Momentos en esta temporada en los que el equipo tropezó y logró recuperarse.


El Espanyol se encuentra en uno de esos momentos que no se marcan en rojo al inicio de la temporada, pero que revelan mucho acerca del equipo y su hinchada. Después de varias semanas de alegría por los buenos resultados, últimamente no han acompañado, con solamente un punto de los nueve posibles tras perder los derbis contra el Barça y el Girona, y conseguir un empate en el campo del Levante. Evidentemente, a diferencia de lo negativo, a lo positivo uno se acostumbra rápido, y existe el riesgo de que el cuerpo del perico exija respuestas rápidas, cuando en realidad más que nunca es momento de mantener la pausa y la tranquilidad.

Manolo González, protagonista de la espectacular primera parte de la temporada que ha tenido el equipo, ya advirtió que era consciente de que las críticas surgirían cuando llegaran las dificultades, y como buen conocedor de este entorno, no le falta razón. Pero aquí no se trata solo de fútbol, también radica en la mentalidad, el orgullo y en saber gestionar los momentos complicados. ¿Es un bache temporal o algo que puede extenderse? Esa inquietud flota en el ambiente y exige que todos den un paso al frente, pero siempre desde la serenidad, sin cuestionar el gran trabajo que se está realizando.

El vestuario, obligado a reaccionar

Dentro del grupo hay plena conciencia del momento, como reflejan las declaraciones de los jugadores pericos tras la difícil derrota ante el Girona. A pesar de haber tenido que soportar en el campo el maltrato en forma de un arbitraje sesgado por parte de Iosu Galech, quien se ha ganado a pulso entrar en la historia de los deslices arbitrales que ha padecido el equipo en los últimos años, también hubo tiempo y espacio para hacer autocrítica, un ejercicio saludable que tanto Manolo González como figuras como Pol Lozano no dudaron en llevar a cabo sin caer en la tentación de atribuir todos los problemas al deficiente arbitraje del navarro.

Realmente, el haber logrado solo un punto de los últimos nueve ha reducido al mínimo la distancia con los equipos que vienen pisando los talones, a solo dos puntos que separan a los de Manolo del Betis y el Celta, quienes ganaron sus respectivos partidos ante Betis y Rayo Vallecano, y a partir de ahora cada descuido pesa como una losa que puede costar posiciones en la tabla. Aquí no sirven discursos ni promesas, hay que concentrarse y aceptar que nadie regalará nada. El Espanyol necesita volver a ser un adversario incómodo para los rivales, ese equipo que no se desploma aunque el marcador vaya en su contra, manteniéndose firme en carácter y en calidad futbolística.

El Espanyol ya ha pasado por esto… y supo levantarse

De todas maneras, este entrenador y este grupo han ganado la confianza de la gente, y es que el Espanyol ya ha sabido salir de situaciones complicadas. No es la primera vez esta temporada que el equipo de Manolo González encadena varios partidos sin victoria. Ya ocurrió algo similar entre las jornadas 5 y 8, cuando se produjeron malos resultados: derrota en el Bernabéu (2-0), empates contra Valencia (2-2) y precisamente Girona (0-0), y otra derrota en casa ante el Betis, donde los nuestros cayeron 1-2.

Y no quedó ahí, ya que poco después, tras romper esa mala racha con sendos triunfos ante Oviedo (0-2) y Elche (1-0 en el partido del 125 aniversario), también cayeron ante Alavés (2-1) y Villarreal (0-2). Pero lo relevante es lo que vino después: cinco victorias consecutivas contra Sevilla (2-1), Celta (0-1), Rayo (0-1), Getafe (1-0) y Athletic (1-2) que ayudaron a reencauzar el rumbo y meterse de lleno en la lucha por los puestos de arriba. ¿La conclusión? Este equipo ya ha demostrado que sabe levantarse.

La grada también juega su partido

Si el vestuario está bajo examen, la afición no se queda al margen. El espanyolismo vive este momento con ese nudo en el estómago tan familiar: enfado por la sensación de que ha regresado el maltrato arbitral, que tanto ha penalizado al equipo en temporadas pasadas, inquietud y, al mismo tiempo, un deseo de empujar. Estar cuando se gana es fácil; estar cuando se pierde, define.

El RCDE Stadium debe continuar siendo ese lugar donde el rival siente presión desde el primer minuto, incluso cuando el equipo tiene dudas, porque esos detalles también cuentan, aunque no se reflejen en la clasificación.

Mestalla, otro escenario para demostrar unión

Si jugar en casa debe volver a ser un refugio, un lugar donde el equipo se siente protegido, también externamente debe hacerse sentir la presencia del perico. Así será el sábado cuando una gran representación de seguidores pericos apoye a su equipo desde la zona visitante de Mestalla, en un encuentro ante el Valencia que debería ser un verdadero punto de inflexión para salir de este pequeño bache de resultados, y también de juego.

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El Espanyol ha crecido muchas veces desde la unión en los momentos difíciles. ¿Por qué no hacerlo otra vez?

Una prueba compartida que marca el camino

Este tramo de la temporada no se trata solo de acumular puntos, también implica demostrar esa conexión entre la afición y el equipo cuando el viento sopla en contra.
El fútbol castiga la fragilidad mental y Manolo y su plantilla, que tantas alegrías y satisfacciones nos han brindado en los últimos meses, deben sentirse respaldados desde la grada, desde las redes sociales, en cualquier escenario.
No hay soluciones mágicas, solo compromiso y paciencia para volver a ver un Espanyol efectivo y preciso contra los contrarios, sumando puntos que permitan extender el sueño europeo.

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