La Camiseta Verde: Disparo fallido 0-2. Real Betis frente a Atlético de Madrid.
La décima etapa del campeonato nacional de Liga se acerca, ya cerca del tercio de competición, enfrentando al poderoso Atlético de Madrid. Se disputan puntos entre dos equipos que luchan por los puestos altos de la clasificación, donde los madrileños se han instalado de manera natural desde hace tiempo.
Antes, el pasado jueves, hubo jornada europea en Bélgica, en Genk, donde el ciclismo se considera casi una religión y la bicicleta forma parte de la cultura popular, lo que refleja una sociedad avanzada. El partido no tuvo demasiada historia y no pareció en absoluto una de esas clásicas de la zona, con ataques constantes entre adoquines y muros. Fue más como esas etapas llanas con un viento en contra y muchos kilómetros por recorrer, donde normalmente todo se decide en el tramo final al sprint. El equipo hizo nueve cambios en el once para realizar las necesarias rotaciones y mantener fresca la plantilla. Sin embargo, se nota y sería como cambiar de bicicletas justo antes de enfrentar un tramo de pavé: corres el riesgo de perder el ritmo. Hubo pocas ocasiones de nuestra parte, control del partido pero con escasa verticalidad. El empate a cero final refleja lo que fue el encuentro, y menos mal, porque ya en el tramo final los belgas dispusieron de la ocasión más clara del partido, pero la cepa del poste afortunadamente repelió el balón. Un punto para continuar imbatidos, que habrá que corroborar el próximo jueves ante el Lyon.
Ayer fue un gran día nuevamente en la Cartuja, donde el Betis se encontró con un Atlético que comenzó como si se lanzara a un ataque fulgurante tras la salida. Un demarraje atlético en el minuto tres, cuando Simeone enganchó un balón mal despejado por nuestra defensa. Con ese golpe inicial, el Betis se vio obligado a pedalear cuesta arriba, intentando recuperar el contacto y reaccionar, pero el rival se cerró bien y se sintió cómodo con la ventaja adquirida, como cuando el viento sopla de costado y segmenta al grupo. Solo un disparo de Abde desde fuera del área fue la única ocasión clara que logró atajar Oblak. El Atlético se agazapó, esperó su momento, conocedor de los puñales que tenía arriba, y antes del descanso asestó otro golpe decisivo con el segundo gol, obra de un magnífico futbolista como es Baena.
Tras la reanudación, el Betis lo intentó, liderado por el recién incorporado Lo Celso: situaciones, disparos, presión… pero sin la chispa suficiente para romper la barrera del viento rival. El travesaño repelió un tiro claro de falta directa de Abde, y el argentino tuvo otra ocasión clara que, de nuevo, Oblak detuvo y que podría haber metido al equipo de lleno en el tramo final. Pero las primeras lluvias han humedecido la pólvora, volviendo peligrosa la situación en el asfalto. Así terminó una extraordinaria racha goleadora.
Al final: derrota 0-2. Debemos quedarnos con lo positivo. Como afirmó Pellegrini, el equipo lo intentó y no bajó los brazos. Los momentos de los goles (esos llamados psicológicos) marcaron el devenir del partido ante un rival potente, cualificado y con recursos.
Esto no se detiene, y esta semana tenemos el debut en la Copa del Rey en tierras cordobesas, donde se respira tanto beticismo como en Palma del Río. El domingo recibimos al Mallorca y hay que seguir pedaleando con la ilusión de estar lo más arriba posible en Liga, y luego llegará el jueves el Olympique de Lyon en la competición europea. Vamos Betis, siempre contigo. Siempre.


