La historia detrás del curioso enojo de Lamine Yamal durante el partido contra el Atlético de Madrid | Fútbol
A pesar de los tres puntos tan valiosos conseguidos frente al conjunto rojiblanco, Lamine Yamal salió del campo con un enfado enigmático tras el pitido final. Las cámaras de DAZN captaron un momento en el que, al abandonar el terreno de juego, se cruzó con Hansi Flick, a quien le negó el saludo y gesticuló señalando al banquillo del Barça, que en ese momento se encontraba vacío. Posteriormente, se retiró sin celebrar la victoria con el resto de sus compañeros y continuó hablando con un asistente del cuerpo técnico de manera agitada.
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El enfado de Lamine parecía venir de antes. En imágenes de DAZN, se observa que la joven promesa de La Masía no celebró el gol de Robert Lewandowski, un tanto que podría ser clave para el título de liga. Pau Cubarsí se acercó a él y le puso el brazo sobre el hombro mientras regresaban a sus posiciones, conversando con las manos tapándose la boca. Esta actitud fue, al menos, inusual de Lamine, ya que no era un día, a priori, para estar molesto con su rendimiento o algún aspecto del juego.
En un partido lleno de polémica, con dos goles, una tarjeta amarilla convertida en roja, otra roja reducida a amarilla, una tangana y una tensión constante durante los 90 minutos, lo que más destacó fue la actitud de Lamine Yamal, tanto al final del encuentro como después del gol de Lewandowski.
El motivo del enfado, según ‘El Día Después’
Según se informa, el enfado de Lamine se debió a las reclamaciones de José Ramón de la Fuente, entrenador de porteros del Barça, por diversas jugadas en las que el ’10’ no actuó como se esperaba desde el staff. El ‘pique’ comenzó tras una acción en la que Lamine no llegó a un pase de Cubarsí, lo que generó una contra para el Atleti, y De la Fuente le reclamó, a lo que el canterano respondió indignado: «¿Qué quieres, qué quieres?».
Pocos minutos después, tras un disparo de Lamine a puerta, tanto el entrenador de porteros como Ferrán Torres y Lewandowski le pidieron que pasara el balón. Esto parece haber molestado al extremo culé y contribuyó a que no celebrase el gol del ‘9’ polaco en el minuto 87. Luego llegó el episodio final: Lamine no celebró el 1-2 y se dirigió directamente al vestuario del Metropolitano, omitiendo la celebración con sus compañeros de un triunfo que podría valer media liga. Al abandonar el campo, el ’10’ mostró un gesto de desaprobación hacia Hansi Flick al cruzarse con él en la banda, aunque no estaba molesto con el técnico, sino con el preparador de porteros.



