La crisis compartida de Madrid y el Atlético de Madrid.
La expectación se había generado previamente en el sorteo y finalmente se concretó: el Real Madrid se medirá nuevamente al Benfica de José Mourinho en febrero, marcando el regreso del luso al Bernabéu. En esta ocasión, la suerte favoreció al Atlético de Madrid, que logró evitar el intenso desafío turco y competirá contra el Brujas, no contra el Galatasaray, en los dieciseisavos de final de la Champions League.
«Solía seguir las ruedas de prensa del míster. Nunca me las perdía como jugador, y ahora tampoco», comentó Álvaro Arbeloa antes del último encuentro del Madrid en la fase de grupos. La dramática victoria del Benfica (4-2) les otorgó el pase a una etapa donde el destino ha querido que se encuentren nuevamente, con un recuerdo muy cercano. Y con un Madrid en crisis.
El mes de enero ha dejado huellas profundas en los blancos. La derrota en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona (3-2) desencadenó una serie de eventos que culminó en el pronto despido de Xabi Alonso. Con el equipo todavía en competición en todas las áreas, Florentino Pérez determinó que aquella era la mejor acción.
El nombre de Zinédine Zidane volvió a surgir, pero se eligió a Álvaro Arbeloa por la escasez de candidatos. Y por el respeto hacia el exentrenador del filial. Aunque algunos lo consideran una sombra de Mourinho, no existe evidencia más allá de ciertas similitudes mínimas en la sala de prensa.
El recuerdo del estadio Da Luz
El Madrid fue eliminado de la Copa del Rey por un equipo menor como el Albacete (3-2) y en la Champions desperdició su ventaja en la última jornada. La caída en Lisboa los ha excluido del top ocho y les ha forzado a enfrentar este play-off. El temor aparece y el estadio Da Luz puede evocar tanto la Décima como una noche desafortunada.
El Benfica requería un cuarto gol para asegurar su lugar en la repesca y lo consiguió en el último instante, gracias a Anatoli Trubin, su portero. El estilo de contragolpe de Mourinho es bien conocido en el Bernabéu, y el Madrid podría experimentar su propia medicina. Eso ya se vivió en Lisboa.
El Atleti también tenía serias posibilidades de encontrarse con un rival ya conocido de la fase de grupos, el Galatasaray. Sin embargo, la suerte les sonrió para evitar el viaje a Turquía, donde lograron un valioso empate (1-1). Y donde sintieron la presión en el tramo final, como es habitual en el Rams Park.
El favoritismo ante el Brujas
Una victoria en la última jornada habría sido suficiente al Atleti para repetir su clasificación entre los mejores ocho, como lo hizo la temporada pasada. Sin embargo, los rojiblancos sufrieron una sorpresiva derrota en casa ante el Bodo Glimt (1-2), un rival que ha evitado el choque con el Real Madrid. La afición expresó su descontento y se evidenciaron los errores de planificación en este mercado de invierno.
Actualmente, el Brujas ocupa el tercer lugar en la Liga, a dos puntos del líder, el Unión St. Gilloise. En la Champions, han enfrentado a oponentes de gran calibre en la fase de grupos: Bayern de Múnich, Arsenal, Sporting de Lisboa y Barcelona. Solo lograron un empate ante los azulgranas (3-3). En principio, no deberían encontrar dificultades para avanzar a la siguiente etapa.
El Barça es el único que ya está en octavos y sus posibles rivales son los ganadores de estos enfrentamientos: PSG-Mónaco y Qarabag-Newcastle; si el Madrid gana, se enfrentaría al Sporting de Lisboa o al Manchester City; el Atleti, contra el Tottenham o el Liverpool.
La expectación se había generado previamente en el sorteo y finalmente se concretó: el Real Madrid se medirá nuevamente al Benfica de José Mourinho en febrero, marcando el regreso del luso al Bernabéu. En esta ocasión, la suerte favoreció al Atlético de Madrid, que logró evitar el intenso desafío turco y competirá contra el Brujas, no contra el Galatasaray, en los dieciseisavos de final de la Champions League.



