Mbappé señala que el rendimiento físico del Madrid puede mejorar.


Inicia el año 2026 con la resaca de la lesión de Mbappé, que sin duda lo dejará fuera del primer título en juego de la temporada: la Supercopa de España. El delantero presenta un esguince en el ligamento lateral de la rodilla izquierda, lo que lo mantendrá alejado del campo durante aproximadamente tres semanas. Un duro revés para Xabi Alonso y para el conjunto.

Al examinar la lesión de Mbappé, encontramos un problema que trasciende la dañada rodilla del francés. Si la musculatura que rodea la rodilla (vasto interno, vasto externo, recto anterior y crural) está fatigada, eso afecta a la articulación. Este es un reflejo del nivel físico actual del equipo, que presenta mucho margen de mejora.

El componente neuromuscular es de gran relevancia. A menudo, resulta más significativo que el VOmax (volumen de oxígeno máximo). Esto es especialmente cierto en los jugadores explosivos, como es el caso de Mbappé, quien necesita su impresionante fibra rápida para explotar todo su potencial en frenadas, cambios de dirección, aceleraciones y disputas con o sin el balón. Si esta musculatura no está en óptimas condiciones, se fatiga y no sostiene la rodilla como es necesario. Por ende, la articulación pierde estabilidad y el riesgo de lesión se incrementa notablemente.

La fuerza en el fútbol moderno es la capacidad condicional más relevante, ya que el jugador la requiere intensamente para enfrentar la elevada intensidad del juego. Por ello, su entrenamiento es fundamental para que los jugadores alcancen su nivel físico ideal, especialmente aquellos veloces como Mbappé.

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