El controvertido tanto invalidado a Carlos Álvarez que genera indignación entre los aficionados granotas.
Máxima indignación en Orriols tras el último fallo de Gil Manzano en el Metropolitano. Tanto Julián Calero como la afición del Levante han expresado su descontento tras el controversial gol anulado a Carlos Álvarez frente al Atlético de Madrid, principalmente por el criterio dispar y diferente vara de medir en otros equipos, jugadores y partidos. La pregunta más frecuente es: ¿Por qué algunas acciones se sancionan y otras no…? Una cuestión cuya respuesta siempre parece evidente, pero que no llega a clarificarse: las jugadas se evalúan según el reglamento arbitral. Hasta ahí, es claro y comprensible, incluso totalmente respetado. La controversia surge cuando, paralelamente, a un equipo específico le sucede una situación similar, con características equivalentes, pero… que resulta en un fallo diferente. Ahí aparece nuevamente esa persistente incertidumbre de muchos clubes españoles que no comprenden las explicaciones/argumentos ofrecidos por los árbitros al respecto. Esa nube de dudas sobre el arbitraje español no deja de aumentar… y para mitigarlas se deberían ofrecer respuestas coherentes, precisas y transparentes.
En cuanto a la jugada, en los minutos finales del encuentro contra los del Cholo Simeone, el equipo granota tuvo un libre directo (falta lateral), cuyo desenlace fue un disparo directo a la portería defendida por el esloveno. La oportunidad terminó siendo el 3-2 para los granotas y, aunque inicialmente los jugadores levantinistas celebraron el gol, Gil Manzano, después de una revisión posterior en el VAR, cambió su decisión para señalar un fuera de juego previo por interferencia de Matías Moreno en el campo visual de Oblak. Según el audio de revisión publicado por la RFEF, en esa conversación entre el árbitro principal y la sala de videoarbitraje, ambos concluyen que hay infracción previa al gol por parte del argentino, al estar en fuera de juego y molestar al portero esloveno.
Sin embargo, dado que la falta se ejecuta desde la banda derecha —sin estar alineado ni en línea recta con Oblak— los granotas creen que la presencia de Matías en la jugada no obstaculiza al portero colchonero para atrapar el balón, y no lo interfiere lo suficiente como para influir en el desarrollo de la jugada. Además, en la imagen que muestra el VAR, no queda del todo clara esa posición antirreglamentaria. De hecho, el jugador del Levante aparece tapando a su adversario, y en esa imagen fija, se observa que la rodilla de Gallagher está más adelantada que la del defensa. Aunque difícilmente habría cambiado el desenlace final, ese gol de Carlos hubiera suscitado una situación diferente: una última reacción valiente del equipo de Orriols, ya volcado en el área rival, para intentar empatar el partido.
Por su parte, Julián Calero, en la rueda de prensa posterior al partido, se pronunció sobre la jugada del gol de falta de Carlos Álvarez, y expresó su descontento e incomprensión por el resultado de esa jugada. «No es una jugada sencilla. La sensación que tengo es que nadie interfiere en el campo visual de Oblak, porque la falta es lateral. El jugador que queda atrás, cuando va a tocar el balón, este ya ha pasado a Oblak. Es cierto que tiene intención de ir hacia el balón, pero siento que ni siquiera estaba en fuera de juego. La imagen de la televisión mostraba el hombro, por lo que no era ni fuera de juego», afirmaba el técnico madrileño.
Efectivamente, de acuerdo con la regla 11 de la IFAB en el reglamento arbitral, acerca del fuera de juego se establece que se sancionará a un jugador en esa posición cuando interviene/participa de forma activa «al jugar o tocar un balón pasado por un compañero», o interfiriendo en el juego del adversario de diversas formas: «impidiendo que juegue o pueda recibir el balón, al obstruir el campo visual del adversario, disputando un balón y tratando de jugar claramente un balón cercano mediante una acción que afecte al adversario». Por lo tanto, si Matías Moreno está en posición antirreglamentaria, sí se podría sancionar la jugada con infracción al molestar a Oblak. Sin embargo, no está claro si se trata de un fuera de juego posicional, y si realmente tiene tal influencia en la trayectoria del gol.



