Intercambio de cromos, episodio 9: Santiago Solari, distinción en dos universos.
Revisitamos el álbum de nuestros recuerdos para que los cromos nos narren las grandes historias del deporte rey. En este noveno episodio, previo al derbi madrileño que se jugará el próximo domingo en el Santiago Bernabéu, recordaremos al último futbolista profesional que hizo el paso directo del equipo colchonero al Real Madrid, Santiago Solari. Desde entonces, 26 años después, y con un «pacto de no agresión» roto, ningún otro jugador se ha atrevido a cruzar Madrid desde el Manzanares hasta Chamartín, al menos sin pasar por otro club antes.
Hoy, queremos rendir homenaje a un jugador que, a pesar de su indudable calidad, coincidió con las grandes figuras de su época, en el Real Madrid de los Galácticos: Raúl, Roberto Carlos, Figo, Zidane, Ronaldo Nazario… una constelación de estrellas donde Solari logró hacerse un espacio como el recambio de lujo, el auténtico número 12 en un equipo repleto de superestrellas.

El derbi madrileño es sinónimo de emoción, intensidad y, sobre todo, rivalidad. Un enfrentamiento que ha ido creciendo a medida que el Atlético de Madrid se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales clubes de Europa y un verdadero rival en el campeonato doméstico, el único que ha logrado romper el binomio liguero entre Real Madrid y Barcelona en las últimas dos décadas.
Actualmente, resulta complicado encontrar jugadores que se atrevan a cambiar de bando, y más aún, hacerlo de forma directa. El último valiente que dio el paso al eterno rival fue Marcos Llorente, quien dejó Chamartín para convertirse en uno de los hombres de confianza de Cholo Simeone en el Metropolitano. Sin embargo, el camino inverso ha sido siempre más complicado; pocos atléticos han osado «traicionar» los principios rojiblancos para vestir la camiseta blanca del vecino eterno. El último en hacer este arriesgado movimiento, sin pagar peaje en otro equipo, fue el indio Solari.
Santiago Hernán Solari Poggio (Rosario, 7 de octubre de 1976) no fue un niño cualquiera en Argentina, sino un miembro de una familia con un fuerte legado en el fútbol. Hijo de Eduardo Solari, futbolista doblemente campeón de Argentina con Rosario Central, y sobrino de Jorge Raúl «el indio» Solari, campeón de la Libertadores y leyenda del fútbol argentino.
Desde joven, Santiago creció rodeado de fútbol, una herencia que continuó con sus hermanos Esteban y David, y hoy sigue viva en sus sobrinos Augusto Solari y Federico y Fernando Redondo Solari, hijos de su hermana Natalia y del exfutbolista Fernando Redondo Neri, doble campeón de Europa con el Real Madrid en 1998 y 2000.
Más allá del fútbol, sus compañeros resaltaban su faceta intelectual y cultural. Muchos recuerdan a Santiago siempre con un libro en la mano, debatiendo sobre temas culturales y generales, alguien con una elocuencia e inteligencia que se alejaba de lo común en el mundo del balompié, donde predominaba la preparación física.
-
Inicios en Argentina, figura de «los Millonarios»
Apenas a los 10 años, Solari se unió a las categorías inferiores de Newell’s Old Boys en Rosario. Tuvo un breve paso por Estados Unidos en 1994, jugando en el «Richard Stockhom College» de Nueva Jersey antes de regresar a Newell’s y jugar también en el rosarino Club Renato Cesarini, antes de dar el salto a Buenos Aires para unirse a la plantilla de River Plate.

El «indiecito» se convirtió en un jugador de referencia en River antes de dar el salto a España
En 1996, a los 20 años, Solari llegó a «los Millonarios» bajo la dirección de Enzo Francescoli. En su temporada de debut, anotó su primer gol contra Ferro y se afianzó en la titularidad en las últimas jornadas del Torneo Apertura 1996, competición que River terminó ganando. Repetiría esta hazaña al año siguiente y se coronaría en la Supercopa Sudamericana. Para 1998, el «indiecito», como le llamaban en honor a su tío Jorge Raúl, había consolidado su posición como una de las figuras de River Plate, destacándose por su calidad con el balón.
Sus actuaciones llamaron la atención de varios clubes europeos. Su juventud y la madurez que demostraba fuera del campo lo convirtieron en uno de los proyectos más codiciados del fútbol argentino, llevando finalmente a su traspaso al fútbol español en 1999, de la mano del legendario Jesús Gil.
-
Brillo entre un equipo en pleno naufragio
En enero de 1999, el polémico presidente del Atlético de Madrid pagó a River Plate 500 millones de pesetas para llevarse al «Indio», que en ese momento había quitarse el diminutivo de su apodo, consciente de su creciente estatus como futbolista. A pesar de desempeñarse como interior izquierdo, heredó el dorsal «9» dejado por el italiano Christian Vieri al regresar a la Serie A.
Pronto, el argentino se convirtió en un futbolista imprescindible en un equipo que atravesó hasta cuatro entrenadores en seis meses. Al llegar, el italiano Arrigo Sacchi estaba en el banquillo, pero fue despedido en febrero de ese mismo año. Carlos Sánchez Aguilar asumió interinamente hasta que en marzo regresó el serbio Radomir Antic para salvar la temporada en una modesta 13ª posición. Solari participó en un total de 17 partidos en esa media temporada, consolidándose completamente en la 1999/2000, bajo la dirección del italiano Claudio Ranieri, quien asumió el cargo durante ese verano.

Su notable rendimiento con el Atlético no pudo evitar el descenso de los rojiblancos
Su espléndida actuación en el fútbol español se dio, curiosamente, durante la temporada de la implosión rojiblanca. Mientras el argentino mantenía un nivel sobresaliente en los 45 partidos disputados, anotando seis goles —uno de ellos al Real Madrid en el Vicente Calderón—, el Atlético colapsó, acumulando la decepcionante temporada que concluyó en un traumático descenso a Segunda División. Esta situación propició la salida de varias figuras clave, como Hasselbaink (Chelsea), Juan Carlos Valerón (Deportivo de la Coruña), Rubén Baraja (Valencia) y el propio Santiago Solari, quien asestó un duro golpe a la moral rojiblanca al alcanzar un acuerdo con Lorenzo Sanz para unirse al eterno rival, el Real Madrid.
El fichaje de Solari por el Real Madrid se dio en un contexto en el que el presidente madridista aprovechó la situación para agravar aún más la crisis del Atlético tras su descenso. El contrato del argentino incluía una cláusula especial que se activaba en caso de descenso, permitiéndole salir por cerca de 3.5 millones de euros.
Consciente de que el eterno rival tenía en sus filas a un jugador con enorme potencial, el presidente madridista no tardó en llegar a un acuerdo. Por petición del propio jugador, este traspaso se mantuvo en secreto, dada la conmoción que causaría la salida de su mejor jugador al Real Madrid en la misma temporada del descenso. Así fue como en el verano del 2000, Santiago Solari se unió al equipo recién campeón de su octava Champions League, tomando el relevo de su cuñado Fernando Redondo, quien fue vendido al AC Milán ese mismo verano.

Solari coincidió brevemente con su cuñado Fernando Redondo antes de que éste fuera traspasado al Milán
Sin embargo, tras su fichaje, el Real Madrid vivió una revolución total. Las nuevas elecciones presidenciales, ganadas por Florentino Pérez, llevaron a Santiago Bernabéu a Luis Figo, capitán del FC Barcelona, como el fichaje estrella de la temporada. Solari aún no era consciente de ello, pero la maniobra de Sanz antes de dejar la presidencia le había abierto las puertas a uno de los mejores planteles de la historia del fútbol.
-
El «actor secundario» más protagonista
La constante llegada de estrellas como el portugués y, al año siguiente, el francés Zinedine Zidane, redirigió la carrera de Solari, que también logró debutar con la albiceleste en esos momentos. De ser el mejor jugador del Atlético de Madrid, pasó a convertirse en una pieza de apoyo en un equipo repleto de figuras. Pero eso no detuvo al futbolista; consciente de lo que podía aprender de grandes como ellos, trabajó incansablemente para ganarse su lugar en el campo. La prensa pronto lo apodó «super suplente» o «jugador nº 12» del Real Madrid de los Galácticos.
Pero Solari era mucho más que un simple suplente; su calidad técnica, habilidad para retener el balón e inteligencia en el campo permitieron que sus compañeros brillaran aún más. Vicente del Bosque, entrenador del Madrid, rápidamente se dio cuenta de su valía y lo convirtió en uno de los jugadores más regulares del Real Madrid.
Después de una primera temporada de adaptación y un papel algo más discreto —25 partidos, 2 goles y 2 asistencias—, su consagración en el fútbol llegó en 2002. El Real Madrid, liderado por el recién llegado Zidane, alcanzó la final de la Champions League por tercera vez en cinco años. En el estadio Hampden Park de Glasgow, Solari fue parte de la victoria en la novena, participando en la jugada que culminó en la icónica volea del francés que marcó el 2-1 definitivo. En esa jugada, fue Solari quien envió el balón largo a Roberto Carlos para que este, a su vez, lo levantara al cielo de Glasgow, permitiendo que la maravillosa pierna izquierda de Zidane lo conectara. El resto es historia viva del madridismo y de la Champions League.

Junto a Zidane y Raúl, Solari logró ganar la Champions League de 2002 para el Real Madrid
La temporada siguiente, la llegada de Ronaldo también trajo consigo la consecución de la Liga 2002/2003, la segunda en el palmarés de Solari —la primera en su primer año como madridista—, pero también marcó el inicio de la decadencia galáctica. La inesperada salida de Vicente del Bosque, artífice de esa liga y de las últimas dos Champions, junto a la marcha del capitán Fernando Hierro y la venta de Claude Makeléle al Chelsea, alteraron el rumbo del club de forma negativa.
-
Rumbo a Italia antes de la despedida como trotamundos
En 2005, tras cinco años como madridista, con 208 partidos y 22 goles anotados, Santiago Solari dejó el Real Madrid para unirse al Inter de Milán. El equipo blanco se encontraba en su segundo año consecutivo sin títulos, a pesar de la llegada de David Beckham en 2003 y Michael Owen en 2004. La salida del argentino se volvió inevitable, aunque se hacía creciente la necesidad del Real Madrid de contar con un jugador de su perfil.
En sus tres años en el equipo nerazzurro, no logró consolidarse como un habitual en las alineaciones de Roberto Mancini, siendo su segunda temporada aquella en la que tuvo más presencia, con 21 participaciones. Aun así, celebró la conquista de tres scudettos consecutivos antes de acabar su contrato y regresar, como agente libre, al fútbol argentino, defendiendo la camiseta del San Lorenzo de Almagro.

Su etapa en Europa terminó en el Inter de Milán, donde tuvo menos protagonismo
Solo un año después, Solari haría las maletas nuevamente, esta vez para comprometerse con el CF Atlante mexicano, donde permaneció dos temporadas más, hasta septiembre de 2010, cuando firmó por un año con Peñarol. Su experiencia en Uruguay duró solo nueve partidos, poniendo fin a su carrera como futbolista profesional a los 34 años.
-
El salto a lo institucional tras los banquillos
Una vez retirado del fútbol, empezó su formación como entrenador. El Real Madrid lo integró en su estructura para formarse como técnico, así fue como Solari dirigió entre 2013 y 2016 equipos de las categorías inferiores madridistas, ganando tres campeonatos seguidos: dos con el equipo cadete y uno con los juveniles.
Ese buen desempeño le abrió las puertas del filial. Durante dos temporadas, fue el entrenador del Real Madrid Castilla, hasta que, de forma sorpresiva, dio el salto al primer equipo tras la destitución de Julen Lopetegui a finales de octubre de 2018. Debutó en una eliminatoria de la Copa del Rey, ganando 4-0 al Melilla, y en Liga lo hizo con un 2-0 al Real Valladolid.

Solari fue el primer entrenador en confiar plenamente en Vinicius Jr cuando este apenas tenía 18 años
Logró su primer y único título con el Real Madrid en diciembre, al conquistar el Mundial de Clubes en Emiratos. Sin embargo, la plantilla, ya muy afectada por los resultados negativos y la ausencia de Cristiano Ronaldo, quien se había marchado ese mismo verano, se derrumbó, y Solari fue destituido en marzo, tras una mala semana en la que el Real Madrid fue eliminado de la Copa del Rey tras perder con el Barcelona en semifinales, cayó en el siguiente clásico y se quedó a 12 puntos del líder, y por último, fue sorprendido por el Ajax en los octavos de la Champions League. Demasiados golpes que llevaron a la directiva a acelerar el regreso de Zidane al banquillo merengue.
Después de su experiencia, tuvo un paso de tres temporadas por el fútbol mexicano, dirigiendo al Club América desde 2020 hasta 2023, sin lograr ningún título. Tras salir del América, Solari volvió al organigrama del Real Madrid como Director de Fútbol, cargo que todavía ocupa.
El legado de Santiago Hernán Solari es el de un jugador difícil de encontrar en el mundo del fútbol. Un hombre de fútbol, criado por futbolistas, que tuvo la mala fortuna de dar su salto al fútbol europeo en un club al borde del desastre. Sin embargo, encontró la salvación y una carrera brillante en el gran rival, rodeado de jugadores excepcionales.
Gracias a su innata capacidad de trabajo, a su resiliencia inigualable y a su notable inteligencia en el fútbol, Solari se convirtió en el hombre de confianza de un Real Madrid donde cada jugador era una celebridad capaz de generar millones simplemente al aparecer frente a una cámara. El argentino supo adaptarse a ese entorno y ganó el respeto y la admiración de todas esas superestrellas gracias a su dedicación y a su enorme calidad técnica.

River Plate: 2x Torneo Apertura; 1x Torneo Clausura
Real Madrid: 1x Champions League; 2x Liga Española; 2x Supercopa de España
Inter de Milán: 3x Serie A; 1 Copa de Italia; 2x Supercopa de Italia
Real Madrid (entrenador): 1x Mundial de Clubes



