La jornada en la que el Girona se midió por primera vez al Madrid: una victoria memorable con una remontada espectacular.


Este domingo el Girona se enfrentará nuevamente al Real Madrid en Montilivi, un estadio que ha escrito páginas memorables en la historia reciente de nuestra liga. Antes de enfocarnos en el presente, es crucial recordar el día que lo transformó todo, aquel que ubicó al Girona en el escenario futbolístico global: el 29 de octubre de 2017. En la jornada 10 de la Liga 2017-18, el Girona disputó su primer partido oficial contra el Real Madrid. Y consiguió la victoria. No solo ganó, sino que logró remontar. Y lo hizo jugando al fútbol con una actitud que sorprendió a todos, propia de un equipo recién ascendido. Fue un triunfo que asombró al mundo del fútbol y, de alguna manera, anticipó lo que hoy es un hecho: Montilivi es un lugar donde nadie puede sentirse seguro.

Un debut memorable frente al campeón

El Girona estaba en su primera temporada en la máxima categoría. Pablo Machín había formado un equipo cohesionado, valiente, que fusionaba la energía de la ilusión con un esquema de juego bien definido. El Real Madrid de Zinedine Zidane, por su parte, se presentó como campeón de Europa y de Liga. Un gigante en su apogeo, con Kroos, Modrić, Casemiro, Ramos y Cristiano, un once que, teóricamente, debía imponer su autoridad desde el comienzo. Pero Montilivi tenía otros planes.

El ambiente era histórico. Calles abarrotadas, balcones llenos, camisetas rojiblancas ondeando en cada esquina. La ciudad era consciente de que vivía un día único, el primero de muchos sueños que se forjarían desde aquel ascenso en junio. El partido no tardó en inclinarse a favor del Madrid. En el minuto 12, un disparo peligroso de Cristiano generó un rebote que Isco convirtió en gol. El Real Madrid se adelantaba, y parecía que iniciaba un camino sencillo hacia la victoria.

.

Sin embargo, algo en el aire transmitía una sensación diferente. El Girona no se rindió, se sintió liberado. Desde ese instante, el equipo catalán comenzó a crecer, a presionar más arriba, a jugar con carácter.

Cuatro minutos que cambiaron el rumbo

El Real Madrid salió del vestuario sin la energía esperada. El Girona, en cambio, regresó con la firme certeza de que podía lograr algo grande. Y lo consiguió. En apenas cuatro minutos . En el minuto 54, tras una jugada elaborada, un rebote llegó a los pies de Cristhian Stuani. El uruguayo, comenzando a forjar su leyenda ese año, se coló hacia adentro y la colocó en el fondo de la red. Era el 1-1. Y aún quedaba más.

.

.

Cuatro minutos más tarde, Portu marcó el 2-1 y Montilivi se transformó en un volcán. El Girona estaba superando al Real Madrid en su primer duelo oficial. Tras el 2-1, el Madrid intensificó su presión. Zidane realizó cambios, pero el Girona, firme en su defensa de tres centrales, mantuvo un orden ejemplar. El pitido final llegó acompañado de una explosión de emociones incontenibles. Aquella victoria no fue un mero golpe de suerte. Fue el inicio de un nuevo respeto hacia el Girona, un aviso a los grandes de la Liga.

Start typing and press Enter to search