Griezmann y el cierre de un capítulo: el impacto de Simeone, su reencuentro con Messi y las ganancias que obtendrá en la MLS.
El cierre ya tiene su fecha. Antoine Griezmann abandonará Atlético de Madrid en julio para comenzar una nueva etapa en Orlando City, en la Major League Soccer (MLS), marcando así el final de más de una década en el club español. La confirmación oficial del traspaso activará más que un simple movimiento en el mercado: representa el epílogo de una historia colmada de títulos, decepciones, una salida controversia y un retorno redentor, que ha convertido al delantero francés en el máximo símbolo de la era de Diego Simeone en los colchoneros.
El anuncio realizado por el club estadounidense detalla que el atacante firmará hasta la temporada 2027-28, con la opción de una más. “Hemos fichado a un ícono mundial del fútbol”, indicó el club estadounidense, que ha fijado el 25 de julio como la fecha estimada para su debut. A sus 35 años, el campeón del mundo con Francia en Rusia 2018 optó por un destino que lo ha atraído durante años, en una liga que lo enfrentará nuevamente con Lionel Messi, ahora en el conocido como “Clásico del Sol o de Florida”.
Su llegada a la MLS no pasará desapercibida: según el diario deportivo A Bola de Portugal, se convertirá en el segundo futbolista mejor pagado de toda la liga estadounidense. Griezmann percibe aproximadamente 9 millones de euros al año en Madrid, y en Florida, su salario ascenderá a 10 millones de euros anuales, haciéndolo el atleta mejor pagado de la plantilla de Orlando. Hasta ahora, el salario más alto pertenecía a Luis Muriel, con 3,45 millones de dólares. Solo Lionel Messi, que gana algo más de 17 millones de euros en el Inter Miami, superará los ingresos del francés.
Su salida no sorprende en lo deportivo, pero sí en su dimensión emocional. Griezmann no fue un jugador más en el Atleti. Llegó en 2014 desde Real Sociedad y halló en el equipo rojiblanco el entorno ideal para convertirse en un futbolista completo. Bajo la dirección de Simeone, adquirió una madurez táctica que lo convirtió en mucho más que un anotador: fue organizador, compañero, defensor ocasional y, sobre todo, el eje competitivo de un proyecto que siempre se sostuvo en la intensidad.
Las cifras reflejan parte del fenómeno. Disputó 488 partidos, anotó 211 goles y proporcionó 97 asistencias, números que lo colocan como el máximo goleador histórico del club. Pero su impacto va más allá de las estadísticas. Su figura resume, junto con la del entrenador argentino, una etapa en la que Atlético se consolidó como protagonista en España y Europa, logrando títulos como la Europa League 2018 y la Supercopa de Europa de ese mismo año, además de finales que estuvieron al borde del triunfo, como la Champions League 2016, ese trofeo que nunca pudo conseguir ni él, ni el Cholo, ni los colchoneros en toda su historia.
El trayecto, no obstante, no fue lineal. En 2019 decidió marcharse a Barcelona, en un traspaso que generó descontento entre los aficionados, a pesar de la cifra récord de 120 millones de euros. Su paso por el club catalán dejó momentos destacados, algunas asociaciones con Messi, pero nunca alcanzó la plenitud que había mostrado en Madrid. Dos años después, volvió a Madrid con un reto mayor: reconstruir la relación con la afición. Lo logró con rendimiento, compromiso y una regularidad que lo reposicionó en el centro de la escena.
En esta segunda etapa, consolidó su estatus de leyenda. Superó récords históricos, se situó entre los jugadores con más apariciones en la liga española con la camiseta rojiblanca y permaneció como una pieza clave, incluso en la etapa final de su carrera. “Hay jugadores que son diferentes, y Antoine es uno de ellos. Es especial. Es un chico que siempre da todo por el Atlético. Yo lo adoro”, manifestó Simeone en una de las definiciones más significativas de su relación.
La conexión con el entrenador fue uno de los pilares de su historia. Simeone vio en Griezmann a su intérprete ideal en el campo, alguien capaz de ejecutar una idea futbolística exigente y, al mismo tiempo, aportar creatividad en los momentos cruciales. Esa relación transcendió lo táctico y se convirtió en un lazo personal, basado en el respeto y la admiración mutua.
Simultáneamente, su carrera internacional completó el perfil de futbolista total. Con Francia disputó 137 partidos, anotó 44 goles y alcanzó la cima en 2018, cuando fue campeón del mundo en Rusia. También fue protagonista en la Eurocopa 2016, finalizando como máximo goleador y mejor jugador del torneo, aunque perdió la final como local ante Portugal, y en el Mundial de Qatar 2022, donde su selección cayó en la recordada final contra Argentina. A finales de septiembre del año pasado, decidió retirarse de Les Bleus.
Con el tiempo, construyó una identidad distintiva. Su cercanía con la cultura rioplatense, forjada en vestuarios compartidos con argentinos y uruguayos, lo convirtió en una figura particularmente cercana a ese público. El mate, que ve como “un té o un café” que le “da energías por la mañana y también por la tarde”; la música, especialmente la cumbia, y ciertos gestos en el campo alimentaron esa conexión que siempre encontró eco en Madrid.
Luego de la confirmación de su salida, el propio Griezmann decidió dirigirse a los hinchas con un mensaje oficial desde la página de Atlético de Madrid, que refleja el tono de su despedida, más similar a una pausa que a una ruptura. “No es fácil expresar lo que siento, porque este club es mi hogar y vosotros sois mi familia. Ha sido un viaje increíble, lleno de partidos inolvidables, de goles, de alegrías y de una pasión que solo quienes sentimos el Atleti podemos comprender”, declaró.
En la misma línea, dejó clara su intención de que su historia aún no ha terminado del todo: “Pero dejemos, por ahora, el futuro en el futuro: porque todavía no me voy. Me quedan meses con esta camiseta, meses para dejar todo en nuestro estadio y fuera, para conquistar esa Copa del Rey y soñar con llegar lo más lejos posible en la Champions League.”
El cierre de su mensaje resume la conexión construida a lo largo de más de una década: “Mi presente sigue siendo rojiblanco hasta el último aliento de esta temporada 2026. Y mi corazón lo será para siempre.”
Antes de cruzar el Atlántico, aún queda un último reto: despedirse compitiendo, con la posibilidad de añadir un nuevo trofeo. El equipo disputará la final de la Copa del Rey ante Real Sociedad y enfrentará fases decisivas en la Champions League. En julio, cuando finalmente cambie de camiseta, no solo comenzará una nueva etapa en su carrera. También se cerrará definitivamente una era en Atlético de Madrid, junto a Diego Simeone, quien tuvo en Antoine Griezmann a su protagonista central.



