Griezmann y el Atlético de Madrid: una despedida triunfal antes de su aventura en la MLS.
El fútbol a menudo ofrece despedidas lentas, esas que evocan la nostalgia de quien comprende que un ciclo único está llegando a su fin. Antoine Griezmann, el máximo goleador histórico del Atlético de Madrid, ya planifica su vida en Orlando mientras culmina sus últimas apariciones con el equipo rojiblanco. La noticia, confirmada por expertos del mercado como Fabrizio Romano, indica que ya existe un acuerdo verbal para que el francés se sume a la MLS el próximo mes de julio.
Tras el reciente derbi en el Santiago Bernabéu, el francés recorrió el césped para agradecer el apoyo de la afición por última vez en territorio blanco. Este gesto representa el inicio de un adiós que, aunque se concretará en verano, ya cuenta con el visto bueno de la entidad colchonera. Griezmann, de 35 años, ha decidido que su etapa en la élite europea finalice con una última gran batalla en las competiciones más prestigiosas del continente antes de cruzar el Atlántico.
Un pacto de caballeros para cerrar una etapa histórica
El Atlético de Madrid ha optado por facilitar los movimientos de su gran estrella, permitiendo que Griezmann viaje a Florida durante este parón internacional para ultimar los detalles de su contrato con el Orlando City. Aunque el atacante renovó su vínculo hasta 2027 el pasado mes de junio, el club ha consentido que salga como agente libre este verano en señal de respeto a su extraordinaria trayectoria. Se prevé que firme un contrato de dos años que lo posicionará como el segundo jugador mejor pagado de la liga norteamericana, solo detrás de Leo Messi.
«Entendemos que es lo mejor para que él pueda estar tranquilo lo que queda de temporada», han insinuado fuentes cercanas a la operación. Con 211 goles a sus espaldas, Griezmann no solo es el máximo artillero histórico, sino también la pieza clave del sistema de Diego Pablo Simeone. El técnico argentino siempre ha sostenido que el «7» se ha ganado el derecho a decidir su destino tras una década de compromiso inquebrantable y un rendimiento que ha sostenido al equipo en los momentos más difíciles.
Esta mudanza es un paso meditado hacia una cultura que Griezmann siempre ha admirado profundamente. El delantero desea experimentar de cerca el ecosistema de la NBA y la NFL, cumpliendo un deseo personal que ha expresado públicamente durante años. Al unirse a los «Lions» de Orlando, se convertirá en la figura más relevante del club desde la era de Kaká, liderando un proyecto que busca recuperar su identidad tras un complicado inicio de temporada 2026 en la MLS.
Los retos finales de la leyenda antes del desembarco en la MLS
A pesar de este viaje estratégico a Orlando, Griezmann tiene marcada en rojo la exigente agenda competitiva que aún le queda con la camiseta rojiblanca. La final de la Copa del Rey se asoma en el horizonte como la gran cita del próximo 18 de abril ante la Real Sociedad en La Cartuja. Este torneo representa la última oportunidad para que el delantero levante un trofeo nacional y cierre su ciclo con un título bajo el brazo, tal como deseaba después de rechazar una salida precipitada el pasado mes de febrero.
Además de la Copa, la Champions League sigue siendo el gran sueño compartido. El doble enfrentamiento contra el FC Barcelona en los cuartos de final marcará el pulso de un vestuario que anhela ofrecer una despedida histórica para su líder. Griezmann ha sido claro: su prioridad inmediata es competir al máximo nivel hasta el 30 de junio. Su intención es irse dejando al Atlético de Madrid en lo más alto, manteniendo su profesionalidad intacta hasta el último minuto de juego.
En el plano individual, el atacante francés está cerca de alcanzar la cifra mítica de los 500 partidos oficiales con la elástica colchonera. Actualmente suma 488 encuentros, lo que le obligará a participar en casi todos los compromisos restantes de Liga y Champions para superar esa barrera antes de su mudanza definitiva. Su resistencia física será crucial para lograr este último hito estadístico en el fútbol de élite, sellando así una leyenda que permanecerá grabada para siempre en la historia del Metropolitano.



