La final de Milán fue muy dura, ya que merecimos ganar.


El Atlético de Madrid ha experimentado el lado más duro del fútbol: haber perdido dos finales de la Champions League ante su eterno rival, el Real Madrid. En ambas ocasiones, el resultado fue devastador. La primera en Lisboa, donde un gol de Sergio Ramos en el minuto 94 obligó a ir a la prórroga, en la que los blancos terminaron goleando. La segunda, en Milán, se resolvió en la tanda de penaltis.

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