Las opiniones de Jefté que desatarán la ira de varios seguidores del Albacete.


El fútbol permite la nostalgia, el apego y hasta la confesión emocional. Lo que resulta más difícil de aceptar es que esa sinceridad surja en el momento menos indicado y con una fuerza que afecta profundamente el orgullo de los aficionados. Este miércoles 11 de marzo, en declaraciones a SER Deportivos Las Palmas de la Cadena SER, con Luis Quintana, Jefté Betancor se sinceró sobre la UD Las Palmas y dejó una frase que seguramente resonará en Albacete: confesar que jugar en el club amarillo “sería un sueño” y que incluso cambiaría su memorable doblete al Real Madrid por un contrato con el equipo de su tierra.

El delantero canario, actualmente en el Albacete Balompié, no ocultó su disposición. “Es el equipo de mi vida”, afirmó respecto a la UD Las Palmas, antes de reconocer que existieron contactos con el club insular tanto en verano como en el reciente mercado de invierno. También insinuó que su anhelo por retornar sigue más vivo que nunca y que esa posibilidad sigue abierta para la próxima temporada. Son expresiones legítimas desde el ámbito personal, pero con un impacto considerable en una plaza como Albacete, donde el escudo se percibe como una herencia emocional que se transmite de padres a hijos y de abuelos a nietos.

Eliminar al Real Madrid: memoria colectiva de la afición del Albacete

El problema no es que Jefté sienta un amor por Las Palmas. Eso, siendo canterano del club grancanario, es comprensible en el ámbito humano del fútbol. Lo que duele a la afición albacetista es la magnitud de su mensaje. El ‘10’ del Albacete llegó a indicar que cambiaría uno de los momentos más felices de la temporada, su doblete al Real Madrid en la Copa del Rey, por lucir de amarillo en el Estadio de Gran Canaria. Para una afición que ha convertido aquella noche en un recuerdo colectivo, escuchar que su gran héroe de enero priorizaría otro destino sobre esa hazaña puede interpretarse como una deslealtad emocional, aunque no contractual.

Y ahí radica el verdadero núcleo de la noticia. El Albacete paga a Jefté, le asignó el dorsal 10, confió en él como un fichaje relevante el verano pasado y lo ha respaldado incluso cuando su rendimiento aún no despegaba. El club manchego lo incorporó el 8 de agosto de 2025, cedido por el Olympiacos, con opción de compra, tras realizar una temporada destacada en Grecia: 19 goles en 30 partidos de liga y 21 en 33 encuentros oficiales con el Panserraikos, cifras que lo presentaban como un delantero capaz de marcar diferencias.

Su llegada al Carlos Belmonte estuvo cargada de expectativas. En su presentación, Jefté se mostró totalmente convencido del proyecto, manifestó que había elegido Albacete como su “primera opción” a pesar de contar con otras ofertas y habló sin tapujos de ambición, esfuerzo y ascenso. La dirección deportiva, liderada por Toché, lo identificó desde el primer día como un delantero largamente buscado y un futbolista crucial para la nueva estrategia del equipo.

No obstante, su trayectoria desde su llegada al Alba no ha sido lineal. Debutó en pretemporada contra el Castellón y necesitó tiempo para adaptarse y conseguir continuidad. Sus primeros meses arrojaron más paciencias que goles, hasta que se desbloqueó en la Copa del Rey, precisamente en Gran Canaria, donde anotó su primer tanto con la camiseta del Albacete el 28 de octubre ante la UD San Fernando. Aquella noche significó un punto de inflexión emocional y deportivo para un delantero que había llegado con el estatus de referencia ofensiva.

Desde entonces, Jefté comenzó a dejar su marca. En Liga fue sumando minutos y goles, y en la Copa tuvo sus momentos más notables: anotó ante el Celta de Vigo, derribó al Real Madrid con dos goles en octavos y rozó luego un tanto que habría llevado al Albacete a la prórroga contra el Barcelona. Ese rendimiento, junto a sus 10 goles en la presente temporada entre Liga y Copa, le ha permitido asentarse en la rotación de Alberto González y recuperar protagonismo tras una primera vuelta irregular.

De hecho, en las últimas semanas el delantero parecía haber encontrado su lugar. Y es que, Jefté parece que comenzaba a consolidarse en el esquema de Alberto González, favorecido también por un reajuste táctico del técnico y por los movimientos en el mercado invernal en la delantera del Alba. En otras palabras: cuando su peso deportivo parecía aumentar y cuando más necesario es para el equipo en este tramo decisivo de la temporada, sus declaraciones han creado un ruido incómodo en torno a su figura.

Sentimiento de pertenencia al Albacete

Nadie puede cuestionar el sentimiento de Jefté hacia la UD Las Palmas. Sería absurdo hacerlo. Sin embargo, en ciudades como Albacete, el fútbol se experimenta de una manera diferente: no solo en términos de clasificación o rendimiento, sino también en el sentido de pertenencia. Por ello, sus palabras pueden percibirse como una bofetada emocional por parte de aquellos que lo han apoyado cuando le costaba arrancar y lo han celebrado como propio cuando superó al Real Madrid. El aficionado del Alba no suele exigir amores eternos, pero sí espera, al menos, que aquel que viste su camiseta no declare otro escudo como prioridad mientras compite bajo la suya.

Esto es lo que convierte estas declaraciones en algo más que una anécdota radial. Jefté no ha faltado al respeto al Albacete con insultos o desaires, pero sí ha dejado una sensación de desapego que en el Belmonte puede herir más que un mal día frente al arco. Y en el fútbol, a veces, una frase pesa tanto como un partido entero. Hoy, en Albacete, más de uno habrá sentido que su delantero ha anotado, fuera del campo, el gol más doloroso.


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