Gil Manzano es un deshonesto. Ha mentido. Afirmó algo falso y solicité la grabación.
A Diego Costa siempre le ha importado poco la política de la corrección. Esto lo ha evidenciado a lo largo de su extensa carrera como futbolista profesional, pasando por equipos de renombre como el Atlético de Madrid y el Chelsea FC. Recientemente, lo volvió a manifestar en una amplia charla en el podcast de Mario Suárez, su excompañero en el club rojiblanco.
Desde enero de 2025, cuando finalizó su contrato con Grêmio, Diego Costa se encuentra como agente libre, alejado del foco mediático. Reconocido como uno de los delanteros más físicos de los últimos años en LaLiga, Diego Costa era un verdadero dolor de cabeza para adversarios y árbitros, llevando el reglamento al límite para obtener beneficios para su equipo. Un delantero potente, explosivo, con un olfato goleador impresionante y muchas anécdotas a compartir.
Diego Costa, en acción con el Atlético / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
Su carácter fuerte y temperamental le ha permitido competir en los escenarios más exigentes del fútbol mundial: “Lo llevo en la sangre (el carácter). Mi abuelo era muy valiente, siempre con un fuerte carácter. Desde pequeño, siempre fui muy combativo. A veces me preguntaba si era yo quien buscaba las peleas o si ellas me encontraban a mí. Siempre quise ganar, de cualquier forma. A veces, me pasaba un poco. En el campo experimentaba una transformación. Pero siempre intento ser una buena persona”, comentó el hispanobrasileño.
Desde pequeño, el fútbol ha sido parte de su vida. Reveló que su padre, un apasionado del deporte, le puso “Diego” en honor a Diego Maradona. “Los brasileños somos muy diferentes a los argentinos. En Argentina, resulta prácticamente imposible tener a un jugador brasileño jugando allí. En Brasil, en cambio, abundan los argentinos”, destacó. Comenzó su andanza en Brasil, y el Sporting de Braga le brindó la oportunidad de llegar a Europa, aunque sus inicios no fueron sencillos.
El difícil salto a Europa: McMenús y soledad
“El Braga me ofreció un contrato. Mi padre me dijo: ‘No puedes irte, tengo que acompañarte y eres menor de edad’. Yo le respondí: ‘Si no vienes, no te hablo nunca más’. Así que mi padre fue a Portugal y, a los cinco días, regresó a Brasil. Me quedé solo en Portugal. Habitaba en un piso con tres portugueses. No ganaba nada; mi representante me daba 60 euros. Para entrenar, caminaba y compraba un McMenú. Después de tanta caminata, tenía hambre. Mis compañeros tenían galletas en la nevera, pero no me atrevía a tomarlas. Nadie me ofrecía comida”, recordó.
Me llamó Mendes y me dijo que íbamos a coger un vuelo. Yo creía que iba a fichar por el Oporto, pero él me llevó a Madrid y me confirmó que iba a fichar por el Atleti
Entonces llegó el Atlético. Diego Costa no duró mucho en Portugal. Ingresó en enero de 2006 y ya en enero de 2007 se convertía en jugador rojiblanco. Mendes tuvo un papel fundamental. “Me llamó Mendes y me dijo que íbamos a coger un vuelo. Yo pensaba que iban a ficharme para el Oporto, pero me llevó a Madrid y me dijo que iba a fichar por el Atleti”. Allí tuvo que hacer su propia carrera en un equipo donde había “cracks” como Diego Forlán o Sergio Agüero: “Era casi imposible quitarles el puesto, pero mi vida nunca ha sido fácil y a mí me encanta esa competitividad”.

Simeone da instrucciones a Antoine Griezmann y a Diego Costa en 2018 / Alejandro García / EFE
Para consolidarse, tuvo que ser cedido al Rayo Vallecano, donde vivió una experiencia que lo ayudó a crecer y a disfrutar de una afición singular en España: “Es algo único. Me encantaba esa afición. Cuando había un córner, flotaba un olor a marihuana (risas). Era genial. Siempre que me preguntan, les digo que Vallecas es un gran club para visitar. Ahí fue donde realmente crecí”, confesó. Y vaya que creció. En 2012 regresó al Atleti, bajo la dirección de Diego Simeone, y de ahí se fue al Chelsea, tras haber ganado varios títulos.
Su etapa en la Selección
El gran rendimiento de Diego Costa atrajo la atención de la selección española y no dudó en representar a España, pese a haber nacido en Brasil. Esta decisión no fue bien recibida en su país natal. “Era mi forma de agradecer a este país por todo lo que me ha dado. Si decides ir a otro país, debes respetar sus costumbres. Tenía la oportunidad de jugar con los campeones del mundo, con un plantel increíble… En ese momento, Vicente del Bosque estaba al mando. Sin embargo, siempre me sentí un poco extranjero. Agradecí a Del Bosque y a los capitanes por su acogida. No tengo quejas y lo haría nuevamente.”
Gil Manzano lo expulsó en un choque contra el Barça
Antes de comenzar a poner punto final a su carrera, regresó al Atlético de Madrid. Logró más títulos y volvió a coincidir con Jesús Gil Manzano, un árbitro que no es recordado con cariño por Diego, especialmente por una expulsión en 2019 durante un partido contra el Barça. En el minuto 28, el jugador (19) Da Silva Costa, Diego, fue expulsado por dirigirse a mí de forma verbal con los siguientes términos: “¡¡ME CAGO EN TU PUTA MADRE!!, ¡¡ME CAGO EN TU PUTA MADRE!!”, decía el acta. Sobre ese episodio, Diego Costa se expresó sin reservas.
“Es un hijo de p*** (Gil Manzano). Lo digo así. Es un mentiroso. Dijo una mentira; pedí la grabación. Me metieron ocho partidos de sanción por aquello. Eso es de mala gente. Ojalá que lo vea algún día para saludarle… Es broma, ya pasó, pero fue un mentiroso. Quería la grabación porque Miguel Ángel Gil me quería poner una multa de un millón de euros. Al final, ni me dieron la grabación ni me pusieron la multa”, reveló.


