Los tres implicados después del desastre en Lisboa.
La derrota por 4-2 ante el Benfica dejó al Real Madrid fuera del top 8 de la Champions y obligó al equipo a jugar dieciseisavos tras una actuación muy criticada.
La caída del Real Madrid en el Estadio da Luz no fue un incidente aislado. Fue un duro despertar. El 4-2 frente al Benfica de José Mourinho sacó al equipo del top 8 de la Champions y lo llevó a unos dieciseisavos inesperados. Un panorama inusual para un club que se enorgullece de su legado europeo y que, en esta ocasión, fracasó sin justificaciones.
El encuentro reveló deficiencias serias. Falta de carácter. Falta de orden. Falta de respuesta. Y tras el término del partido, Álvaro Arbeloa no eludió la responsabilidad. Indicó culpables. Con nombres y apellidos. Tres jugadores que representaron el colapso en una noche que quedará grabada como uno de los mayores fracasos recientes en la Champions.
La defensa fue el primer colapso. Raúl Asencio tuvo una actuación preocupante, superado desde el principio y directamente involucrado en errores cruciales. Mal posicionado, lento para corregir y sin autoridad en el área. Su expulsión fue la guinda de un encuentro desastroso que reacende un debate incómodo: si está listo para soportar la presión del Real Madrid en Europa.
Arriba, el rendimiento no fue mejor. Vinícius desapareció cuando el partido exigía liderazgo. Sin desborde, sin desequilibrio y sin impacto verdadero. Un jugador destinado a marcar la diferencia que se quedó en gestos y quejas. Su bajo rendimiento en momentos decisivos empieza a ser un peso, justo cuando su futuro contractual está en juego.
El tercer foco se centra en Jude Bellingham. El inglés está atravesando un claro bajón. Lejos del futbolista dominante de su primera temporada, hoy transmite frustración e irrelevancia. No llega al gol. No genera ventajas. No lidera. Y su lenguaje corporal preocupa tanto como sus estadísticas.
El Real Madrid ha perdido su intimidación. Ha perdido solidez. Y ahora ha añadido un problema al calendario europeo. La derrota ante el Benfica no solo complica la Champions. Exposa un proyecto que empieza a hacer aguas cuando la presión aumenta. Arbeloa ya ha señalado a los responsables. Falta ver quién responderá.



