El Real Madrid se aferra a la magia de la Champions después de 595 días estancado en su propio bucle temporal | Fútbol | Deportes
Es abril y el Madrid retorna a un lugar que ha habitado tantas veces en las últimas décadas: virtualmente autodespedido de la Liga por sus descuidos diarios y suspendido en la Champions. Sin fuerzas para sostener un nivel competitivo en la liga nacional, el Madrid se agarra en medio del océano al corcho europeo (mañana a las 21.00 enfrenta al Bayern en la ida de los cuartos), recordando aquellos años erráticos en Liga, incluso más que este, que terminaron engrandecidos con cuatro gestas en la Champions, como en 1998, 2000, 2016 y 2018. Una especie de cábala que hizo creer a parte del Bernabéu durante unos años que el éxito europeo estaba reñido con el nacional. Sin embargo, las últimas dos orejonas llegaron en cursos dominantes en Liga.
El abismo que enfrenta el equipo de Álvaro Arbeloa es un tema recurrente en Chamartín. En sus 30 participaciones en la Liga de Campeones bajo este formato (con sus modificaciones), desde la temporada 1995-96, ha llegado en 21 ocasiones a la fase de cuartos de final (o de octavos, cuando cayó ahí) estando por detrás en Liga. Y hasta 12 veces (incluyendo este año) lo ha hecho con una desventaja de siete puntos o más respecto al líder, como ocurre ahora. Estos datos reflejan las prioridades del club blanco y, particularmente, la falta de compromiso con los deberes ligueros. El técnico apeló el sábado a ganar los ocho partidos que restan del campeonato (incluido el clásico de la jornada 35 en el Camp Nou), aunque las matemáticas empujan al Madrid a la presión todo o nada de la Champions.
Al equipo merengue solo le queda aferrarse a la esperanza y a la mística tras demostrar (una vez más) que no tiene la madurez necesaria en los compromisos diarios. A la espera de si puede darle un giro a su temporada en la Champions, la realidad de la liga sigue siendo inquebrantable.
Después de tantos partidos, el Madrid de los últimos dos años se puede resumir por lo que ha hecho y dicho en dos días, en dos viajes a Mallorca. Ya lleva 595 días atrapado en su ciclo repetitivo, desde aquella advertencia de Carlo Ancelotti en Son Moix una noche de agosto de 2024. “Este partido es un claro ejemplo de dónde podemos tener problemas”, advirtió el italiano tras el empate 1-1 en el inicio de la liga, señalando lo que se ha convertido en un mantra blanco: “falta de equilibrio, compromiso colectivo, concentración…”.
Arbeloa, el tercer técnico que ha lidiado con este problema en un año y medio, se resistió al principio a hablar de déficit de intensidad. En la derrota en Lisboa en enero por 4-2, en su quinto encuentro, evitó reconocer públicamente esta cuestión tras otra noche de relajación general, como si esa fuera una línea que no deseaba cruzar al dirigirse a los jugadores. Sin embargo, la realidad ha terminado imponiéndose en su discurso, al igual que le sucedió a Xabi Alonso. “Lo complicado es que los jugadores entiendan que hoy, sin dar el 200%, no íbamos a ganar”, lamentó en Mallorca, mientras pedía a la plantilla que se concentrara en el Bayern.
Jude-Vini-Kylian, el tema central
El simbólico tropiezo en Son Moix reavivó las dudas sobre el rendimiento colectivo cuando se juntan Bellingham, Vinicius y Mbappé, tras el repunte del último mes sin el inglés y el francés. En un equipo configurado en los despachos a partir de la jerarquía de las estrellas, la convivencia en el césped de estos tres se ha convertido en un punto de sospecha dentro del funcionamiento global del Madrid, y ese es ahora el dilema principal de lo que queda de temporada. Ellos también enfrentan en Champions el último examen del año bajo la atenta mirada del público.
En Son Moix coincidieron de nuevo en la última media hora y la producción fue muy escasa. El Madrid solo disparó a puerta una vez en los 30 minutos finales, según Opta. El único tiro fue el empate de Militão. Esta falta de efectividad no es nueva, ya ocurrió en Pamplona y contra el Getafe, las otras dos derrotas en el último mes y medio. Ante Osasuna, también solo tuvo un tiro a puerta en la media hora final (el empate de Vinicius) y en casa contra el Getafe, apenas dos. En ambos casos, eso sí, no coincidieron Jude, Vini y Kylian.
Arbeloa ha podido sumar el tanto del City y la apuesta por la cantera, aunque sus estadísticas en Liga (72,7% de los puntos) no han superado a Ancelotti (73,7%) y siguen lejos del rendimiento de Xabi Alonso (82,4%). También él ha fracasado en resolver las carencias diarias, a pesar de sus recientes llamamientos a la actitud, y se enfrenta al hechizo de la Champions para salir de la monotonía.



