Lunin, el mejor portero suplente del mundo, regresa a la acción.


Lo que me define es lo de siempre: prepararme para cada partido, estar listo y colaborar en todo lo posible». Andriy Lunin no necesita grandes discursos para describirse. Su manera de expresarse es la misma con la que juega: directa, sobria y sin estridencias.

Ser portero suplente en el Real Madrid es, sin duda, uno de los papeles más complicados del fútbol de élite. Más aún teniendo por delante a Thibaut Courtois, el mejor de todos. Por unanimidad. Por eso, el ucraniano, obligado a vivir en la sombra, enfrenta cada día una lucha silenciosa, la de entrenar constantemente como si fuera a jugar, sabiendo que las oportunidades serán escasas. O incluso inexistentes… pero el fútbol y la vida son lo que son.

Una vez más, una lesión de Courtois le brinda una gran oportunidad a Lunin. Tras demostrar durante 45 minutos en el Etihad que tiene los guantes bien ajustados, el ucraniano será el portero del Real Madrid durante las seis semanas que el belga estará ausente, comenzando por el derbi de la capital del domingo.

Una mentalidad inquebrantable

El ucraniano actúa como un profesional ejemplar. Trabajo constante, actitud impecable y compromiso total. Un compañero que cualquier club grande de Europa desearía tener en su vestuario. Lejos de acomodarse, ha convertido su mentalidad en su mayor fortaleza, refinándola para estar siempre listo cuando llegue su momento.

Ganar a un rival como el City te proporciona un extra y ojalá nos meta en una buena dinámica

Lunin

«Como portero, no deseas conceder ni una ocasión. Quieres mantener la portería a cero. Esto es la Champions, esto es el City y conocíamos lo que se avecinaba», comentó. Y es que en Lunin hay algo poco habitual. Cada vez que juega, irradia una seguridad inusual para alguien con tan poca continuidad. Su desarrollo en el club no ha sido ni inmediato ni fácil, pero sí consistente. Cada temporada, ha sumado una capa más de seguridad a su juego y, sobre todo, a su mente.

El martes, la lesión de Courtois volvió a abrirle la puerta. Tras pocos minutos de calentamiento, pasó directo al foco. Resultado: 45 minutos, portería a cero y tres intervenciones destacadas. La más sobresaliente, una mano abajo a un tiro de Erling Haaland desde el punto de penalti. Luego repetiría para frustrar al noruego. En el momento más complicado, cuando el Madrid estaba sufriendo en Mánchester, el equipo se mantuvo gracias a los guantes de un portero que no estaba en la lista… pero que volvió a aparecer. Silencioso, frío, preciso. Y decisivo. Porque Lunin es eso: el mejor actor de apoyo del mundo. Y una bendición para el Madrid, que lo tendrá bajo palos el domingo en el derbi, y también podrá estar tranquilo.

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