Instante de alegría con el Madrid y peligro para España
La llegada de Arda Güler al Real Madrid el 6 de julio de 2023 provocó una auténtica euforia en Turquía. En este país, el fútbol es capaz de revolucionar la vida de las personas con una simple llegada de un jugador, independientemente de su estado actual. Sin embargo, el hecho de que tanto el Madrid como el Barça compitieran por la contratación del prometedor talento del Fenerbahçe marcó un momento significativo en una nación que sigue apoyando a Arda en su selección.
Ancelotti le hizo «chupar banquillo»
Durante los dos primeros años, las ventanas internacionales se convirtieron en un salvavidas para el mediocampista. A pesar de que el Real Madrid invirtió 20 millones en el joven turco y firmó un contrato por seis años (hasta 2029), su impacto no fue el esperado en esas campañas iniciales. La primera estuvo marcada por constantes lesiones, lo que provocó una crisis en el equipo médico que culminó con la salida del Dr. Niko Mihic, actual consejero.
En la última temporada, el entorno de Güler tuvo una confrontación directa con Ancelotti sobre su rol en el club. «Hace dos meses critiqué a quienes estaban a su alrededor y ahora debo reconocer que han hecho un gran trabajo. Lo veo mucho mejor, menos cargado que el año pasado. Tenía demasiada presión para su edad. Ahora está más relajado, con confianza, y si comete un error no es el fin del mundo», afirmaba Carletto en mayo.
Fue una intervención directa, en un momento crítico de la temporada, sabiendo que Ancelotti estaba a un paso de abandonar el Madrid. Por ello, no dudó en actuar después de que Güler anotara y asistiese a Mbappé en un partido contra el Celta. «Mi responsabilidad es gestionar la plantilla de la mejor manera, no centrarse en un solo jugador. Tanto él como Endrick son muy jóvenes. La historia del Madrid muestra que hay que pasar tiempo en el banquillo antes de ser un titular indiscutible. Arda tiene el perfil para ser titular, ha aceptado su rol en el banquillo y ha evolucionado», defendía Carletto.
Turquía, un lugar para desquitarse
Güler, como jugador, siempre se mostró leal a Ancelotti, a pesar de las presiones de su entorno y de un país como Turquía, que lamentaba cada vez que veía al referente de su selección en el banquillo, junto a Kenan Yildiz, la estrella de la Juventus. Ambos tienen 20 años y llevan la carga de llevar a Turquía al Mundial 2026. Su camino comienza este jueves contra Georgia (18:00) y continúa contra España el domingo (20:45), en un encuentro en el que el equipo otomano será local en el Konya Büyükşehir Arena, uno de los partidos más difíciles para la selección de Luis de la Fuente.
“Es algo normal, no está en las mismas condiciones que cuando se fue al Real Madrid. Allí no se le ve feliz”, afirmaba Mustafa Denizli, leyenda del fútbol turco, hace menos de un año durante el parón internacional de noviembre. Con su selección, Güler mostraba el carácter que le faltaba en su club. Se ponía el brazalete de capitán y se expresaba, a pesar de que sus rivales intentaban provocarlo dándole donde más le dolía.
“1088″, publicó en sus redes sociales el húngaro Dominik Szoboszlai tras un doble enfrentamiento contra Turquía, del cual salió como claro perdedor el equipo otomano. Sin embargo, el jugador del Liverpool quiso marcar la herida de Güler mencionando la escasa cantidad de minutos que había jugado en marzo de su segunda temporada en Chamartín. Hoy, la vida de Güler ha cambiado radicalmente. Se ha convertido en un jugador clave para Xabi Alonso, lo que también beneficiará a Turquía.
Xabi Alonso encuentra su mejor posición
Desde su llegada, el técnico vasco ha trabajado en desarrollar a Güler como un jugador fundamental esta temporada. Lo hace con dedicación y paciencia, «sabiendo que cometerá errores», pero reconociendo su potencial. Durante el Mundial de Clubes, lo colocó en la base del juego, buscando mitigar la ausencia de Kroos. Ha bastado con una decena de partidos para que el tolosarra se diera cuenta de que el mejor Güler se desenvuelve como volante o mediapunta.
Es decir, más cerca del área, pero sin perder de vista a Tchouaméni. Colaborando en la salida del balón, pero siendo capaz de dar el último pase. Contra el Mallorca fue, junto a Álvaro Carreras, el jugador más determinante del Real Madrid. Concluyó una jugada ensayada con un cabezazo y anotó otro gol, anulado por mano tras una revisión del VAR, lo que enfureció a los aficionados del Bernabéu. Un estadio que ya adora al turco, quien es un referente en su país, pero que ahora también se proyecta más allá de sus fronteras.



