El Atleti evoca recuerdos del pasado.


El comienzo de la liga para el equipo rojiblanco genera más incertidumbre que certezas. La ausencia de victorias, las sensaciones irregulares y unas estadísticas alarmantes sitúan al conjunto en una situación impensable hace tan solo unas semanas.

El Atlético de Madrid ha tenido el peor inicio de temporada bajo la dirección de Diego Simeone. Algo similar no ocurría desde la campaña 2009/10, cuando el banquillo era ocupado por Abel Resino. Con solo 2 puntos en tres jornadas, el equipo se encuentra en la 16.ª posición, muy cerca de un escenario inimaginable: el descenso.

En este momento, los colchoneros están un punto por encima de Mallorca, Levante y Girona, los tres equipos que cierran la tabla sin haber sumado unidades. Este dato subraya la gravedad del tropiezo en este comienzo. El contraste es aún más notable si se recuerda que en las últimas temporadas, el Atleti solía iniciar la liga en posiciones europeas.

La preocupación no se limita a los números. El juego carece de fluidez, la defensa es más vulnerable de lo habitual y la delantera aún no ha encontrado la efectividad ansiada. El empate ante el Alavés ha elevado aún más las alarmas.

La comparación histórica resulta inevitable. Desde la llegada de Simeone en 2011, el equipo nunca había enfrentado tres jornadas iniciales sin conocer la victoria. Incluso en temporadas difíciles, había mantenido su competitividad. Sin embargo, en la actualidad, los registros evocan un período caracterizado por la inestabilidad y la incertidumbre.

En el Metropolitano, la confianza en el técnico permanece intacta, pero los números son claros. El Atleti necesita una reacción urgente para evitar que el peor comienzo en más de diez años se transforme en una crisis prolongada.

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