La tecnología asturiana que aclara la diferencia entre medir el oxígeno y entrenarlo.
Recientemente, el rendimiento físico del Real Madrid ha suscitado nuevamente discusiones relacionadas con la administración del oxígeno y la recuperación de los jugadores, temas que están ligados a la labor del preparador físico Antonio Pintus y al análisis de datos fisiológicos en el fútbol de élite.
No obstante, es esencial destacar un aspecto clave: medir el oxígeno no es lo mismo que trabajar con hipoxia.
Este es el punto que resalta José Manuel Toribio, CEO de la empresa asturiana Hypoxia Home, dedicada a la hipoxia intermitente en el ámbito deportivo y de la salud.
“Lo que utiliza Pintus permite observar la respuesta del cuerpo del deportista en su entorno real; mientras que nuestro objetivo es inducir adaptaciones fisiológicas para optimizar su utilización del oxígeno”, señala.
“Esto repercute de manera directa tanto en el rendimiento como en la recuperación”.
De una lesión personal a un proyecto tecnológico con impacto en la élite
La historia de Hypoxia Home —que sigue el legado del proyecto tecnológico iAltitude— no surge en un gran laboratorio ni de una fuerte inversión, sino de una vivencia personal.
En 2016, Toribio, ciclista y entrenador, sufrió una fractura de clavícula por una caída. Durante su fase de recuperación, cuando no podía entrenar, empezó a usar una máquina de hipoxia que le prestó uno de los ciclistas que entrenaba.
“Experimenté tantos cambios en mi cuerpo, tanta mejoría, que supe que necesitaba comprender esto mucho mejor”, recuerda.
Ese interés se unió a una formación especializada en hipoxia y al descubrimiento, en una feria de ciclismo en Madrid, de iAltitude, empresa pionera en software para diseñar y controlar sesiones de hipoxia intermitente, que fue reconocida por Telefónica y la Rafa Nadal Academy, fortaleciendo su reputación en el ámbito del alto rendimiento.
Toribio entonces abrió dos centros en Asturias y se unió como técnico. Tras el cierre de iAltitude en 2024, decidió continuar con la tecnología y su base de clientes bajo una nueva marca: Hypoxia Home.
De la Champions al CAR: quién ha utilizado la hipoxia intermitente
Históricamente, la hipoxia ha estado relacionada con el alto rendimiento deportivo.
El software inicialmente desarrollado por iAltitude y ahora por Hypoxia Home ha sido utilizado por futbolistas como Sergio Canales o Casemiro —que lo utilizó en la temporada en que logró su última Champions con el Real Madrid—, así como por la selección femenina de fútbol de España, que llevó seis sistemas a la Eurocopa en Londres.
También han utilizado esta tecnología clubes como el Deportivo Alavés, remeros olímpicos, ciclistas profesionales y el asturiano Edu Landaluce, además de centros de alto rendimiento como el CAR de Sant Cugat o el CPT de Fadura.
La hipoxia pasó de ser un experimento a ser una herramienta incorporada en estructuras profesionales.
Qué es la hipoxia intermitente y por qué activa más de 300 genes
La hipoxia intermitente combina períodos de respiración con bajo contenido de oxígeno y otros con respiración normal. Este “estrés controlado” activa el factor inducible por hipoxia (HIF), vinculado a más de 300 genes y galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 2019.
Según Toribio, los efectos suelen notarse rápidamente: mejora del sueño, disminución de la frecuencia cardíaca, mejor función respiratoria y mayor eficiencia cardiovascular.
“A partir de la quinta o sexta sesión, las personas ya notan que algo ha cambiado”, comenta, aunque aclara que la respuesta también depende de la genética de cada individuo.
De la élite a la salud: el giro tras la pandemia
La visión actual de la empresa ha cambiado.
“Queremos que deje de ser algo exclusivo para deportistas de élite. La hipoxia es una herramienta de salud increíblemente potente y muy poco conocida”.


