El Atlético finaliza el año de manera espectacular.
El Atlético de Madrid concluyó el año con un triunfo en Montilivi ante el Girona (0-3) en un partido que dominó de principio a fin, destacando las actuaciones de Koke, Gallagher, Oblak y Griezmann.
Primera parte
Desde el inicio, se observó a un Atlético sólido, bien organizado y claro en su estrategia. La primera posesión fue para los rojiblancos, y en los primeros minutos, Barrios tomó el control de las recuperaciones en campo rival. El Girona intentó hacerse con el control en campo contrario, pero el Atleti respondió con un juego compacto y peligroso en rápidas transiciones, especialmente con las intervenciones de Julián, Barrios y Nico, quienes lideraron la jugada.
El primer aviso serio llegó rápidamente, pero el momento clave llegó en el minuto 13 con un auténtico golazo del capitán. Tras un despeje defectuoso de la defensa local, Koke se situó en la frontal y, de volea, ejecutó un golpeo de empeine-exterior que se coló en la escuadra derecha de Gazzaniga. Un auténtico misil que abrió el marcador y despertó a un Atlético que ya se sentía en control. Montilivi acababa de presenciar uno de los tantos más impresionantes de la temporada.
El Girona intentó reaccionar, pero se encontró con un Oblak excepcional. En el minuto 22, se produjo una de las jugadas decisivas del encuentro: una falta lateral terminó en una potente volea de Witsel casi a quemarropa, pero el portero esloveno logró realizar una mano maravillosa, pegada al palo, para evitar el empate. Fue una de las paradas del año y un golpe anímico significativo para ambos equipos. El Atlético, lejos de relajarse, siguió presionando. Sin embargo, tuvo que superar un contratiempo importante: en el minuto 26, Nico se cayó al suelo tocándose el bíceps femoral de la pierna derecha y debió abandonar el campo por lesión. Simeone actuó de inmediato y dio ingreso a Gallagher, un cambio que resultaría crucial.
El dominio rojiblanco se materializó en el 0-2 en el minuto 38. Gallagher, ubicado a la izquierda, recortó hacia el centro y lanzó un potente disparo que tocó ligeramente a Vítor Reis, desviando el balón al palo corto y despistando a Gazzaniga por completo. El Atlético duplicaba su ventaja justo cuando más estaba presionando en el área rival.
Antes del descanso, el equipo madrileño tuvo la oportunidad de cerrar el partido. Giuliano tuvo una clara ocasión tras una diagonal de Llorente, pero su disparo se fue al lateral de la red. Con el 0-2, se llegó al descanso después de una primera parte muy sólida del Atlético, que fue superior en todas las áreas, destacando especialmente a Koke y Oblak.
Segunda parte
En la segunda mitad, el desarrollo del juego no se alteró. El Girona dio un pequeño paso al frente, introduciendo cambios como Asprilla, Bryan Gil o Rincón, pero se encontraron una y otra vez con una defensa bien organizada. Cuando logró generar espacios, Oblak apareció nuevamente, salvando otro mano a mano ante Álex Moreno en el minuto 72 con una espectacular intervención.
El Atlético se sentía cómodo, manejando el tiempo y recuperando el balón rápidamente para lanzar constantes contraataques. Koke y Barrios se entendieron a la perfección en el mediocampo, encerrando al Girona en su propia mitad. Simeone refrescó el equipo con un triple cambio en el minuto 77, ingresando a Griezmann, Almada y Le Normand, una decisión que terminaría de sentenciar el partido.
En los minutos finales, el Girona lo intentó con más corazón que claridad, mientras el Atlético esperaba su oportunidad. Ese momento llegó en el 90+1. Griezmann, el “Principito”, selló el tercero con una jugada extraordinaria: una pared con Raspadori, un control con la espuela para penetrar por la izquierda y una definición ajustada al palo opuesto. Un gol de fantasía que ponía el broche final a la noche y significaba su cuarto gol en tres partidos.

Minutos después, el árbitro pitó el final en Montilivi. El Atlético se marchó con una contundente victoria, construida sobre una sólida defensa, la calidad en el mediocampo y la eficacia en los momentos clave. El Girona, superado durante gran parte del encuentro, se quedó sin recompensa ante un rival que mostró autoridad, jerarquía y efectividad.



