El Atlético de Madrid mantuvo el empate 1-1 contra el Celta con un jugador menos: la respuesta de Simeone a la tarjeta roja.
Se interrumpió la productividad ofensiva que mostraba el Atlético Madrid, que en sus últimos tres encuentros (dos en la Liga y uno en la Champions League) había anotado 13 goles, cinco de ellos con un sabor muy especial al producirse en el derbi contra el Real Madrid. Julián Alvarez había liderado el ataque con seis tantos, alcanzando los 36 -en 65 partidos- desde su llegada, cifra que lo posiciona entre los 10 máximos goleadores de la era de Diego Simeone. Superó a Luis Suárez, quien marcó 34 en 83 encuentros.
El Atlético se estancó en su visita a Vigo. Empató 1-1 con Celta, solo marcando como resultado de un autogol y resistiendo buena parte del partido tras la expulsión de Clement Lenglet a los 40 minutos del primer tiempo. Este empate detuvo la reacción necesaria del Atlético en la Liga, donde solo había conseguido dos puntos en las tres primeras jornadas. Ahora se encuentra a ocho puntos del líder, Real Madrid.
Fue un desarrollo complicado para Alvarez debido a la escasa generación de juego del Atlético. La pelota le llegó ocasionalmente para crear situaciones de ataque por su cuenta, como suele hacerlo. Un claro ejemplo de esta dificultad fue su único remate, un córner olímpico que el arquero Radu desvió a otro córner.
Lo más destacado de Celta 1 – Atlético de Madrid 1
La Araña hizo un gran esfuerzo corriendo hacia atrás; fue sustituido a los 35 minutos del segundo tiempo, junto a Giuliano Simeone. La jornada fue histórica para un ícono de Celta, Iago Aspas, quien marcó el empate el día que alcanzó los 533 partidos e igualó el récord de presencias de Manolo. Con 38 años, Aspas ya no es titular habitual, pero Celta sigue beneficiándose de su gran técnica y visión del juego.
El primer tiempo del Atlético de Madrid careció de la efervescencia futbolística de partidos recientes. Fue más conservador y cauteloso, tomando demasiadas precauciones contra el único equipo de la Liga que no había logrado ganar en siete fechas. Ya en el primer minuto, un cabezazo de Borja Iglesias se fue apenas desviado. Fue la primera de las tres claras ocasiones de gol que tuvo el delantero en la etapa inicial.
El Atlético de Madrid supo aprovechar los espacios dejados por el equipo local. Con la defensa adelantada casi hasta el círculo central, el exquisito pie izquierdo de Griezmann envió un pase al vacío para el desmarque de Barrios, quien centró rasante, pero el defensor Starfelt terminó despejando hacia su propio arco, con Alvarez y González esperando para conectar el pase.
Simeone repitió la formación que había goleado al Real Madrid, pero la intensidad del equipo fue diferente; el Celta tuvo más control del balón. Optó por el contraataque y estuvo cerca de marcar el 2-0, gracias a una jugada del potente David Hancko, uno de los refuerzos del último mercado de pases. El remate del eslovaco -quien participó en la última Eurocopa- fue detenido por el arquero Radu, y Alvarez se enredó con la pelota mientras varios defensores lo rodeaban.
El Atlético se complicó con la expulsión de su defensor central, Lenglet, quien derribó desde atrás a Jutglá tras perder el balón; recibió su segunda tarjeta amarilla y el equipo se vio obligado a jugar con 10 durante más de un tiempo completo. “Sos un caradura, sos un caradura,” se quejó Simeone al árbitro César Soto Grado sobre la expulsión. En la conferencia de prensa, mostró más contención: “No voy a opinar nada, perdón… Criterios [del arbitraje], los famosos criterios. Con la expulsión empezó otro partido, que debimos sostener con mucho trabajo y humildad”.
Inicialmente, Hancko se movió a la defensa y Nico González regresó como lateral izquierdo. Durante esos minutos previos al descanso, Oblak evitó el empate en dos ocasiones ante Borja Iglesias. Un indicio del sufrimiento que aguardaba al Atlético.
Al regresar del descanso, Simeone reorganizó la línea defensiva con la entrada de Galán en lugar de Griezmann. El Atlético intensificó su enfoque conservador inicial, apenas armando algunos contraataques. Simeone sorprendió al sustituir a Galán, lo que obligó nuevamente a Nico González a regresar a la defensa. Julián pasó más tiempo en su propia mitad que en la del rival. Algo frustrado, el cordobés fue sustituido a 10 minutos del final, después de que ya había pasado más de un cuarto de hora desde el empate de Celta con el gol de Aspas.



