La prueba final de Asencio.
La trayectoria de un canterano en el club blanco está repleta de desafíos. Muchos deben cumplir con la ‘mili’ fuera de La Fábrica antes de soñar con regresar… mientras que solo un puñado logra ascender directamente al primer equipo desde las categorías inferiores. No obstante, incluso estos afortunados deben ir superando pruebas hasta que se olvide su origen… ni que el Madrid puede ir al mercado en cualquier instante en busca de talento.
No ganamos todos los duelos, pero tampoco los perdemos todos. Hoy ha sido un partido muy reñido, con un Rayo que juega mucho a la contra.
Esta realidad la ha experimentado Raúl Asencio. Tras resplandecer en su primera temporada, el central español se unió a la plantilla en Estados Unidos. Inserto en el equipo, se enfrentaba a la lucha por un lugar en medio de la competencia: el fichaje de renombre (Huijsen) y el retorno de un titular inamovible (Militao). Sin embargo, nada ocurrió como él había esperado.
Asencio busca su oportunidad
Aunque Asencio no ha comenzado la etapa de Xabi Alonso de la mejor forma, su actitud ha sido siempre elogiada por el cuerpo técnico. Nunca mostró desánimo y siempre intentó colaborar con el grupo, aun cuando no aparecía en los planes. La temporada pasada, fue uno de los que se sumaron cuando las cosas se complicaban, y nunca se dio por vencido. Ahora, cuando a Huijsen parece haberle costado adaptarse a la camiseta blanca, el canterano se posiciona como candidato a ocupar un lugar sin que se vea afectada la solidez defensiva.
Asencio se lanza con todo para robar un balón a Unai López.
Cada vez que ha tenido la oportunidad de jugar (599′ en total entre Champions y Liga), ha ofrecido la intensidad y concentración que han faltado a varios de sus compañeros en los últimos partidos. En un equipo con gran calidad, pero que ha carecido de energía en los últimos encuentros, contar con un jugador que no escatima esfuerzo es muy valioso.
Asencio toma cada partido como un examen… y el de Vallecas lo superó con nota alta. En un equipo que aún buscaba ritmo y claridad, demostró hambre, energía y determinación en cada duelo. Su actitud se destacó entre todas las actuaciones, convirtiéndose en una de las pocas noticias positivas del Madrid en Vallecas. “No ganamos todos los duelos, pero tampoco los perdemos todos. Hoy ha sido un encuentro muy disputado, con un Rayo que juega mucho a la transición. En la segunda parte la defensa se mantuvo bien. En las transiciones ofensivas no logramos desequilibrar, pero en las defensivas Carreras, Militao, Asencio y Valverde hicieron un buen trabajo con el apoyo de Camavinga. No es cuestión de falta de intensidad”, explicó Xabi después del partido.
Asencio lo comprede a la perfección
En este aspecto, el canterano fue el mejor de su equipo: cinco acciones defensivas, dos recuperaciones, el 100% de los duelos ganados, tres despejes y un 92% de efectividad en el pase (49 de 53). El Rayo recorrió 113,5 km y el Madrid 105,3. El Rayo realizó 480 sprints, el Madrid 417. Si no se marca la diferencia por calidad individual, al menos se debe igualar la intensidad del rival. Asencio lo entendió perfectamente.
En este entorno, el canterano blanco se destacó como el mejor de su equipo: cinco acciones defensivas, dos recuperaciones, el 100% de los duelos ganados, tres despejes y un 92% de efectividad en el pase (49 de 53). Estas estadísticas reflejan lo que la vista ya percibía: compromiso, equilibrio y una calma poco habitual en alguien que aún lucha por un lugar en el equipo.
El Rayo corrió más (113,5 km) que el Madrid (105,3)… y también realizó más sprints (63 más), cifras que explican lo observado en el campo. Cuando no se puede marcar la diferencia mediante calidad, lo que se debe hacer es igualar el esfuerzo físico. Y ahí, entre intensidad y orgullo, apareció Asencio, como si cada minuto fuera una oportunidad para convencer, como si cada balón fuera el último examen de su vida en el Madrid.



