La magia se ha desvanecido.
La temporada pasada, el Barça sorprendió a todos en medio de la crisis post-Xavi, rebasando todas las expectativas. Mientras el Real Madrid se alzaba como bicampeón (Liga y Europa) y reforzado con Mbappé, el equipo catalán decidió confiar en su cantera y en jugadores como Raphinha, Lewandowski, Íñigo Martínez e incluso Szczesny, considerado un ‘jubilado’, además de emplear un arriesgado sistema defensivo. El resultado fue un botín que incluía Liga, Copa, Supercopa y la llegada a semifinales de Champions, algo que ni los más optimistas hubieran imaginado al inicio de la temporada 24/25.
Sin embargo, en los tres primeros partidos de la temporada 25/26, esa ‘magia’ parece haber desaparecido para el equipo de Hansi Flick. Continúa con un aspecto experimental, con solo un cambio en la portería (Joan García) y una cesión incierta en ataque (Rashford), pero ahora carga con el peso de ser favoritos, algo que no sucedía el año anterior. Lesiones, ajustes tácticos, una complicada situación en el club y distracciones externas han afectado su rendimiento. Flick debe trabajar en recuperar la cohesión defensiva y reavivar el espíritu colectivo que caracterizó al equipo el año pasado.
Hasta ahora, han jugado tres partidos (todos fuera de casa) y han sumado siete puntos. Aunque no es un mal resultado, ciertos números generan inquietud: a pesar de mantener el dominio en posesión (69,9 por ciento de media) y ser el equipo que más dispara (44 veces), han perdido agresividad en la presión alta. El Real Madrid ha realizado casi 300 pases más en campo contrario que el Barça. Los blancos y el Celta han superado al Barça en pases completados; el conjunto catalán ocupa el séptimo lugar en recuperaciones de posesión y es el 16º que más disparos ha recibido (24), incluso más que equipos como el Athletic, Villarreal, Atlético y el propio Madrid. Estas estadísticas contrasta con su dominio en la temporada anterior, y los tres goles encajados, junto a un mal partido en Vallecas donde Joan García evitó con seis paradas la primera derrota de la temporada, han dejado al Barça con serias obligaciones al regresar del parón.
Los ‘egos’
Flick, un entrenador conocido por sus altas demandas, no dudó en mostrar su descontento tras el empate (1-1) contra el Rayo. Hizo un llamado a recuperar el espíritu de equipo, señalando que «los egos» y el ruido del mercado habían impactado al plantel. Estas declaraciones sorprendieron por su claridad y por el momento en que fueron expresadas. Lamine Yamal, tal vez aludido indirectamente, respondió con diplomacia, negando cualquier división interna y señalando que las dudas provienen de la falta de intensidad y de la lógica adaptación al inicio de la temporada.
Es posible que el campeón sea víctima de su propio y sorpresivo éxito en la 24/25, además de la inestabilidad de un mercado complicado. Las negociaciones por Nico Williams no avanzaron, hubo fricciones con Ter Stegen y la división en el vestuario sobre su permanencia o salida, además de la necesidad de aliviar la situación económica y la salida de jugadores como Héctor Fort, Pablo Torre, Ansu Fati o Iñaki Peña, entre otros… A pesar de todo, lograron retener a Fermín ante una atractiva oferta del Chelsea. La plantilla es similar, pero la incertidumbre de un verano agitado ha afectado su estabilidad.
Cae el ataque
Si bien no hay una alarma generalizada, sí existen algunas señales preocupantes. Una de ellas está relacionada directamente con el ataque: el Barça es el equipo que más ha disparado en Primera (44 veces, con 13 de ellas a cargo de Lamine Yamal, el máximo goleador del equipo), pero solo ha anotado siete goles. Lewandowski ha comenzado la temporada con falta de ritmo debido a una lesión, y Raphinha se encuentra lejos de su espectacular nivel de la campaña pasada, en la que alcanzó 34 goles (su récord anterior eran 18) y 23 asistencias. Además, la defensa, que dependía de los galones de Íñigo, no ha encontrado continuidad en jugadores como Araújo, Cubarsí, Christensen o Eric García; aunque son buenos jugadores, no ha habido un verdadero líder en la zaga.
El parón internacional ha llegado en un momento crucial. El ritmo de competición, que fue fundamental en la 24/25, aún está por establecerse. El equipo sigue invicto, pero hay un amplio campo para mejorar, y los aficionados esperan que Flick vuelva a hacer magia.



