El Valencia vence de manera contundente, se divierte y se siente aliviado en Mestalla.
Valencia y Getafe, Getafe y Valencia. El encuentro de anoche en Mestalla reunió a dos equipos con mucho en común que han hecho de su rivalidad un clásico del fútbol español en tiempos recientes. Además, para los aficionados valencianistas, recibir al conjunto azulón es una buena noticia, ya que acumulan cinco partidos sin puntuar en el feudo valencianista, recibiendo trece goles y anotando solo uno. La última victoria del Valencia, de hecho, ocurrió en mayo de este año, cuando derrotaron por 3 a 0 al equipo de Bordalás en Mestalla.
Primera parte: Diakhaby y poco más
El partido comenzó con el hombre del momento, Uche, que puso en aprietos a la defensa valencianista apenas dos minutos después de iniciar el encuentro. Recuperación con pura potencia dentro del área, recorte y un centro que pasó por el área pequeña sin que nadie lograra rematarlo. Minutos más tarde, un potente disparo de Arambarri se fue desviado por poco. En el primer tramo del partido, el Getafe se mostró imperturbable, con una defensa sólida y sin conceder oportunidades a su rival.
Sin embargo, el fútbol es caprichoso, y en la faceta en la que más destaca el conjunto azulón, el balón parado, sufrió el primer tanto local. Tras un magnífico centro de Rioja, Diakhaby, solo, saltó para cabecear al fondo de la red. Ante este revés, el Getafe no supo recuperarse, y el partido entró en un trance favorable para el conjunto local.
Segunda parte: festín local
Hay ocasiones en las que solo hacen falta 10 segundos para marcar un golazo. Y si no, que se lo digan a Danjuma. En una contra del Valencia, el joven Javi Guerra le dio un pase magistral para que el holandés, tras recorrer más de medio campo a una velocidad increíble y recortar a Diego Rico, estrellara el balón en la escuadra. Un contraataque de libro, de área a área. Resulta curioso que si el primer gol llegó tras un córner a favor, el segundo lo hiciera en uno en contra.
El segundo tanto solo sirvió para afianzar aún más el dominio del Valencia. La fluidez en ataque alcanzó su punto más alto en meses. A la hora de partido, tras una gran conducción de Foulquier, Hugo Duro, de espaldas, habilitó a Diego López, quien lanzó el balón por encima del larguero. La media hora posterior al «Danjumazo» fue magnífica, ya que el Getafe no logró acercarse a la portería de Agirrezabala.
No obstante, a falta de 10 minutos para el final, los de Bordalás mostraron ese instinto de gladiadores que el técnico les ha inculcado y casi lograron marcar algún gol. En parte gracias a la calidad de Luis Milla, quien centra balones como si fueran burbujas, suaves y dirigidos a la cabeza de sus compañeros. Una de estas fue rematada por el recién ingresado Mayoral, quien obligó a Agirrezabala a realizar una gran parada casi de balonmano, mostrando reflejos felinos.
Arambarri y Liso estuvieron cerca de sumar un gol, especialmente el maño, que ejecutó una volea rasa perfecta que se estrelló en el poste. Y ya en el último minuto, el debutante Ramazani sirvió en bandeja el tercero para Hugo Duro, quien no perdonó. Un partidazo del getafense, de esfuerzo y sacrificio constante, que recibió su recompensa con el gol.

Un soplo de aire fresco para Corberán
Con esta victoria, el Valencia y su afición pueden respirar tranquilos. No está siendo el inicio liguero soñado, con cuatro puntos de nueve posibles, pero tampoco es el peor. Ahora, a Corberán y a su equipo les toca ponerse las pilas para preparar el partido frente al FC Barcelona, el talón de Aquiles del técnico valencianista.



