La fiesta de Vinícius termina de manera desafortunada, por Joaquín Luna.


Se dice que Madrid tiene un plan para desestabilizar a Lamine Yamal, y aunque se puede ser escéptico al respecto, sería cortés que desde Barcelona se respondiera con artículos destinados a perturbar a Vinícius Jr. Estos textos, al ser leídos por el futbolista en su desayuno, podrían llevarlo a perder los estribos, insultar al autor en redes sociales y solicitar al jefe de prensa de su club que intervenga, aunque sea enviando un anónimo.


Vinicius Junior en el partido del Real Madrid contra el Villarreal

Denis Doyle / Getty

Vinícius Junior ha sido procesado por el 9º Juzgado Especial Penal de Río de Janeiro debido a la macrofiesta de su 25 aniversario que celebró el pasado julio, que tuvo todo, menos el visto bueno de los vecinos. Uno de ellos presentó una denuncia y ahora la justicia brasileña decidirá si la queja es válida o se trata del típico vecino rondinaire que siempre protesta, sobre todo si otros están disfrutando.

Otro clásico: un vecino denunció al futbolista por el ruido que ocasionaba su macrofiesta de aniversario

La fiesta se llevó a cabo en un exclusivo barrio de Río de Janeiro y parecía un parque temático. Según la web de ESPN, “el internacional brasileño celebró su cumpleaños creando Vini World en el lujoso barrio Vargem Pequena de Río, con entretenimiento en vivo, juegos mecánicos, espectáculos de samba, un bufé de cocina internacional y, por supuesto, una enorme réplica de la cabeza del propio delantero”. El problema es que el ruido perturbó a los vecinos, cuya quejas llegaron a las autoridades. No sabemos si Vinícius se acercó a ellos para ofrecerles lo que comúnmente se dice en estos casos:

-¡Entren y tomen algo, verán que son solo cuatro mil amigos que están platicando!

Los agentes se marcharon tras acordar que disminuirían el volumen de música y de las atracciones, lo que hicieron por un rato. Sin embargo, uno de los vecinos denunció que “el sonido volvió a ser extremadamente alto”. Es importante mencionar que la fiesta de cumpleaños se extendió por dos noches, un tiempo que esperamos no sea imitado por los padres de hijos adinerados.

El asunto probablemente concluirá en una multa, pero subraya la tendencia exhibicionista de las estrellas del fútbol del siglo XXI, quienes ya no se conforman con organizar una costellada para sus compañeros y terminan invitando a más amigos y conocidos de los que la mayoría de nosotros conocería en varias vidas.

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Las macrofiestas de aniversario suelen no gustar a los aficionados, quizás porque no han sido invitados, lo que eleva su preocupación de que las estrellas no se concentren en rendir y se dediquen más a bailar que a jugar. Tienen un efecto bumerán: ¿cómo podrán destacar los cracks –a los que hoy se les pide que defiendan– si están organizando fiestas durante las vacaciones?

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