El Atleti pone fin a su falta de victorias en Europa fuera de casa en Eindhoven.


El Atlético de Madrid logra una victoria en Holanda que resulta tan importante como complicada frente a un PSV que venía en una racha impresionante tras golear al Liverpool, vigente campeón inglés (1-4) y al Napoli (6-2). El equipo de Simeone, con bajas en defensa, volvió a mostrar los problemas en la banda derecha. Sin embargo, logró una remontada que refuerza al Atleti en su territorio más complicado: los partidos lejos del Estadio Metropolitano.

El Atlético llegó a Eindhoven en una mala dinámica. Las lesiones en defensa, especialmente la de Marcos Llorente, obligaron a Simeone a modificar piezas clave para un encuentro que no se presentaba nada fácil: el PSV, verdugo de grandes equipos europeos durante esta fase de la Champions League, esperaba en un Philips Stadion en su mejor momento. A pesar de los casi 2000 kilómetros que separan España y Holanda, alrededor de 1500 aficionados rojiblancos no se perdieron su cita con el equipo.

Un partido de máxima importancia en una competición en la que el Atleti todavía no había conseguido ganar a domicilio, después de las derrotas ante el Liverpool y el Arsenal en encuentros previos, lo que incrementaba la presión sobre el equipo y la necesidad de demostrar su capacidad de reacción lejos del Metropolitano.

  • HERIDAS ABIERTAS EN EL EQUIPO

Más allá de la remontada y del resultado positivo, el partido dejó claro un problema recurrente: la banda derecha es muy frágil sin Marcos Llorente. La ausencia del madrileño no solo afecta a la profundidad ofensiva, sino también a la capacidad del equipo para cerrar y cubrir espacios.

El PSV lo detectó desde el principio y castigó a Nahuel Molina en cada pérdida. El gol de Guust Til en el minuto 9 fue una de las consecuencias del desajuste defensivo del argentino, quien quedó expuesto en el encuentro de hoy.

Nahuel Molina perdiendo un balón

La primera media hora del encuentro se caracterizó por las dudas del Atlético: recuperaciones imprecisas y transiciones lentas. El equipo holandés tuvo facilidades para llegar al área rojiblanca, pudiendo haber ampliado su ventaja en varias ocasiones.

A pesar del mal comienzo del conjunto dirigido por Simeone, el Atlético encontró el momento para cambiar el partido con una corrección colectiva: adelantar líneas, ajustar las marcas en la presión y cortar desde la raíz la salida de balón del equipo holandés. Esta modificación, junto con un punto de agresividad, alteró el encuentro drásticamente. Desde el minuto 35 hasta el descanso, el equipo mostró sus mejores momentos, recuperando metros, ritmo y un control que no había estado presente al inicio.

En el 37 de la primera parte apareció Giuliano Simeone, quien robó un balón al último defensa del PSV, iniciando la jugada del empate colchonero. Sorloth, que había ido de menos a más en el partido, retuvo el balón lo máximo posible y asistió a Julián Alvarez, quien con su zurda firmó el 1-1.

Un argentino que no recordaba lo que era marcar como visitante desde el 17 de agosto contra el Espanyol, en la primera jornada de la liga española. Un tanto que hace historia en el club rojiblanco, igualando a Saúl como cuarto máximo goleador del Atleti en Champions League y quedándose a solo un gol de Luis Aragonés, quien anotó 12 goles en la máxima competición europea.

Julián Álvarez tras empatar el partido

Un gol que transformó completamente la dinámica del encuentro: un PSV que comenzó a sentirse sorprendido y superado, mientras que un Atlético que recuperó su estilo de juego y energía.

  • EL PASO ADELANTE DEL EQUIPO

Tras una gran reacción al final de la primera parte, el inicio de la segunda fue directamente un partido nuevo. El Atlético salió del vestuario con la intensidad que lo caracteriza. En apenas cuatro minutos, logró dos goles, un detalle que ilustra muy bien la esencia del equipo: cuando se siente cómodo bajo presión y en verticalidad, se convierte en un equipo difícil de contener.

El primer gol vino con un tiro lejano de Nahuel Molina. El argentino, quien no había tenido un buen partido, recibió un balón en la frontal y lo impactó de un derechazo seco, imposible de atajar para Kovar. El portero dejó el rechace muerto en el área pequeña y Hancko lo aprovechó para anotar el segundo gol rojiblanco de la noche.

Hancko metiendo el 1-2

Apenas cuatro minutos después, llegaría el siguiente gol del partido. Una gran y elegante combinación entre Julián Álvarez, Pablo Barrios y Alexander Sorloth, quien atacó el espacio perfectamente, confirmó la anotación del noruego, situando el 1-3 en el marcador. Un tercer gol que generó la sensación de tener todo bajo control, consolidando la remontada.

Alexander Sorloth lamentándose tras fallar una ocasión
  • DESCONEXIÓN Y SUFRIMIENTO

Con un 1-3 en el marcador, el Atlético decidió bajar el ritmo, adoptando un enfoque más defensivo y centrado en mantener el resultado. Con la entrada de Perisic, el partido cambió radicalmente. El croata inyectó dinamismo al equipo holandés, llegando a la línea de fondo en varias ocasiones, hasta que finalmente logró un centro al segundo palo que permitió al PSV reducir distancias con el 2-3 en el minuto 89.

Al finalizar el tiempo reglamentario, el equipo se dedicó a controlar el balón y despejarlo durante los cinco minutos añadidos, asegurando tres puntos claves en su lucha por el pase directo a octavos de final.

Jugador del PSV recogiendo el balón tras el 2-3

Una nueva victoria fuera de casa que refuerza al equipo tras una semana complicada con dos derrotas consecutivas y un juego poco convincente que le hizo perder la oportunidad de liderar provisionalmente en LaLiga. El triunfo en Holanda no solo devuelve confianza al equipo, sino que evidencia la gran capacidad del mismo para revertir situaciones adversas. Un Atleti que mantiene su carácter y su espíritu competitivo en el momento más necesario.

Start typing and press Enter to search