El logro del Barcelona y la falta de rumbo de un Real Madrid errante.


Una señora, llamada Ángela (hoy es su onomástica), se preparaba para disfrutar, una tarde más, de su lectura en la biblioteca de ese pueblo costero, donde casi siempre hay buen tiempo. Su pasión por el aprendizaje la llevó, tras varias décadas y mucho esfuerzo en la vida, a aprender idiomas, dominar algunas ramas de la filosofía, y a interesarse por la reciente evolución tecnológica. Temas como IA, energía verde, y movidas geopolíticas le resultaban fascinantes. Amaba el ajedrez, estudiaba aperturas, trucos y desarrollaba una visión global del tablero que en una partida puede ofrecer hasta 10^120 movimientos, más que todas las partículas del universo (una sola galaxia contiene entre miles y millones de estrellas, y hay muchas galaxias; se cree que hay unos dos billones).

Ángela solía jugar al ajedrez ocasionalmente con algunas personas que compartían esos momentos en las mañanas o en las tardes, dependiendo de si había misa. Y entonces, ocurrió algo inesperado. Cuando Magnus Carlsen apareció en el local, lo reconoció al instante. Unos momentos después, en una mesita baja del hall del edificio, un discreto tablero con piezas estándar enfrentaba a la mujer y al mejor jugador del mundo.

Ambos tenían las mismas piezas. Igualdad absoluta en el juego. Todo dependía de cómo gestionarlas. Tras un breve número de movimientos, su rey cayó. Magnus se estaba divirtiendo y le sugirió jugar con menos piezas. Se deshizo de la dama, eliminó un caballo y una torre, y dejó dos peones en el flanco. Y volvieron a empezar. Resultó casi peor; había menos piezas, pero también más huecos, y Ángela se sintió desfallecer. Era una partida, y, francamente, se estaba enfrentando a Magnus Carlsen. Poco después, compartieron un té junto a las estanterías repletas de libros en esa localidad costera donde casi siempre hay buen tiempo.

El Barça vence brillantemente a pesar de las bajas

Pues así fue, ahí estuvo Xavi Pascual, usando sus piezas a pesar de estar en desventaja, y dando un repaso táctico y mental a Sergio Scariolo, quien seguramente aún siente el dolor de semejante derrota desde el banquillo de Goya. Además, Kevin Punter fue extraordinario, permaneciendo fuera casi todo el tramo final del juego, tal era la confianza en la estrategia del técnico barcelonés.


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Las ausencias de Will Clyburn, Jan Vesely o Darío Brizuela no eran compensadas por un banquillo blanco lleno de efectivo. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, comenzaron a sobresalir los protagonistas, los secundarios o incluso los inesperados. Los locales, ante el asombro y la escasa presión del «Teatro de Goya», nunca lograron mostrar opciones reales de victoria, a pesar de algunas remontadas puntuales, que provenían de tiros poco estructurados, o de apariciones estelares que rápidamente se desvanecían.

Así, el FC Barcelona pudo apoyarse en sus piezas, sin lamentar las que faltaban, mientras que el Real Madrid no lograba encontrar las suyas, ni ocupando posiciones en el tablero del Palacio de los Deportes.

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La defensa del Madrid es un coladero monumental

Se está convirtiendo en un chiste poco gracioso que el Real Madrid reciba cifras escandalosas en cada uno de sus encuentros. Decir que la defensa es un chiste se sostiene fácilmente a la vista de las estadísticas. Algunos de los encuentros recientes han mostrado primeros tiempos inexplicables con una reacción posterior. Hoy no ha sido el caso y los 48 puntos del primer tiempo, apenas calmados por una racha de Sergio Llull, se transformaron en 57 en el segundo, lo que algunos consideran inaceptable en una plantilla como la del Real Madrid.

Aunque es posible que el ataque talentoso de los blancos pueda enmascarar la debilidad defensiva, esto ha sucedido en varias ocasiones, pero hoy no ocurrió. El rebote de los catalanes, donde Willy Hernangómez, Youssufa Fall y Joel Parra capturaron más rebotes que todo el Real Madrid, es un dato aplastante. Se mencionaba en esta columna, hace cuatro días, que el rebote madridista, el mejor recurso disponible, se estaba perdiendo. El 37-23 del Barcelona en esta faceta es un desastre inaceptable.

La defensa del Real Madrid demuestra, día tras día, que cualquier competencia de bloqueos, directos o indirectos, es una batalla perdida. Los rivales, día tras día, completan «highlights» de ensueño que no logran contra otros oponentes. A pesar de ver muchas jugadas repetidamente, no queda claro el motivo de este problema. Se llega tarde, las ayudas son ineficaces, se flota en exceso en ocasiones, es complicado. De hecho, este partido incluyó varias jugadas de Tavares intimidando, Garuba hizo lo suyo, sin embargo, el equipo no llega y el rival, como de costumbre, con buenos tiros termina dominando.

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Si el equipo no funciona, ¿quién es el responsable?

Sin duda, uno se pregunta esto. Si los frutos del mandarino no caen en el lado esperado del árbol, comenzamos a tener un problema. Se contabilizaron unos diez tiros triples mal seleccionados, casi el 50% del total ejecutado por los chicos de Scariolo, un 40% final de acierto parece una buena noticia.

Lo positivo es que se encestan los tiros buenos; lo negativo es que se fallan los demás, esos momentos en los que se opta por tirar, por así decirlo, desde mitad de cancha sin el mínimo apoyo ofensivo: rellenas la estadística de rebotes del rival, regalas balones absurdos y no hay un criterio desde la banda que indique que esas jugadas son estadísticamente irrisorias.

Los 27 puntos de Mario Hezonja en sus arranques talentosos fueron de lo mejor del equipo, a pesar de esos momentos epifánicos que rara vez funcionan. Llull lo hizo mejor, junto a Feliz fueron lo único rescatable por parte del Madrid. El capitán fue el mejor, pero falló en transmitir a sus compañeros en qué situación se encontraban compitiendo.

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No jugaba Okeke, no participaron Kramer y Len, no se reconocía el Cero de Lyles, ni la defensa imperfecta de Abalde sobre un Punter superlativo. De poco sirvió la energía puntual de Garuba o la extrema impavidez de Tavares, que acabó el partido con apenas dos faltas.

Consecuencias tras el repaso blaugrana

La gente está muy ocupada en otros asuntos, por lo que poco se puede esperar en el ecosistema de Valdebebas. La pragmática sobre todas las cosas. La vida seguirá, la macroeconomía seguirán. El Madrid domina el torneo doméstico, aunque apenas rasca la última posición del continental, que es el que realmente interesa. Eso sí, lograron dos victorias sobre el siguiente, hasta el día de hoy.

Una señora, llamada Ángela (hoy es su onomástica), se preparaba para disfrutar, una tarde más, de su lectura en la biblioteca de ese pueblo costero, donde casi siempre hay buen tiempo. Su pasión por el aprendizaje la llevó, tras varias décadas y mucho esfuerzo en la vida, a aprender idiomas, dominar algunas ramas de la filosofía, y a interesarse por la reciente evolución tecnológica. Temas como IA, energía verde, y movidas geopolíticas le resultaban fascinantes. Amaba el ajedrez, estudiaba aperturas, trucos y desarrollaba una visión global del tablero que en una partida puede ofrecer hasta 10^120 movimientos, más que todas las partículas del universo (una sola galaxia contiene entre miles y millones de estrellas, y hay muchas galaxias; se cree que hay unos dos billones).

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