Intercambio de cromos, episodio 3: Predrag Mijatovic, el origen de una rivalidad.
Estamos de vuelta en nuestro álbum de cromos en VAVEL. Con las láminas de Ángel Di María y Hugo Sánchez ya en su lugar, es hora de regresar al viejo continente europeo de los años 90. Nos dirigimos hacia una región que ha sido parte de la historia oscura de Europa y que hoy ya no existe como tal. Hablamos de la antigua Yugoslavia.
En los convulsos Balcanes, en medio del caos de la guerra, muchos futbolistas de la región tuvieron que dejar atrás sus hogares en busca de un futuro mejor. Así fue como nuestro protagonista de hoy, junto a muchos otros, llegó a nuestro país buscando una vida diferente.

Siempre ha existido un vínculo directo entre Real Madrid y Valencia en cuanto a jugadores. En el pasado, ambos equipos mantuvieron una buena relación y no era raro ver a los jugadores de un club mudarse al otro. Sin embargo, esa relación sufrió un quiebre que, hasta hoy, parece no haberse sanado.
Y ese quiebre nos lleva a nuestro tercer cromo de la colección, el delantero yugoslavo Predrag Mijatovic, uno de los mejores atacantes que han pasado por la liga española durante los 90 y cuyo traspaso al Real Madrid generó una intensa rivalidad entre ambos clubes.
Predrag Mijatovic (Podgorica, 19 de enero de 1969) creció en la antigua Yugoslavia, en la zona que hoy ocupa Montenegro. A pesar de las duras condiciones durante la desintegración del país, Mijatovic comenzó su carrera en la cantera del Partizán de Belgrado y desde muy joven logró destacarse en el mundo del fútbol.
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Inicios junto a una generación dorada
Junto a otros talentos como Davor Suker, Robert Prosinecki, Dejan Savicevic y Zvonimir Boban, Mijatovic llevó a Yugoslavia a conquistar el Mundial sub-20 de 1987 en Chile, siendo una de las piezas clave para derrotar a selecciones como Brasil y Alemania Occidental.
Luego de un par de años en el FK Buducnost, Mijatovic emergió como uno de los jóvenes más prometedores del fútbol europeo. Con un estilo que mezclaba la picardía del fútbol callejero con un gran entendimiento táctico, Mijatovic fue fundamental en su equipo. En 1989 estuvo a punto de fichar por el Hadjuk Split croata, pero debido al aumento de tensiones que llevaron a la guerra de Croacia, regresó al Partizán de Belgrado.

Mijatovic destacó rápidamente en el Partizan de Belgrado
En el equipo serbio, tras una temporada inicial de adaptación, Mijatovic empezó a brillar. No solo era un goleador; su influencia se sentía en toda la cancha, distribuyendo balones y jugando como un mediapunta. Era un delantero «total».
En 1992, tuvo otra gran victoria. Tras ser nombrado mejor jugador del año en Yugoslavia, su equipo ganó la Copa de Yugoslavia, sumando su segundo trofeo, y al año siguiente se consagró nuevamente como el mejor jugador yugoslavo, ayudando a su equipo a conquistar la liga. Esto llamó la atención de grandes clubes europeos, entre los cuales estaban el Real Madrid y la Juventus de Turín. No obstante, finalmente se unió al Valencia CF.
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De desconocido a ídolo en Valencia
Su fichaje fue recibido con escepticismo por parte de algunos aficionados y directivos, que dudaban de un jugador que llegaba desde un club serbio por 350 millones de pesetas. Pero Predrag se encargó de demostrar su calidad rápidamente.
Desde la pretemporada, Mijatovic cerró muchas bocas, marcando goles de gran calidad y convirtiéndose en un especialista en tiros libres. Cada uno de sus movimientos mostraba su elegancia, y su actitud era admirable tanto en el campo como fuera de él. Se ganó rápidamente el corazón de Mestalla y se convirtió en el eje del proyecto valencianista.

Mijatovic fue el ídolo de la afición valencianista y su salida se sintió como una traición al valencianismo
En su primera temporada anotó 19 goles, y para la 1994-95 llegó a la final de la Copa del Rey, llamada «La final del agua» debido a la intensa lluvia en el Santiago Bernabéu, donde se enfrentaron al Deportivo de La Coruña. Aunque perdieron 2-1, Mijatovic anotó el gol del empate con un tiro libre.
Esta derrota encendió una ambición en el montenegrino. A pesar de estar bien en Valencia, aspiraba a mayores logros. Con el entrenador Luis Aragonés, Mijatovic llevó al Valencia a competir de igual a igual con el Atlético de Madrid y el FC Barcelona de Johan Cruyff.

Su última temporada en el Valencia fue la mejor de su carrera a nivel individual
Formó una conexión perfecta con jugadores como Gaizka Mendieta y Fernando Gómez, brillando con 28 goles en liga y 6 en Copa. Sin embargo, Mijatovic miraba hacia Madrid, donde el Real Madrid necesitaba una renovación, y él era un objetivo clave.
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La traición previa al Olimpo
Al finalizar la temporada, el Real Madrid pagó los 1.250 millones de pesetas de su cláusula el 1 de julio de 1996. La indignación en Valencia aumentó al enterarse de que ya había acordado su traspaso en diciembre de 1995, dejando a la afición que lo aclamaba cada fin de semana.
La traición no solo fue el traspaso; Mijatovic había declarado previamente que su compromiso con Valencia era firme. Años más tarde, admitió que esas declaraciones fueron un error.

Mijatovic en su presentación con el Real Madrid
La tensión entre Real Madrid y Valencia creció. El presidente valencianista, Paco Roig, declaró la «guerra» a Lorenzo Sanz, presidente del Real Madrid. Hubo acusaciones sobre la legalidad del traspaso, y en Mestalla, Mijatovic pasó de ser un ídolo a un traidor que cambiaba colores por dinero. La hostilidad que vivió, con la necesidad de seguridad privada, avivó una rivalidad que continúa vigente.
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Su llegada al Real Madrid coincidió con una revolución en el Santiago Bernabéu. Tras una desastrosa temporada, Lorenzo Sanz fichó a Fabio Capello, beneficiándose de la «Ley Bosman». Junto a Mijatovic, llegaron otros grandes como Davor Suker y Roberto Carlos, formando el «Real Madrid de las estrellas».

Mijatovic junto a su compañero Suker, formando una sociedad letal con Raúl González
La conexión con Suker y Raúl fue instantánea. Este trío rompió récords y logró que el Real Madrid ganara la liga con 96 puntos. A pesar de la guerra en sus países, demostraron que el deporte podía unir, llevando al Real Madrid a su mayor éxito reciente: la Séptima Champions League en Ámsterdam el 20 de mayo de 1998.
Para entonces, Capello había dejado el equipo y era Jupp Heynckes quien dirigía un vestuario estelar. Mijatovic, que seguía anotando en liga, encontró su mejor momento en la final. En un partido contra la Juventus, al rematar un rechace de Roberto Carlos, Mijatovic anotó el gol que puso fin a 32 años sin títulos europeos para el Real Madrid, quedando su nombre grabado en la historia del club.
Mijatovic celebrando el gol que llevó al Real Madrid a su séptima Champions contra la Juventus
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Epílogo en Florencia y «regreso» a Valencia
Tras su éxito europeo, Mijatovic participó en el Mundial de Francia 1998, donde Yugoslavia fue eliminada en octavos de final sin marcar. En la temporada 1998-99, su rendimiento disminuyó debido a lesiones, marcando solo 9 goles y perdiendo 13 partidos. Se despidió del Real Madrid en 1999 en medio de una renovación de plantilla.
Su destino fue la Fiorentina, donde su rendimiento goleador decreció, anotando solo 9 goles en tres años, aunque ganó la Coppa de Italia en 2001. Durante ese tiempo, participó en la Eurocopa, donde Yugoslavia fue eliminada duramente por Países Bajos.

Después del Real Madrid, Mijatovic probó suerte en la Serie A, donde logró una Coppa de Italia con la Fiorentina
En 2002, a los 33 años, tuvo un último regreso a Valencia, uniéndose a la UD Levante en 2ª División. A pesar de su edad, mostró destellos de su calidad, como un gol de tacón contra el Real Zaragoza.
Su paso por el Levante fue breve, pero sirvió para sanar heridas y reconectarse con la ciudad que lo catapultó. Se retiró del fútbol profesional en 2003.

El UD Levante le permitió regresar a España para poner fin a su carrera como futbolista
En 2006, Mijatovic volvió al Real Madrid como Director de Fútbol bajo la presidencia de Ramón Calderón, después de la salida de Florentino Pérez.

Mijatovic y Calderón tras su llegada a la directiva del club
Durante tres temporadas, Mijatovic fue responsable de fichajes icónicos para el madridismo, como Marcelo, Higuaín, Robben y Van Nistelrooy, contribuyendo a ganar dos ligas consecutivas en 2007 y 2008. En 2009, decidió abandonar el club para centrarse en la salud de su hijo, quien lamentablemente falleció ese mismo año.
La carrera de Mijatovic simboliza la transición del fútbol europeo en los 90, cuando comenzó a gestarse el negocio multimillonario que dejó atrás el romanticismo del deporte clásico. Su llegada al Valencia marcó una nueva era para acoger talento extranjero y también a aquellos que huían de la guerra.
Su traspaso al Real Madrid representó un cambio de paradigma en la industria futbolística tras la Ley Bosman, y se convirtió en una de las figuras representativas de «La Liga de las Estrellas». Pero, ante todo, los aficionados del madridismo recordarán a Mijatovic como el héroe de Ámsterdam, el hombre que trajo la séptima Copa de Europa al Santiago Bernabéu tras 32 años de sequía. Más allá de los goles y su controvertido traspaso, su carrera siempre será recordada como la de un jugador que supo que su destino era hacer historia en el fútbol. Predrag Mijatovic, héroe de la Séptima, eterno «8».

Partizan de Belgrado: 2x Copa de Yugoslavia ; 1x Liga de Serbia y Montenegro
Real Madrid: 1x Liga Española ; 1x Supercopa de España; 1x Champions League; 1x Copa Intercontinental
Fiorentina: 1x Coppa de Italia
Selección de Yugoslavia: 1x Copa del Mundo sub-20
Premios individuales: 1x Máximo goleador (Fase de clasificación Mundial – UEFA); 3x Premio mejor jugador yugoslavo del año



