¡Feliz Día de San Valentín, Raúl – TIRALÍNEAS MADRID!
No se alarmen, el titular es pura ironía. Si prefieren, lo pueden llamar clickbait. Pero me preguntaba cómo habrá vivido San Valentín el señor Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano de Madrid.
Yo sé cómo lo ha vivido la afición, y me atrevería a hacer conjeturas sobre los jugadores. Miren, se ha hablado mucho de la situación del Rayo Vallecano. Se ha comentado más sobre la pésima gestión del club que sobre las hazañas deportivas de los jugadores.
Es un verdadero milagro que este equipo haya conseguido 22 puntos, y ni hablar de haber avanzado en la Conference League. Un campo de juego en condiciones deplorables, un momento para solucionarlo aún peor, y unas excusas que merecen un aplauso.
Poco se puede decir sobre el estado de la instalación de entrenamientos. He visto terrenos de cultivo con mejor aspecto y más verdes. «Son millonarios, no deberían quejarse». Es cierto, porque Isi Palazón tiene un buen Porsche. Pero, antes que millonarios, son trabajadores y, sobre todo, seres humanos. ¿Qué hacemos si un jugador se lesiona gravemente en un entrenamiento debido al estado lamentable del césped? ¿Qué se le dice? Un deportista enfrenta muchos riesgos, y si una lesión ocurre, puede ser parte del juego. Pero en ese campo, no. Y recordemos que ahí también se forman jóvenes talentos.
Precariedad vallecana
¿Cómo es posible que un equipo de Primera División no tenga agua caliente en los vestuarios? ¿Cómo? He visto clubes de categorías inferiores con más profesionalidad. ¿Es todo una excusa para tratar de justificar un cambio de estadio? Es como dejar de limpiar tu casa para intentar convencer a alguien de que se vaya.
Y qué decir del campo del propio Estadio de Vallecas. Puede haber problemas con el césped recién sembrado, que tarda en crecer… Miren al Cacereño, a ellos también les pasó este verano. Pero uno está en Primera RFEF y el otro en Primera División. Y les aseguro que los vestuarios son mejores en el Príncipe Felipe. ¡Si hasta tienen autobús propio!
El césped del estadio estaba en mal estado, y ante las quejas constantes se decidió hacer un cambio. El problema es que se llevó a cabo en medio de un temporal. Por un momento, Madrid parecía Londres con tanta lluvia. Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta… Fue durante la última, cuando se decidió cambiar el césped. Sin embargo, las plantas sin sol no crecen, y si no cuentan con lámparas que aceleren la fotosíntesis, la situación es complicada.
El Rayo salió de Vallecas
Estos días hemos visto cómo se suspendió un partido por el mal estado del césped (aplazado contra el Oviedo, de manera injusta). Y el siguiente, ante un Atlético de Madrid que busca la Copa del Rey, deberá jugarse en Leganés, a 16 kilómetros de Vallecas (¿y la lona?). Y el entrenamiento, al no poder realizarse en la Ciudad Deportiva, se llevó a cabo en Getafe. ¿La rueda de prensa será en el Metropolitano y la ducha en el Bernabéu? Por probar, que no quede.
Estas situaciones han empeorado en las últimas semanas, pero no son nuevas. Ya en mayo, durante la euforia por el EuroRayo, comentábamos sobre la gestión de Presa. «Tiene más agujeros que un queso suizo», recuerdo haber publicado. La venta de entradas exclusivamente en persona, la eliminación de la sección femenina, que nunca llegué a conocer, y varios problemas con la cantera.
Pero, repito, no son nada nuevo. Desde 2011, cuando Presa asumió la gestión, ya había comentarios en foros previniendo el colapso del Rayo en este aspecto. Solo dos años bastaron para comenzar las primeras protestas y peticiones de dimisión. 2013. Eso significa 13 largos años de travesía por el desierto clamando lo mismo: Presa, vete ya.
Pero el rayismo nunca ha perdido la esperanza, al igual que quien les escribe, de celebrar algún día San Valentín.
El Rayo ya estaba bastante mal cuando él lo asumió. La familia Ruiz Mateos lo dejó en estado crítico, y la llegada de Presa, en teoría, iba a finalizar la época de penurias. Ha habido logros deportivos, eso es innegable, al contrario, es un milagro. En ese sentido, se puede decir que ha habido mejoras.
¿Pero hasta cuándo? ¿Qué tiene que suceder? ¿Es tan complicado limpiar las heces de las aves? ¿O recoger la basura? «En limpieza no se escatima», aseguraba. Pero parece que es solo en el palco. Pero nada de esto es nuevo. Pueden leerlo en otros medios que, sin duda, expresan mejor que yo (quizá poco profesional de mi parte recomendar que se vayan a otros medios, pero es lo que hay).
Los jugadores han dicho basta, y es que, al menos, merecen una estatua por lo que soportan día tras día. Viendo la situación, ¿quién en su sano juicio decidirá fichar por el Rayo?
En fin…
Este domingo, hay rayistas que no podrán ver a su equipo porque tiene que jugar a kilómetros de casa. El Rayo, como local, solo juega en Vallec(k)as. Puede que haya suerte y que en Conference el equipo prospere, lo cual significaría más dinero (algo que gusta más que a un tonto un lápiz). Y eso, el dinero, es lo que falta para mucha gente que va a un estadio en un barrio obrero. Personas que para comprar unas entradas deben trabajar arduamente.
Así que feliz San Valentín, Raúl. Espero que duermas con la conciencia tranquila. El domingo será una jornada histórica, recordada por ser la vez que el Rayo tuvo que abandonar su hogar por el césped. Que los jugadores se preocupen más por su integridad física que por el adversario que se avecina.
No sabemos si el Rayo descenderá o no, o si ganará la Conference o no. Lo que sí sabemos es que, mientras este hombre siga en el club, poco cambiará la situación.



