Desenlace inesperado al doblar la esquina – La Galerna


Buenos días, amigos. Luego de la emocionante eliminatoria contra el City, que resultó favorable para nosotros, y del derbi que se jugará mañana en el Bernabéu, nos enfrentaremos a un nuevo y aplastante anticlímax en forma de parón de selecciones. Es impresionante cómo la vida puede ofrecer estos vaivenes tan contradictorios en tan poco tiempo. Es como hacer una escapada romántica durante el fin de semana con tu pareja y el lunes regresar al grupo de WhatsApp de padres de las actividades extraescolares de los niños, con la única diferencia de que en el grupo de WhatsApp no hay lesiones de Rüdiger o Bellingham.

Bellingham, por cierto, ha sido convocado para dos partidos cruciales de su selección contra Uruguay y otro oponente que no recordamos (quizás Swazilandia o la provincia de Jujuy), aunque oficialmente está lesionado. Mbappé, que también regresa de una lesión, ha sido convocado con Francia, en su caso puede que le venga bien para recuperar la forma rápidamente. Los parones de selecciones son como los bombones de Forrest Gump, nunca sabes lo que te depararán, aunque en este caso esos bombones no se consumen en la esquina, sino a miles de kilómetros, generalmente más allá de los océanos, exponiendo la integridad física de los jugadores que son pagados por los clubes a los estragos de jetlags, comidas aleatorias y entrenamientos en circunstancias peculiares.

Son fechas entrañables en las que aparecen individuos de los que te olvidas a lo largo del año, con nombres como Tuchel o Deschamps (millonarios asalariados en una causa que nadie quiere) que elaboran listas que solo inquietan a los seguidores del fútbol de clubes, es decir, el único decente más allá de los anticuados nacionalismos que deberían haber desaparecido hace décadas. No estamos seguros de si nos explicamos con claridad. Si lo prefieres, podemos explicártelo en cualquiera de las lenguas extrañas que se hablarán durante estas próximas y malhadadas fechas FIFA.

Entre los que presentan sus listas no solo se encuentran nombres como Tuchel o Deschamps, sino también otros que responden al nombre de Luis de la Fuente y que frecuentan mucho el gimnasio. Hacen bien, no hay nada que objetar, incluso si a veces afirman que nunca llaman a ciertos jugadores y otras veces presumen de tener comunicación constante con, por ejemplo, Joan García, el portero del Barcelona que parece que por fin debutará con la selección española. Es el momento perfecto para ello. Si esta convocatoria feliz hubiera llegado antes, el fichaje de dicho guardameta le habría costado cinco millones más al club cliente de Negreira, y no vamos a poner obstáculos en el camino a dicho club corrupto por parte de la no menos corrupta Federación Española de Fútbol. Los corruptos deben ayudarse mutuamente, no en vano el actual CEO del Comité Técnico de Árbitros repite incansablemente que lo de Negreira debe ser olvidado lo antes posible. ¿A quién le interesa la justicia? A nadie relacionado con la RFEF, cuyo equipo en el campo es conocida como la Roja, y en cuya lista, sí, aparece finalmente García (Joan, no José María, este último periodista que sigue sembrando el planeta de exabruptos y maledicencias, aunque por suerte ya no tenga poder en las instituciones, cosa que, por otro lado, no importa, porque otros miserables lo ostentan en su lugar).



No nos sorprende que la prensa cataculé dedique sus portadas a celebrar la convocatoria del buen (o no tan bueno, según la opinión de los espanyolistas) Joan. Que lo haga As tampoco nos sorprende, ya que es bien conocido que la prensa deportiva madrileña se ha convertido en un mero apéndice de la prensa cataculé de Barcelona, algo que, sinceramente, no imaginábamos atestiguar hace casi once años cuando La Galerna comenzó a soplar con esta bendita sección.

Sin embargo, Marca, de manera inesperada, hoy ha decidido dedicar su portada a temas relacionados con el Real Madrid. Es bien sabido que Marca se considera el diario de todas las aficiones, y entre ellas, por mucho que esto les incomode, está la afición del equipo 15 veces (hasta ahora) campeón de Europa, el que más gloria ha traído a España, aunque el trato mediático parezca lo contrario. Este club podría rescatar al fútbol nacional de la ruina si no fuera porque el fútbol patrio (junto a Marca, la RFEF, Luis de la Fuente y Joan García) prefiere confiar en las manos aviesas y usureras de Javier Tebas.

Pero hoy, por algún motivo, Marca se ha desviado y ha dedicado su portada al Real Madrid, incluso en términos elogiosos (quién lo habría imaginado) hacia su entrenador Álvaro Arbeloa, el hombre que ha devuelto la ilusión a su afición deshaciéndose del poderoso City y fomentando el papel de la cantera más que ningún otro entrenador blanco desde, probablemente, Amancio.

Arbeloa y sus hombres tienen una nueva prueba ante las huestes cholistas mañana, que sin duda buscarán arruinar las posibilidades ligueras que aún conservan los vikingos, porque de eso vive el único club de Primera que alberga un grupo de animación fascista en su estadio.

Eso será mañana, y mañana hablaremos de ello, porque cada día tiene su propio afán, así como cada persona tiene el suyo, por llamativo que pueda parecer en ocasiones. El afán de individuos como Tuchel, Deschamps o Luis de la Fuente es aparecer cuando menos se les espera, blandiendo con expresión de trascendencia una lista llena de nombres de futbolistas financiados por otras empresas.

Son sus costumbres y hay que respetarlas.

Pasad un sábado inmensamente feliz.

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