Di Stéfano: la declaración que indignó a Bernabéu, por Josep Maria Artells.
A finales de 1962, algo extraordinario sucedió en el mundo publicitario. Marisol, con apenas 14 años, entonaba optimista que la vida era una ‘Tómbola’. La famosa familia Cartwright (Bonanza) se hacía con las sobremesas de muchos hogares y la emigración comenzaba a dejar vacía la España rural en las estaciones de tren.
El 16 de diciembre, Di Stéfano causó revuelo en los diarios y en la televisión con un audaz anuncio de medias en página completa. «Si yo fuera mujer, llevaría medias Berkshire«, afirmaba el astro, con los brazos en jarra y vistiendo la camiseta del Real Madrid, mientras que unas piernas femeninas en medias Berkshire completaban la imagen. Gran parte de la sociedad se escandalizó y la atrevida imagen dio la vuelta al mundo del fútbol.
Di Stéfano apareció en los medios en lo que los expertos denominaron el primer anuncio viral de la publicidad en España. “Muchos se rasgaron las vestiduras, pero otros supieron reconocer y aplaudir la genialidad de Roberto Arce y Jaime Potti, los creadores del anuncio”, explicaba años después la revista de publicidad IPMark.
El anuncio inquietó al madridismo, pero la sorpresa se intensificó con el ‘spot’ televisivo. En el anuncio, Di Stéfano corría con el balón mientras un periodista decía: «El mejor futbolista del mundo hará una importante declaración.» El ‘Saeta rubia‘ respondía: «¿Saben qué les digo? Que si yo fuera mujer, llevaría medias Berkshire.»
Santiago Bernabéu se enfureció. El presidente era conocido por controlar a sus estrellas y se molestó al ver la camiseta sagrada del Madrid junto a las piernas de una mujer. Sacrilegio. Di Stéfano no pensó que aquello podría causar revuelo, ni que afectaría a su futuro.
El anuncio fue retirado en tres días, el tiempo necesario para que Bernabéu hiciera lo posible por sacarlo del aire. El astro argentino recibió 175.000 pesetas por el ‘spot’, y el presidente se enojó por no haber sido informado. Citó al jugador para pedirle explicaciones y exigió que se detuviera la campaña y se devolviera el dinero. Di Stéfano también era firme en sus decisiones y se negó. Ambos tuvieron una acalorada discusión, pero el presidente finalmente se resignó.
El mundo publicitario fue cambiando, y lentamente también lo hizo la sociedad, y Di Stéfano recibiría nuevas propuestas de empresas para utilizar su imagen, las cuales resaltaban el carisma del mito junto a sus películas ‘Once pares de botas’ y ‘La Saeta rubia’.
Di Stéfano llegó a Chamartín en 1953 con 27 años, tras haberle robado su fichaje al Barça. Ganó cinco Copas de Europa, y dos años después, a los 36, comenzaba a sentir el paso del tiempo. A raíz de aquel anuncio, algo se había roto entre el crack y Bernabéu. Dos temporadas después del escándalo, en 1964, luego de la derrota ante el Inter de Facchetti, Mazzola y Luis Suárez en la final de la Copa de Europa, se manifestaron las consecuencias. Di Stéfano se vistió con la camiseta blanca por última vez.
El líder de la época más gloriosa del club ocupaba el primer lugar en la lista de bajas de Miguel Muñoz, con quien ya había tenido confrontaciones. El jugador pidió aclaraciones a Bernabéu, quien le propuso permanecer como mánager con el mismo salario, sabiendo que solo quería seguir jugando.
Di Stéfano se fue ofendido, convencido de que aún podía triunfar en el campo. El presidente dio instrucciones a su gerente para que el futbolista no volviera a entrar al club «ni como botones».
Entre el Celtic y el Milan, Di Stéfano optó por su amigo Kubala, que en su segundo año en el Espanyol era entrenador. El argentino se retiró oficialmente a los 40 años, el 1 de mayo de 1966, en el Villamarín ante el Betis en Copa (4-0). Sus hijas mayores le regañaban. “Papá, ¡qué vergüenza, tú calvo y con pantalón corto!”. Y él respondía con ironía. “¿Sí?, y ¿de qué comemos y pagamos los colegios?”.
Años después, el mito y el ex-presidente, ya retirado en Santa Pola, se encontraron nuevamente. Siendo entrenador del Elche, el periodista Rafael Marichalar le sugirió visitar a Bernabéu por la noche. Llamaron a su puerta y el viejo mandatario accedió a charlar durante horas, según explicaba el periodista Manuel Jabois en ‘El País’, siguiendo el relato del fotoperiodista Raúl Cancio, que estuvo presente. Este último contó que al irse, vieron en el embarcadero de la casa la barca llamada ‘La Saeta rubia’, un guiño a los buenos tiempos. Di Stéfano no regresaría a Concha Espina hasta 1982, cuando asumió el mando de la ‘Quinta del Buitre’.
VINTAGE / 1957-1971
Sanchis, del Condal al Madrid yeyé y padre del central de la ‘Quinta’
Los tentáculos del Barça en los 50 llegaron a la localidad valenciana de Alberic para fichar a Manuel Sanchis Martínez (1938-2017). El club blaugrana decidió hacer que el joven jugador se fogueara en el CD Condal (1957-61), club que recién había descendido de Primera División y recuperaba su estatus de filial. Sanchis pasó cuatro temporadas en las que compartió vestuario con Biosca, Torrent, Eladio y Mora, entre otros, jugando como medio y defensa, destacando por su proyección ofensiva. El Barça le proporcionó la carta de libertad y se unió al Valladolid en un intercambio con Zaldúa, donde jugó tres temporadas hasta ser traspasado, a los 26 años, al Real Madrid (1964-71). En Chamartín jugó casi 300 partidos con sus características medias bajadas y ganó cuatro Ligas, una Copa y la Copa de Europa en 1966 con el Real Madrid de los yeyé. Fue internacional en Inglaterra-66, anotando un gol a Suiza. Su hijo Manuel Sanchis Hontiyuelo fue uno de los integrantes de la ‘Quinta de Buitre’.


