El debut goleador de Cardoso, el triplete de Sørloth y la acción poco deportiva de Simeone hacia Julián Álvarez.

El brasileño finalmente anota su primer gol como rojiblanco en el momento ideal. El argentino fue reemplazado sin grandes sobresaltos y Simeone evitó toparse con él.
La victoria 4-1 contra el Brujas dejó un gran titular: el hat-trick de Sørloth y el avance a octavos. Sin embargo, dentro del partido hubo otras historias que merecen ser contadas.
Por fin Cardoso
Johnny Cardoso había esperado este instante desde su llegada al Atlético de Madrid. Su primer gol como rojiblanco no pudo ser más oportuno: en el minuto 48, para desempatar la eliminatoria mientras el Brujas se mantenía en la pelea tras el empate de Ordóñez.
Un tiro desde fuera del área que encontró la esquina izquierda de la portería de Mignolet. Un gol impresionante. Y una liberación para un mediocampista que venía mostrando buenas actuaciones, aunque los números no lo reflejaban.
Sus estadísticas en el partido lo dicen todo: 85% de precisión en los pases, 3 recuperaciones y 5 intercepciones. Fue el segundo mejor jugador de la noche después de Sørloth. Fue un partido completo en el que el brasileño reafirmó la confianza que Simeone deposita en él.
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El calvario de Julián Álvarez
La otra narrativa de la noche es la de Julián Álvarez, y no es positiva. El argentino fue el primer cambio realizado por Simeone en el encuentro. Entró sin destacar y pasó desapercibido en los minutos que estuvo en el césped del Metropolitano.
Lo que sucedió al salir habla mucho del estado actual que atraviesa. Simeone se trasladó al otro extremo del banquillo para evitar cruzarse con él al ser reemplazado. Una imagen que no necesita explicación.
Julián Álvarez llegó al Atlético como uno de los mejor valorados jugadores del mundo. Esta temporada está siendo, sin duda, la peor de su carrera como futbolista profesional. La conexión con el entorno rojiblanco parece haber desaparecido. Y la escena en el banquillo lo resume de manera contundente.



