El Madrid recurre a la FIFA por el escándalo persistente.
Buenos días. ¿Habéis dormido bien? No sería raro que vuestro descanso estuviera interrumpido por pesadillas. Esa sensación de inquietud que aún os persigue al despertar tiene un nombre y un apellido (Jesús Gil Manzano), pero al final es irrelevante, porque todos son lo mismo. Representan el envenenado sistema arbitral que se afana en arruinar la vida al único club de fútbol que se enfrenta a su corrupción.
Han pasado cuatro jornadas de liga, cuatro, y se han conseguido los doce puntos en disputa. Debería ser un motivo de celebración, sin embargo, el madridista está al borde de la desesperación ante los cuatro intentos, cuatro, de expolio arbitral que se frustraron a pesar de que se lograron esos doce puntos.
En La Galerna tenéis suficiente material para respaldar esta afirmación en lo que respecta al partido de ayer en Anoeta. Crónica airada (a pesar de la victoria) de Paco Sánchez Palomares, valoración arbitral de Alberto Cosín y un artículo sobre Jesús Gil Manzano de Jacinto Fernández.
Anoche presenciamos el peor de esos cuatro ineficaces intentos de hacer que el equipo de Xabi pierda puntos. La expulsión de Huijsen en el minuto 32 ha ganado, por derecho propio, un lugar en el museo de arbitrariedades sufridas por el Real Madrid en esta despreciable competición. El propio Xabi, demostrando un autocontrol admirable, no pudo evitar soltar esta perla en su conversación con Jesús Gil cuando este decretó la expulsión: “Me hacéis pensar mal”.
Hay que tener nervios de acero para plantearlo en esos términos. Nosotros, querido Xabi, no es que pensemos mal, es que conocemos lo que sucede ahí dentro desde el día en que se reveló que un club en contienda pagaba al vicepresidente de los árbitros, y sobre todo durante los más de 700 días posteriores en los que no se ha depurado el sistema arbitral de elementos que formaban parte de aquel entramado corrupto.
La situación es tan crítica que el Madrid está preparando una queja a la FIFA por los arbitrajes de estas cuatro jornadas.
La prensa, en cambio, sigue a lo suyo, es decir, intentando hablar exclusivamente de fútbol como si eso fuera posible.

Ambas portadas de la Central Lechera (reíd con nosotros) se centran en Mbappé, que ciertamente lo merece, pero pasan muy por encima del intento frustrado de robo. Como pueden observar, lo más que reconocen ambas cabeceras a la infamia es calificar tibianente la jugada “polémica” que llevó a la expulsión de Huijsen. Esa tibieza tan familiar que se remite a las sagradas escrituras.
“Conozco tus obras, que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3, 15-16)

Por otro lado, en este delirio (ya incalificable) que es la podrida liga de Tebas, hoy juega el club cliente de Negreira donde y como le plazca, en un estadio cuyas características harían que cualquier otro club de Primera viera denegada su intención de jugar allí. Lo harán sin Lamine Yamal, que ha regresado lesionado de su periplo con la selección. Al respecto, Flick tiene razón en esto, la verdad.
Pasad un buen día.


