La Real Sociedad y el Atlético de Madrid decidirán el campeón de la Copa del Rey.
La Real Sociedad y el Atlético de Madrid se enfrentarán en la final de la Copa del Rey el próximo 18 de abril en el estadio de La Cartuja, Sevilla. Esto es posible luego de que el equipo vasco eliminara al Athletic de Bilbao con un global de 2-0 y el conjunto dirigido por Diego Simeone superara al Barcelona por 4 a 3.
Después de la caída de estos gigantes y la conclusión de las semifinales, el terreno sevillano se prepara para un duelo de estilos marcado por la urgencia de triunfar. Por un lado, el conjunto de San Sebastián llega con el impulso de haber vencido a su eterno rival en el derbi vasco, mientras que los dirigidos por el “Cholo” Simeone enfrentan la presión de conquistar un título que repara su balance anual.
Este encuentro tiene un antecedente histórico que data de la temporada 1986/87, cuando ambos clubes se enfrentaron en la única final copera entre ellos. En aquella ocasión, los “Txuri Urdines” se llevaron el trofeo mediante una tanda de penales, por lo que este cruce de 2026 representa una revancha esperada por la institución colchonera.
Para Diego Simeone, el desafío es aún mayor, ya que las estadísticas le recuerdan que aún no ha logrado conquistar una final nacional en este torneo bajo su dirección técnica.
La clasificación de la Real Sociedad se confirmó en un Anoeta lleno frente a un Athletic que no encontró la forma de revertir la derrota del partido de ida. Aunque el equipo de Ernesto Valverde ameazó con igualar la serie desde el principio con un cabezazo de Álex Berenguer, la solidez de Unai Marrero sostuvo la ventaja del local.
A medida que avanzaron los minutos, el mediocampo albiazul ganó el control del balón y creó peligro con la pegada de Carlos Soler, quien exigió al portero Alex Padilla en más de una ocasión.
El desenlace del derbi llegó en el epílogo del encuentro por una falta de Iñigo Ruíz de Galarreta dentro del área. A pesar de las protestas de los bilbaínos, el árbitro mantuvo su decisión y Mikel Oyarzabal ejecutó el penal con frialdad hacia el fondo de la red.



