenamente por nosotros, cuida de nosotros ante cualquier malestar, y cuando les decimos que estamos bien para jugar, avanza con eso. No está en nuestra naturaleza decir que no podemos jugar».

¿Falta cultura de selección en nuestro país?

«Mucho. Al final, parece que la selección gira en torno a Barça y Real Madrid, pero venimos de diez clubes distintos. Al salir de España y ver cómo apoyan a la selección en otros países, incluyen a todos en la misma causa, aquí parece que primero están estos dos clubes, luego la selección, y después los demás. Hace falta recordar lo que vivimos en la Eurocopa, cuando todo el país nos respaldó sin considerar los colores. Deberíamos vivir eso de manera constante en cada parón internacional, sin importar las camisetas».

¿Jugar sin Lamine Yamal y Nico Williams cambia mucho el estilo de juego?

«Tenemos un estilo bien definido; es evidente que los echamos de menos porque Lamine y Nico son dos de los mejores en su puesto a nivel mundial. No obstante, contamos con otros jugadores en un excelente momento, como Ferran, Yeremy, Jesús (Rodríguez) o Jorge (De Frutos). Les extrañamos, pero tenemos un gran grupo y, sin importar quién juegue, tenemos la capacidad de salir adelante».

Para Baena, ¿qué significa jugar junto a Pedri?

«Es el mejor en su posición y uno de los grandes del mundo. Desde que empecé a jugar con él en la sub-19, me cautivó. Siempre estoy en el ‘Team Pedri’. La gente comenta sobre si Lamine merece el Balón de Oro o Dembélé, pero se lo otorgaría a Pedri porque ser la referencia del Barça y de la selección española es un reto inmenso».




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Si mantienen la racha ante Bulgaria, igualarán el récord histórico de partidos oficiales de España sin perder. ¿Se enfocan en los registros que están logrando?

«No sabía que teníamos la posibilidad de igualar un récord. Nuestra prioridad es ganar para sellar casi la clasificación. Tras el partido con Georgia, todo está en mente en el encuentro contra Bulgaria y en el parón de noviembre. El Mundial ya se verá cómo lo afrontamos».

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